JP Morgan alerta: La actividad económica argentina cae 2,9% en julio y marca el peor mes desde la pandemia
JP Morgan redujo su proyección de crecimiento para 2026 de 2,7% a 1,5% y ahora anticipa una contracción anualizada del 4% para el tercer trimestre.

La economía argentina sufrió en julio su peor retroceso mensual en más de seis años. Según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que publica el Indec, la actividad cayó 2,9% respecto de junio en la medición desestacionalizada y 1,4% frente a julio de 2025. Es el dato más débil desde el confinamiento de abril de 2020, cuando regían las restricciones sanitarias más estrictas de la pandemia.
El resultado sorprendió incluso a los analistas que ya esperaban un mes flojo. Las consultoras privadas relevadas por el mercado proyectaban una baja mensual cercana al 0,8%, mientras que el banco de inversión JP Morgan había estimado una contracción de alrededor del 1%. El dato real casi triplicó esa previsión.
En un informe fechado el viernes y firmado por los analistas Lucila Barbeito y Diego Pereira, JP Morgan fue contundente: “Esperábamos un dato débil de actividad en julio, en línea con el contexto de debilidad que caracterizó al segundo trimestre. Sin embargo, la contracción informada superó ampliamente nuestra previsión de aproximadamente -1% mensual”.
El banco estadounidense agregó una comparación histórica que dimensiona la magnitud del golpe: “La economía argentina registró su peor desempeño mensual desde el confinamiento de abril de 2020: el indicador mensual de actividad cayó 2,9% mensual desestacionalizado y 1,4% frente a julio de 2025”. Y fue más allá al señalar que, “si se excluye el confinamiento de 2020, el shock financiero global de fines de 2008 y el período de estrés financiero de 2018-2019, ningún mes desde 2004 había registrado una caída mayor”.
Esa lectura no fue exclusiva del banco neoyorquino. Desde la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia calificaron a julio como el cuarto mayor retroceso mensual de toda la serie 2004-2026, excluyendo la pandemia, y lo consideraron “solo comparable a devaluaciones y la crisis internacional de 2008”, una conclusión prácticamente idéntica a la del informe de JP Morgan pese a haber sido elaborada de forma independiente.
Impacto directo en las proyecciones de crecimiento
La sorpresa del dato de julio llevó a JP Morgan a recortar su proyección de crecimiento del PBI argentino para 2026 del 2,7% al 1,5%, una reducción de 1,2 puntos porcentuales en una sola actualización. El banco también empezó a proyectar una contracción anualizada del 4% para el tercer trimestre del año, después de la caída de 0,6% que ya había mostrado el PBI entre abril y junio.
Si esa proyección se confirma, Argentina acumularía dos trimestres consecutivos de retroceso, la definición técnica habitual de una recesión. Para evitar ese escenario, economistas privados calculan que la actividad necesitaría crecer alrededor de 6% acumulado entre agosto y septiembre, un ritmo que la mayoría de los analistas considera poco probable dado el comportamiento reciente de la economía.
El contraste con las expectativas de solo dos meses atrás es marcado. En el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que releva el Banco Central, los analistas consultados en julio proyectaban una expansión desestacionalizada del 1% para el tercer trimestre, después de haber estimado una caída de apenas 0,4% para el segundo. La realidad terminó siendo mucho más adversa que cualquiera de esos pronósticos.
Qué sectores explican la caída
Los datos sectoriales de julio ya anticipaban un mes complicado. La industria manufacturera cayó 5% mensual y la construcción retrocedió 4,6%, dos de las bajas más pronunciadas del año. El analista financiero Andrés Reschini señaló que el comercio, uno de los dos rubros con mayor peso dentro del EMAE junto a la industria, fue “el sector más golpeado entre los más sensibles para el termómetro social” si se lo compara con diciembre del año pasado.
Dentro de la industria, además, se produjo un cambio llamativo: el liderazgo en la caída productiva ya no corresponde al sector textil, tradicionalmente el más golpeado, sino al metalúrgico. Y por primera vez en el año, el sistema financiero también mostró una variación negativa interanual, algo que no ocurría pese a las dificultades del resto de la economía.
No todos los sectores tuvieron un mes negativo. Pesca, minería y agro fueron las excepciones, con crecimientos interanuales de 424,5%, 8,4% y 0,7% respectivamente, impulsados en gran medida por la actividad exportadora vinculada a Vaca Muerta y al campo. Sin embargo, JP Morgan advirtió que ese dinamismo tiene un correlato limitado en el mercado interno: “La minería y la producción de energía destinadas a la exportación generan una actividad limitada en los mercados internos, tanto mayoristas como minoristas, lo que implica que el crecimiento de la producción impulsado por estos sectores se traduce solo modestamente en el comercio”.
Un año descripto como “serrucho”
Más allá del golpe puntual de julio, varios analistas coinciden en describir a 2026 como una economía en “forma de serrucho”, alternando meses de suba y de baja sin lograr consolidar una tendencia. El EMAE desestacionalizado subió 0,4% en enero, cayó 2,6% en febrero, rebotó 3,5% en marzo, retrocedió 1,5% en abril y 0,5% en mayo, y creció 0,8% en junio, antes del desplome de julio.
Con ese resultado, el nivel de actividad quedó en su punto más bajo desde marzo de 2025. Aun así, el acumulado entre enero y julio de 2026 todavía se ubica 1,7% por encima del mismo período de 2025, aunque ese margen se redujo frente al 2,2% que se registraba hasta junio.
Las proyecciones para el cierre del año quedaron, en consecuencia, mucho más dispersas que a comienzos de 2026. El REM del Banco Central espera una expansión del 2,1% para todo el año, la Fundación Capital proyecta 1,9% y el Gobierno nacional sostiene una meta del 3%. JP Morgan, con su estimación del 1,5%, se ubica entre los pronósticos más cautos del mercado. La confirmación de esta tendencia dependerá en gran medida de los datos de agosto y septiembre, que el Indec difundirá en las próximas semanas.
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