Giuseppe Cipriani tuvo que saltar un cerco: CRIBA no lo dejaba ingresar al exhotel San Rafael
Un conflicto entre la constructora y el multimillonario italiano mantiene la obra del gigantesco hotel totalmente paralizada, con riesgo de quedar así por largo tiempo, y dejando a cientos de trabajadores en el limbo.

En las últimas horas se recrudeció el conflicto entre el empresario italiano, Giuseppe Cipriani, y la constructora uruguaya CRIBA, por la paralización de la construcción de las torres de lujo y la versión imitación del demolido hotel San Rafael.
De acuerdo a publicaciones del medio local de Punta del Este, Cadena del Mar, Cipriani, de 61 años de edad y representante principal del grupo inversor al frente de la obra, se presentó al sitio con el fin de recorrerlo y constatar, con sus propios ojos, los avances y retrasos hasta el día de hoy.
“Al intentar acceder se encontró con una circunstancia inesperada”, dijo una fuente citada por el medio, y agregó que el medio permanecía “bajo vigilancia de guardias contratados por CRIBA”, debido a la presencia de muchísimos materiales de construcción, herramientas y otros elementos de alto valor.
“uno de ellos reconoció a Cipriani como propietario, pero le explicó que, pese a ello, no estaba autorizado a dejarlo entrar (…) La negativa derivó en una discusión en el acceso”, agregaron desde la mencionada radio.
«Una de las personas que acompañaba al empresario italiano dio aviso a la Policía, ante la presencia de un patrullero en las inmediaciones y la cercanía de la Seccional Policial de San Rafael», aseveraron las fuentes.
Cipriani ingresó al predio en medio del conflicto
Cuando apareció un funcionario policial, intentó mediar en el conflicto, pero los funcionarios de seguridad reafirmaron su posición: tenían que vigilar y controlar estrictamente el acceso al predio, siguiendo órdenes de la compañía CRICA.
Fue entonces cuando Cipriani decidió ingresar por sus medios, saltándose una valla, para luego recorrer parte de las instalaciones en construcción, así como las oficinas. “Posteriormente abrió el portón y dispuso el ingreso de guardias pertenecientes a una empresa de seguridad de la capital nacional, contratada para proteger el patrimonio del grupo inversor”, prosiguieron contando las fuentes.
Esto derivó, entonces, un nuevo conflicto: ahora, CRIBA tiene una cuadrilla de guardias de seguridad, y Cipriani trajo su propia seguridad, generando una incertidumbre sobre quién es realmente responsable del resguardo del predio.
600 trabajadores en el limbo
La disputa entre estas dos fuerza empresariales inició durante la negociación del Consejo de Salarios de la construcción, cuando CRIBA comenzó a despedir trabajadores. El SUNCA cuestionó esas desvinculaciones por entender que violaban el convenio colectivo y la cláusula de preconflicto.
A finales de julio, la constructora envió al seguro de desempleo a entre 110 y 150 obreros de hormigonado, culpando al sindicato por presuntamente hacer inviable el “sostener tareas de procesos constructivos continuos”.
Otras empresas del sector (Zulamian en Zummit, Gattás en Fasano) sumaron sus propios envíos al seguro de paro, llevando el total regional a unos 500-700 trabajadores afectados en Maldonado. De una plantilla cercana a 700 trabajadores en la obra, más de 300 pertenecen a la constructora y alrededor de 220 fueron enviados al seguro de desempleo.
Tras semanas de negociación (primero bipartita, luego en el Ministerio de Trabajo), se alcanzó un preacuerdo nacional de la construcción. Pero el secretario general del SUNCA Maldonado, Michael Pistone, sostuvo que CRIBA se convirtió en la primera empresa en incumplir el artículo 17 del preacuerdo al no reincorporar a la totalidad del personal afectado. A eso se sumó una denuncia de que la empresa acortó la jornada laboral y dispuso guardia policial en la obra.
Días después, CRIBA introdujo un elemento nuevo ante el MTSS: la propia constructora ubicó en un problema comercial de varios meses con Grupo Cipriani la falta de recursos para seguir avanzando, señalando que mantiene desde hace más de cinco meses un problema comercial con Grupo Cipriani, y sostuvo que la falta de pago de las certificaciones le impide contar con recursos para continuar avanzando en San Rafael. Anunció además nuevos ceses de personal.
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