Lali Espósito expone en River Plate la problemática del suicidio juvenil y reclamó mayores políticas de salud mental
El Estadio de River Plate albergó el cierre definitivo de la gira “No vayas a atender cuando el demonio llama”, un espectáculo multitudinario donde la cantante Lali Espósito combinó el despliegue escénico del pop de estadio con una contundente toma de postura sobre la salud mental en Argentina.

Durante la jornada del 26 de septiembre de 2026, la artista interrumpió el desarrollo habitual del concierto para abordar la problemática de las altas tasas de suicidio juvenil, transformando el clima festivo de la noche en un espacio de reflexión colectiva.
La pausa en el espectáculo ocurrió inmediatamente antes de interpretar por primera vez en su carrera solista una versión de “Ciudad de Pobres Corazones”, la emblemática composición de Fito Páez.
Frente a un estadio colmado por miles de jóvenes, la cantante fundamentó su decisión artística e interpeló al público a partir de reportes recientes sobre estadísticas sanitarias que ubican a la población joven en un punto crítico.
“Estoy nerviosa porque no la canté nunca en un show, pero se me apareció pensando en este momento. Porque las últimas semanas estuve leyendo, igual que muchos seguramente, una noticia que me inquietó y me entristeció un montón: que Argentina, que tiene tantos récords bárbaros en el deporte y en el arte, tiene uno que no es nada bueno y es muy doloroso”, expresó la cantante argentina.
La problemática de la salud mental en la juventud rioplatense
El foco del mensaje se centró en la franja etaria que compone la mayor parte de su audiencia, destacando la urgencia de discutir el bienestar psicológico y las políticas públicas destinadas a la prevención del suicidio.
Espósito compartió datos epidemiológicos y planteó cuestionamientos sobre la responsabilidad institucional y comunitaria ante el aislamiento social y el padeciente sufrimiento psíquico en las nuevas generaciones.
“Las últimas semanas estuve leyendo una noticia que me inquietó y entristeció un montón que es que Argentina tiene en los últimos años (y en este momento en particular) la mayor tasa de suicidios entre personas de 15 y 34 años; que creo que es la edad de muchos de los que estamos acá (…) Obviamente uno se pregunta qué estamos haciendo como sociedad y qué están haciendo las autoridades con esta problemática tan dolorosa”, aseveró ante la audiencia masiva.
El llamado de atención cobra especial significación técnica dentro de la salud pública, donde especialistas advierten sobre la necesidad de visibilizar estas temáticas sin estigmas para promover canales de asistencia temprana.
Un duelo personal y el homenaje a Fito Páez
El contenido del discurso adquirió un matiz más íntimo cuando la intérprete reveló que la problemática afectó de manera directa a su entorno cercano en fechas recientes, vinculando el homenaje musical con una pérdida afectiva.
La compositora explicó que hace apenas dos meses perdió a una persona muy querida bajo estas circunstancias, marcando un contraste desgarrador respecto al recital anterior realizado en el mismo escenario deportivo.
“Hoy no está acá. En el último River estuvo y hoy no está acá. Y es muy doloroso que nuestro país esté lamentablemente en este ranking del mal”, lamentó la artista en medio de un silencio respetuoso.
Posteriormente, la ejecución de “Ciudad de Pobres Corazones” funcionó como un canalizador emocional, alejándose del formato estrictamente festivo para abrazar la densidad conceptual del rock nacional.
Cierre de gira y la función social de la música masiva
El recital en Núñez representó la culminación de un ciclo de año y medio de presentaciones continuas bajo el concepto de “No vayas a atender cuando el demonio llama”, consolidando a Mariana «Lali» Espósito como una de las mayores influencias musicales de la región.
La puesta en escena combinó recursos teatrales, coreografías complejas y un diseño sonoro de gran escala, elementos característicos de la producción musical de alta visibilidad en América Latina.
No obstante, la integración de reclamos sociales y momentos de duelo personal demostró cómo los espectáculos masivos pueden trascender el entretenimiento comercial para convertirse en plataformas de concientización ciudadana.
Especialistas en sociología de la cultura señalan que la utilización del espacio público por parte de figuras de alto impacto mediático potencia la conversación sobre la salud mental, facilitando el debate intergeneracional.
La velada dejó una huella tanto en el ámbito estrictamente artístico como en la agenda de debates sociales, reafirmando el compromiso de las nuevas generaciones de músicos con la coyuntura del país.
Con este tercer estadio de River Plate agotado, la artista argentina cierra una etapa histórica en su carrera, abriendo un precedente en la forma en que el pop contemporáneo dialoga con las problemáticas más sensibles de la comunidad argentina.

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