logro histórico

La construcción uruguaya tendrá semana de 40 horas: Sunca y empresarios firmaron el convenio colectivo

El acuerdo, ratificado por unanimidad en una masiva asamblea el jueves, fue firmado este viernes en la Dirección Nacional de Trabajo y establece una reducción progresiva de la jornada hasta 2030.

Foto con fines ilustrativos
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La construcción uruguaya incorporó una reducción progresiva de la jornada laboral sin recorte de salario. El convenio firmado por el Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (Sunca) y cuatro cámaras empresariales en la Dirección Nacional de Trabajo fija el cronograma que llevará las 44 horas actuales a 40 horas semanales en enero de 2030. Es el primer sector de la economía que alcanza ese objetivo mediante negociación colectiva.

El acuerdo, que abarca once páginas y veintitrés artículos, rige con retroactividad al 1° de abril de 2026 y vence en marzo de 2031. La negociación demandó 126 días dentro de la undécima ronda de los Consejos de Salarios, con mediación del ministro de Trabajo, Juan Castillo. La Asamblea General del Sunca ratificó el preacuerdo por unanimidad con delegados de los diecinueve departamentos.

El cronograma de reducción es el corazón del convenio. La jornada de 44 horas bajará a 43 horas el 30 de agosto de 2027. El 1° de mayo de 2028 pasará a 42 horas, en 2029 descenderá a 41 horas y el 28 de enero de 2030 quedará en 40 horas semanales. En todos los tramos, los ingresos de los trabajadores no se modifican.

“A partir de 2027 se empieza de forma progresiva y en 2030 se termina de concretar, llegando a las 40 horas de trabajo sin pérdida de salario”, explicó Richard Ferreira, presidente del Sunca. El dirigente subrayó que el plazo de cinco años supera la duración habitual de los convenios anteriores.

La firma no fue un trámite sencillo. Días antes del preacuerdo, tres de las cuatro gremiales empresariales se retiraron de una reunión bipartita y plantearon un recorte salarial como condición para aceptar la baja de horas. Tras una jornada de más de dieciocho horas de negociación convocada por Castillo, el acuerdo se destrabó.

El conflicto se había intensificado en Maldonado, donde la alta concentración de obras atrajo atención nacional. El sindicato realizó medidas en Solanas, José Ignacio, La Barra, Manantiales, Punta del Este y Rincón del Indio. Esa presión territorial aceleró la búsqueda de una salida negociada.

Además del ajuste salarial retroactivo del 5,17%, el convenio garantiza crecimiento del salario real durante toda su vigencia. Las cláusulas de revisión periódica permiten que los aumentos no queden por debajo de la inflación, un punto que el Sunca considera clave para proteger el poder adquisitivo.

El texto incorpora beneficios sociales que van más allá del salario

Se acordó estudiar un cómputo especial jubilatorio para los trabajadores de la construcción, avanzar en salud mental y establecer medidas específicas para jornadas de calor extremo. También se creará un quinto Centro Siempre para la primera infancia, que funcionará en Maldonado.

En materia de empleo, el convenio extiende políticas para obra pública y privada en Canelones, con prioridad para la contratación de mujeres, personas con discapacidad y personas liberadas del sistema penitenciario. Las comisiones de seguimiento analizarán productividad y jubilación, y se reforzará la seguridad laboral.

La cláusula de prevención de conflictos compromete al sindicato y a las cámaras a privilegiar el diálogo durante los cinco años de vigencia. Antes de recurrir a medidas de fuerza, las partes deberán agotar las instancias de negociación previstas en el propio convenio.

Para los trabajadores de la construcción, la reducción de jornada sin pérdida salarial representa un cambio estructural. El sector emplea a una de las masas laborales más grandes del país y su convenio suele marcar el ritmo de otras ramas de actividad en los Consejos de Salarios.

El Ministerio de Trabajo destacó que el acuerdo es resultado de un proceso tripartito maduro. La cartera valoró la disposición de ambas partes para sostener una negociación compleja y llegar a un texto que equilibra productividad, empleo y condiciones laborales.

Con este convenio, la construcción uruguaya se posiciona como caso testigo en la discusión regional sobre la semana laboral de 40 horas. El cronograma escalonado permite a las empresas ajustar la organización de las obras sin afectar la rentabilidad ni los puestos de trabajo.

Las cámaras empresariales firmantes son la Cámara de la Construcción del Uruguay, la Asociación de Promotores Privados de la Construcción del Uruguay, la Liga de la Construcción del Uruguay y la Coordinadora de la Industria de la Construcción del Este. Su respaldo al texto fue clave para evitar una judicialización del conflicto.

El convenio también modifica el Fondo de Cesantía, un instrumento específico del sector que funciona como seguro de desempleo y ahorro forzoso. Los cambios apuntan a mejorar la cobertura y agilizar los pagos a los trabajadores al finalizar cada obra

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