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La TV abierta uruguaya está en crisis: canales con pérdidas y despidos masivos encienten las alarmas

Los balances contables oficiales de los tres canales de TV abierta de Uruguay muestran realidades financieras divergentes, algunos con pérdidas y otros con ganancias acotadas.

Foto con fines ilustrativos
Foto con fines ilustrativos

Los balances de 2025 están sobre la mesa y lo que muestran es una fotografía desigual de la televisión abierta uruguaya. Canal 12 informó una pérdida de $150.267.565, una cifra que la propia empresa calificó como expresión de una “delicada situación financiera”.

Al otro lado de la vereda, Canal 10 consolidó un superávit de $13.666.202 y se convirtió, con distancia, en el canal con mejor desempeño contable del trio. Canal 4, por su parte, quedó en un punto intermedio, pero con una tendencia preocupante: su resultado se desplomó un 93,7% en doce meses, pasando de una ganancia de casi $48 millones en 2024 a apenas $3 millones en 2025.

La diferencia entre el canal que mejor cierra el año y el que peor lo hace es abismal y revela algo que va más allá de la coyuntura económica general. Para dimensionar la magnitud del rojo de Canal 12, alcanza con decir que en 2024 ese mismo canal había cerrado con una ganancia de $1.023.599.

En apenas un año, el resultado se deterioró en $151,3 millones, una variación negativa del 14.780% que ningún ajuste menor puede explicar. Ese deterioro explosivo no fue un dato menor en la mesa de los directivos, sino el detonante directo de una decisión que sacudió al gremio y a la opinión pública: los despidos de 25 trabajadores y la denuncia unilateral del convenio colectivo que el canal mantenía con sus empleados desde 2005.

Ingresos equivalentes, resultados en las antípodas

El primer dato que salta a la vista cuando se comparan los balances es que la facturación de los tres canales se mantiene en un rango sorprendentemente similar. Canal 12 facturó $974.630.259 en 2025; Canal 10, $981.711.275; y Canal 4, $895.898.709.

En dólares, eso equivale a unos US$ 23-24 millones anuales para cada uno, un monto nada despreciable en un año sin elecciones, cuando la pauta publicitaria suele contraerse sensiblemente. Si los ingresos son tan parejos, ¿cómo se explica que los resultados finales sean tan dispares? La respuesta está en los costos, no en la caja que entra.

Canal 10 facturó un 0,7% más que Canal 12 —una diferencia irrelevante en términos absolutos— pero su resultado final fue $163,9 millones mejor. Eso solo puede significar una cosa: la estructura de gastos de Canal 12 es significativamente más pesada, ineficiente o está cargada de partidas no recurrentes que sus competidores lograron evitar o gestionar mejor.

Puede tratarse de una plantilla de personal sobredimensionada, de costos fijos inamovibles por alquileres o infraestructura, de gastos financieros por deudas contraídas en ejercicios anteriores, o de una combinación de todos esos factores. Lo que los números dicen con claridad es que el problema de Canal 12 no es que facture poco, sino que gasta demasiado para lo que ingresa.

Canal 4: más facturación, menos ganancia

El caso de Canal 4 es quizás el más desconcertante del trio porque rompe con la lógica económica más básica. El canal controlado por la familia Romay logró aumentar sus ingresos un 6% en 2025 con respecto a 2024, pasando de $848,5 millones a $895,8 millones.

En un mercado publicitario que no crece, ese incremento es un mérito no menor. Sin embargo, su resultado se derrumbó de $47,9 millones a $3 millones en el mismo período. Es decir, facturó más pero se llevó a casa 93 centavos menos de cada peso de ganancia que tenía el año anterior.

El 12 se desploma y el 10 se afianza

Si hay un ganador claro en esta comparación, ese es Canal 10. El canal de Montevideo no solo fue el único de los tres que mejoró su resultado respecto de 2024, sino que lo hizo incluso con una caída del 5% en sus ingresos.

Eso implica que Canal 10 logró ajustar su estructura de costos con mayor eficacia que sus competidores y transformó una facturación decreciente en un superávit creciente. Esa disciplina financiera lo coloca en una posición de mayor tranquilidad para enfrentar los desafíos que vienen, mientras sus competidores miran con preocupación sus propios números.

En las antípodas se encuentra Canal 12, que no solo perdió $150 millones sino que además vio caer sus ingresos un 9% en 2025. Esa combinación —menos ingresos y muchos más gastos— es la peor de todas y la que empujó a la empresa a tomar medidas drásticas. La dirección del canal propuso a los trabajadores medidas como la suspensión provisional del beneficio de la “cooperativa” y el adelanto del salario vacacional, pero esas iniciativas no alcanzaron para cerrar la brecha ni para evitar el conflicto.

El trasfondo de una crisis que no es solo de un canal

El 28 de julio de 2026, Canal 12 comunicó formalmente el despido de alrededor de 25 trabajadores e inició el proceso para dejar sin efecto el convenio colectivo. La respuesta de la Asociación de Empleados de Teledoce (ADET) fue inmediata y contundente: el sindicato se declaró en conflicto y resolvió un paro por tiempo indeterminado. En sus comunicados, ADET denunció “la pérdida de derechos laborales y la caída unilateral del convenio colectivo” y los trabajadores expresaron su malestar con una frase que se hizo eco en los medios.

“Para los propietarios de Canal 12 los trabajadores solo somos números”, dijeron. El conflicto escaló rápidamente al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, que convocó a una reunión tripartita a la que el canal no concurrió, lo que profundizó la desconfianza y llevó al sindicato a mantener el paro sin guardia gremial hasta que se instale formalmente una mesa de negociación.

El presidente de ADET, Rubén Hernández, sostuvo que el problema excede la situación puntual de Canal 12 y refleja una transformación profunda que atraviesa toda la industria audiovisual uruguaya. Esa mirada encuentra respaldo en los números y en el contexto: los canales de TV abierta enfrentan una caída de la pauta publicitaria en años no electorales, una competencia creciente de plataformas de streaming y redes sociales, y costos fijos elevados que no se ajustan con la misma velocidad que caen los ingresos.

A eso se sumó, a principios de 2026, el episodio en el que los canales 4, 10 y 12 desaparecieron de las grillas de DirecTV y Flow durante casi dos meses por una negociación tensa por los derechos del fútbol, una señal de alerta sobre la fragilidad de las relaciones comerciales del sector con los cableoperadores.

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