Limpieza étnica: Ben Gvir pide ejecutar entre 30 y 40 personas diarias en Gaza
Ministro israelí de Seguridad Nacional pide asesinatos masivos nocturnos en Gaza y justifica la expulsión de palestinos de las tierras ocupadas ilegalmente por Israel.

El 16 de agosto de 2026, el ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben Gvir, realizó unas declaraciones en el pódcast 8 de Octubre que han generado una rápida reacción en medios palestinos y organizaciones internacionales de derechos humanos. En el programa, presentado por el ex rehén de Hamás Rom Braslavski, Ben Gvir pidió públicamente «asesinatos selectivos» en Gaza que eliminen a entre 30 y 40 personas cada noche. Lo que diferencia esta intervención de declaraciones anteriores es la explícita deshumanización de la población civil palestina que acompañó su propuesta.
«No solo a quienes representan una amenaza inmediata; hay personas allí que no merecen vivir. No deberían vivir. Ni siquiera son personas«, afirmó el ministro, quien controla la Policía israelí y el sistema penitenciario donde organizaciones como B’Tselem han documentado denuncias de tortura contra presos palestinos.
Esta intervención se produce en un contexto de desacuerdo público entre Ben Gvir y el primer ministro Benjamin Netanyahu. Según el propio ministro, su discrepancia radica en la decisión de Netanyahu de reducir los ataques contra Gaza para avanzar con el «plan de paz» impulsado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. «No es ningún secreto, no estoy de acuerdo con el primer ministro», declaró Ben Gvir en el programa.
El discurso de Ben Gvir no se limita a la propuesta de asesinatos masivos. También abogó por la «migración masiva de palestinos» en Gaza para colonizar la Franja con asentamientos judíos, una posición que en el pasado ha sido calificada por diversos organismos internacionales como un intento de «limpieza étnica».
«Considero que toda Gaza es nuestra. Deberíamos tener asentamientos no solo en Gush Katif (la colonia israelí en la Franja desmantelada en 2005), sino en toda Gaza, fomentando la mayor emigración posible, enviándolos a sus países de origen, y para los terroristas, nada de emigración, nada, simplemente matarlos uno por uno», agregó.
Un historial de supremacismo racial
Estas declaraciones se inscriben en un patrón más amplio de declaraciones supremacistas y de incitación que Ben Gvir ha realizado a lo largo de los años. Acá están cinco momentos claves de su visión del sionismo como una ideología de supremacismo racial.
La organización Human Rights Watch ha documentado que el uso de este tipo de deshumanización por parte de funcionarios gubernamentales israelíes, además de Ben Gvir, crea un clima de impunidad que facilita violaciones del derecho internacional humanitario. En este contexto, el hecho de que el ministro de Seguridad Nacional realice estas declaraciones mientras controla las fuerzas de seguridad israelíes añade una dimensión de riesgo institucional a sus palabras.
En una declaración ampliamente difundida en medios israelíes y palestinos, Ben Gvir afirmó que «el derecho de mi parte, de mi esposa y de mis hijos a desplazarnos libremente por Cisjordania supera al de los árabes».
Con esta frase, el ministro establece una jerarquía explícita de derechos basada exclusivamente en el origen étnico, un principio que contradice directamente el artículo 2 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que garantiza los derechos y libertades sin distinción de raza, religión o condición social.
Esta declaración es especialmente relevante porque Ben Gvir es colono en la Cisjordania ocupada, lo que significa que su posición no es meramente teórica, sino que afecta directamente su actuación como funcionario público que supervisa la aplicación de la ley en los territorios ocupados.
La jerarquización de derechos que propone ha sido criticada por juristas internacionales como una violación del derecho internacional humanitario, que establece la obligación de tratar a toda la población bajo ocupación con el mismo estándar de protección.
El discurso de expulsión en Jerusalén
El 23 de julio, Ben Gvir fue grabado increpando a un residente palestino en un barrio de Jerusalén con un discurso de propiedad excluyente: «Este barrio es mío, de mi padre, de mi madre, yo soy el propietario de este lugar y a ti también te echaremos de aquí… te echaré de este barrio, serás de los primeros a los que expulsaré de aquí. Soy judío, esta es mi casa y mi país, todo me pertenece».
Esta intervención no solo refleja una reivindicación de propiedad basada en la identidad étnica, sino que constituye una amenaza directa de expulsión que, de materializarse, podría constituir un crimen de guerra según el Estatuto de Roma, que define la deportación o traslado forzoso de población civil en territorio ocupado como un crimen de guerra.
La burla hacia presos palestinos
El 31 de julio, al ser confrontado con el testimonio de una prisionera palestina sobre la falta de comida y agua limpia en las cárceles israelíes, Ben Gvir respondió: «La comida no debería ser buena. Esto no es un hotel«. Esta declaración se suma a un patrón de burla hacia detenidos palestinos documentado durante ese mismo mes, en el que el ministro ha hecho comentarios despectivos sobre las condiciones de reclusión.
Las condiciones carcelarias en las instalaciones que supervisa Ben Gvir han sido objeto de múltiples denuncias por parte de organizaciones como Adalah y Physicians for Human Rights Israel. La respuesta del ministro, minimizando la necesidad de condiciones dignas para los presos, contradice las Normas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos de Naciones Unidas, que establecen que todos los presos deben recibir alimentación adecuada y condiciones sanitarias básicas.
La propuesta de emigración forzada y asentamientos
La misma intervención en el pódcast 8 de Octubre en la que Ben Gvir pidió asesinatos selectivos también incluyó una renovada defensa de la emigración forzada de la población palestina de Gaza. Esta propuesta, que el ministro ha formulado en múltiples ocasiones, implica el desplazamiento permanente de la población civil y la sustitución de esta por colonos judíos.
Expertos en derecho internacional como Francesca Albanese, relatora especial de la ONU para los territorios palestinos, han señalado que este tipo de declaraciones constituyen «evidencia de intención genocida» según la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948. El artículo II de esta convención define como genocidio, entre otras acciones, «la imposición deliberada de condiciones de vida calculadas para provocar su destrucción física».
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