Irán amenaza con cerrar Ormuz por completo si Trump no frena la guerra económica
Mohsen Rezaei, del Consejo de Seguridad iraní, advirtió que Teherán considerará "acto de guerra" la participación de terceros países en el aislamiento impulsado por Washington.

“No saldrá ni una gota de petróleo del Golfo Pérsico”. La frase, rotunda, lleva la firma de Mohsen Rezaei, secretario del Consejo de Seguridad Nacional de Irán. Es la respuesta directa a la ofensiva económica que Donald Trump desató la semana pasada, y el mensaje no admite matices: si la presión de Washington continúa, el estrecho de Ormuz se cierra por completo al tránsito de crudo.
Rezaei fue más allá en su advertencia. En su cuenta de X, dejó claro que Teherán no se quedará de brazos cruzados si los vecinos de la región se pliegan a la campaña estadounidense. “Atacaremos sus intereses”, amenazó, según la versión recogida por la televisión estatal IRIB. Cualquier colaboración externa, subrayó, será considerada un acto de guerra.
Todo viene del mensaje que Trump lanzó el 19 de agosto en Truth Social, donde prometió el “asedio económico más devastador” jamás visto contra Irán. Bancos, aeropuertos, empresas fachada y cualquier gobierno que mantenga vínculos con Teherán quedaron en el punto de mira de la Casa Blanca, que apunta directamente al contrabando de petróleo y a las redes financieras que, pese a las sanciones, mantienen a flote la economía iraní.
La soberanía del estrecho de Ormuz en debate
La soberanía del estrecho de Ormuz—esa angosta vía marítima por la que fluye cerca del 20% del comercio mundial de petróleo—se ha convertido en el nuevo campo de batalla diplomático. Trump, sin rodeos, ya se ha referido a él como “nuevo territorio estadounidense” y hasta publicó un mapa con esa leyenda en sus redes.
El argumento de fondo es que, tras los ataques militares desde febrero, la flota iraní ha quedado tan debilitada que EE.UU. ejerce ya un control de facto. Irán, por supuesto, lo niega con rotundidad: la Guardia Revolucionaria insiste en que el paso “seguirá siendo iraní” y la cancillería tacha las declaraciones de Trump de “falsas e infundadas”.
Para entender el momento actual, hay que remontarse al 28 de febrero. Aquel día, EE.UU. e Israel lanzaron ataques coordinados contra territorio iraní, apenas 48 horas después del fracaso de la tercera ronda de negociaciones nucleares en Suiza. Teherán respondió con represalias contra Israel y contra bases estadounidenses en varios países del Golfo. En junio se firmó un memorando de cese de hostilidades, pero Trump lo declaró caduco el 8 de julio. Los ataques se reanudaron y, aunque Omán ha intentado mediar en las últimas semanas, ningún nuevo pacto ha logrado fraguarse.
El mercado energético ya está temblando
El barril de Brent cerró el viernes en 94,39 dólares, con una subida semanal del 6,63%; el WTI, en 87,06. Los datos de Kpler reflejan el descalabro: el flujo habitual de 18 millones de barriles diarios por el estrecho se ha desplomado hasta apenas 2 millones en agosto. Analistas de Commerzbank y SEB Research apuntan a un cóctel explosivo: el bloqueo naval de EE.UU. a los puertos iraníes, sumado a la negativa de Teherán a garantizar la seguridad del tránsito.
De momento, no hay diálogo directo entre ambas capitales. Y mientras la Casa Blanca no concreta qué países serán el blanco de sus represalias económicas, el estrecho de Ormuz se mantiene como la espoleta de un conflicto que mantiene en vilo el suministro energético global. La tensión, lejos de disiparse, sigue marcando el ritmo de los mercados.

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