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Trump ordena a la Fed intervenir para fortalecer el yen japonés y debilitar al euro

La Reserva Federal de Nueva York vendió euros para comprar yenes por encargo del Tesoro, en una operación coordinada con el Ministerio de Finanzas de Japón que Trump calificó como una señal de amistad.

Foto: Casa Blanca
Foto: Casa Blanca

Estados Unidos y Japón confirmaron una intervención cambiaria conjunta para sostener al yen japonés, que había caído a su nivel más débil frente al dólar en cuatro décadas. La operación, ejecutada el viernes 31 de julio de 2026, marcó la primera acción coordinada de este tipo entre ambos países en casi treinta años.

Según reportó el Financial Times, la Reserva Federal de Nueva York vendió euros para comprar yenes por encargo del Departamento del Tesoro estadounidense. El Ministerio de Finanzas de Japón confirmó por su parte que había realizado una compra de yenes coordinada con el Tesoro de EE.UU., en un comunicado en el que remarcó que la medida buscaba corregir movimientos “desordenados” en la divisa japonesa.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, respaldó la versión oficial y explicó que las acciones cambiarias del viernes respondieron a un movimiento errático del yen. La ministra de Finanzas japonesa, Satsuki Katayama, adelantó que su país “no dudará en realizar más intervenciones conjuntas” si la volatilidad continúa.

Favorecer al yen frente al euro

El presidente Donald Trump confirmó la intervención el domingo a bordo del Air Force One, ante la consulta de periodistas sobre por qué Estados Unidos decidía respaldar la moneda japonesa. Trump explicó que la relación con Japón es “muy buena” y que el país asiático “tiene un yen debilitado y necesitaba un poco de ayuda”.

En la misma respuesta, el mandatario agregó una frase que generó repercusión mediática: dijo que Japón “siempre se portó muy bien” con Estados Unidos, “con la excepción, claro, de Pearl Harbor”. No era la primera vez que hacía ese comentario: ya lo había repetido en marzo de 2026 durante un encuentro en la Casa Blanca con la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi.

Sobre el motivo de fondo de la intervención, Trump insistió en que la medida traería un “beneficio financiero” para Estados Unidos y sería positiva para la economía global, aunque remarcó que, por encima de cualquier cálculo económico, se trató sobre todo de “una señal de amistad” hacia Japón.

La lógica, según explicaron estrategas consultados por Bloomberg, fue evitar debilitar al dólar en un momento en que la inflación en EE.UU. sigue por encima del objetivo de la Reserva Federal. El euro, en cambio, no tenía ese costo político para Washington.

El euro cayó cerca de un 4% frente al yen desde que arrancó este proceso de intervención el 30 de julio. El índice Bloomberg del euro retrocedió apenas un 0,2% el lunes, aunque igual se mantiene cerca de su nivel más alto desde mediados de junio, así que el golpe fue localizado en el cruce con el yen más que una debacle generalizada del euro.

El yen venía de tocar los 163,99 unidades por dólar el mes anterior, su nivel más bajo desde 1986, presionado por la brecha de tasas de interés entre la Reserva Federal y el Banco de Japón, el aumento del precio del petróleo tras el conflicto en Irán y la salida sostenida de capitales japoneses hacia activos en dólares. Tras la intervención, la cotización llegó a ubicarse por debajo de los 156 yenes por dólar.

Retroceso del índice dólar DXY

El impacto se sintió también en el índice dólar DXY, que mide al billete estadounidense frente a una canasta de seis monedas principales. Ese indicador retrocedió hasta tocar un mínimo de un mes, en una caída que los analistas atribuyen a una combinación de factores: la intervención cambiaria se sumó a las pérdidas que el dólar ya venía registrando tras la última reunión de la Reserva Federal, además de un dato de crecimiento económico estadounidense más débil de lo esperado para el segundo trimestre.

Analistas citados por el Financial Times estimaron que el monto total movilizado por Japón en la intervención rondó los 8,45 billones de yenes, equivalentes a unos 52.800 millones de dólares, aunque otras fuentes, como el diario económico Nikkei, ubicaron la cifra en un rango de entre 6 y 7 billones de yenes. El propio Ministerio de Finanzas japonés no confirmó el monto exacto de su participación.

El antecedente más cercano de una intervención conjunta de esta magnitud entre Washington y Tokio se remonta a 2011, cuando ambos países, junto a otros miembros del G7, actuaron para frenar la apreciación del yen tras el terremoto y tsunami que golpeó al noreste de Japón. Las autoridades de ambos países ya anticiparon que no descartan nuevas intervenciones si la volatilidad cambiaria persiste en las próximas semanas.

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