Encuentran muerto a Jason Arday, exprofesor de Cambridge que dimitió por plagio
El sociólogo, de 41 años, fue hallado sin vida en su vivienda de Battersea, en el sur de Londres, apenas días después de renunciar a su cargo en medio de una investigación por presunto plagio en su tesis doctoral.

El sociólogo británico Jason Arday, de 41 años, fue hallado muerto este viernes en una vivienda de Battersea, al sur de Londres, según confirmaron la BBC y Sky News. Su fallecimiento ocurre apenas días después de que renunciara a su puesto como profesor de Sociología de la Educación en la Universidad de Cambridge, en medio de un escándalo por acusaciones de plagio en su tesis doctoral.
El Servicio de Ambulancias de Londres informó que recibió una llamada a las 3:06 p. m. de ese viernes por un incidente en Daley Thompson Way, en el suroeste de la capital. Al lugar acudieron una ambulancia, un paramédico especializado y un equipo de respuesta para zonas de riesgo. El organismo señaló que la persona fue declarada muerta en el sitio.
La Policía Metropolitana confirmó que su muerte “se considera inesperada, pero no se cree que haya circunstancias sospechosas”. El caso quedó a cargo de agentes de la Unidad de Mando Central Sur, que preparará un informe para el médico forense, el paso habitual en el Reino Unido ante cualquier fallecimiento repentino.
Una carrera marcada por un hito histórico
Arday saltó a la primera plana en 2023, cuando con 37 años se convirtió en el profesor afrodescendiente más joven en la historia de Cambridge, además de investigador del Jesus College. Su nombramiento fue celebrado como un símbolo de apertura institucional en una de las universidades más antiguas y tradicionales del mundo.
Su especialidad académica era el estudio de la raza, la desigualdad y la educación, un campo en el que había construido una trayectoria de más de una década antes de llegar a Cambridge, incluida su etapa como profesor en la Universidad de Durham.
El origen del escándalo de plagio
La controversia estalló tras una serie de reportes periodísticos que cuestionaron la originalidad de fragmentos de su tesis doctoral, realizada en la Universidad Liverpool John Moores, y de otros trabajos académicos posteriores. Los medios también pusieron en duda declaraciones atribuidas a Arday, entre ellas haber recorrido 966 kilómetros en seis días y haber recaudado 7,4 millones de dólares para organizaciones benéficas.
Las acusaciones fueron amplificadas de manera particular por medios y comentaristas conservadores británicos, algunos de los cuales vincularon su nombramiento con las políticas de diversidad, igualdad e inclusión (DEI, por sus siglas en inglés). Ese cruce entre mérito académico y agenda política fue uno de los ejes centrales de la disputa pública.
Frente a estas denuncias, una investigación de la Universidad Liverpool John Moores lo exoneró de irregularidades en su tesis. Cambridge, por su parte, había respaldado a Arday con firmeza en junio, calificando el escrutinio como “una vil campaña para minar su credibilidad” e insistiendo en que las acusaciones sobre su “tesis y publicaciones en revistas” ya habían sido investigadas y descartadas.
Sin embargo, la presión mediática no cesó y la propia universidad terminó abriendo una investigación formal sobre sus cualificaciones académicas, sus nombramientos honoríficos y varias denuncias de posible mala conducta.
La renuncia y su defensa pública
Arday admitió haber cometido errores en su trabajo, pero rechazó de manera categórica las acusaciones de plagio. En la carta con la que anunció su salida, difundida por la organización Good Law Project, escribió que “las acusaciones implacables, las especulaciones y los comentarios públicos han tenido un profundo impacto” en él y en su entorno cercano.
El académico sostuvo que su renuncia no debía interpretarse como una aceptación de los señalamientos ni como un abandono de los valores que lo habían llevado hasta Cambridge. Dijo que ser profesor en esa institución había sido “el mayor privilegio profesional” de su vida, pero que el nivel de exposición pública se había vuelto insostenible.
Arday y sus defensores sostuvieron en más de una ocasión que parte del escrutinio recibido tenía un componente de racismo estructural, una lectura que generó posiciones enfrentadas dentro y fuera del ámbito académico británico.
Una publicación reciente y el contexto final
Días antes de su muerte, se había publicado en Estados Unidos su autobiografía, titulada Great and Unfortunate Things, cuyo lanzamiento en el Reino Unido estaba previsto para agosto. El libro repasaba su trayectoria personal y profesional, incluida su experiencia como una de las pocas figuras negras en llegar a una cátedra en Cambridge.
Tras confirmarse su fallecimiento, la vicerrectora de Cambridge, Deborah Prentice, dijo estar “muy consternada” y expresó que “nuestras más sinceras condolencias están con la familia y los amigos de Jason Arday”. La institución anunció además una revisión independiente de sus propios procesos, incluida la forma en que Arday fue contratado y ascendido dentro de la estructura académica.
Por el momento, no se ha confirmado una causa oficial de muerte. La investigación policial y el informe forense determinarán en las próximas semanas las circunstancias exactas del fallecimiento, mientras la comunidad académica británica sigue debatiendo el legado y las controversias que rodearon los últimos meses de su carrera.
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