Tribunal británico confirma que el antisionismo es una creencia protegida por la ley de igualdad
El Tribunal de Apelaciones Laborales rechazó el recurso de la universidad y sostuvo que el despido del académico David Miller constituyó discriminación directa ilegal.

Un tribunal de apelaciones del Reino Unido confirmó que las creencias antisionistas pueden constituir una creencia filosófica protegida por la Ley de Igualdad de 2010, al rechazar el recurso presentado por la Universidad de Bristol contra un fallo previo a favor del profesor David Miller. La decisión, conocida esta semana, ratifica que el despido del académico en 2021 constituyó un acto de discriminación directa ilegal.
El Tribunal de Apelaciones de Empleo (EAT, por su sigla en inglés) sostuvo que el tribunal laboral inferior no había cometido errores en sus conclusiones sobre la responsabilidad de la universidad. La institución había apelado la sentencia de febrero de 2024 alegando cerca de 40 supuestos errores legales en un fallo original que se extendía por más de cien páginas.
Miller se desempeñó como profesor de sociología política en la Universidad de Bristol desde 2018. Su trabajo académico se centraba en el estudio de grupos de presión y lobby, incluidas organizaciones vinculadas a distintos estados, entre ellos Israel.
La universidad lo destituyó en octubre de 2021 por falta grave, tras una serie de comentarios públicos realizados en febrero de ese año en los que calificó al sionismo como una ideología «racista, violenta e imperialista». Esos dichos generaron una intensa presión de organizaciones estudiantiles judías, a las que Miller acusó de operar como extensiones de una campaña de presión vinculada a Israel.
La demanda de Miller que sentó un precedente
Tras su despido, el profesor inició acciones legales alegando despido improcedente, despido injustificado y discriminación por motivos de creencias filosóficas. En febrero de 2024, el tribunal laboral falló a su favor, concluyendo que su creencia antisionista —entendida como la postura de que el sionismo político es intrínsecamente racista, colonial e imperialista— constituye una creencia filosófica protegida bajo la sección 10 de la Ley de Igualdad.
El mismo fallo determinó que sus comentarios, aunque calificados como «poco acertados» en algunos casos, no constituían discurso ilegal, no eran antisemitas y no incitaban a la violencia.
La universidad apeló esa decisión, pero la EAT desestimó la totalidad de los nueve fundamentos de apelación presentados, algunos de los cuales se subdividían en argumentos más específicos. El único punto en el que el recurso de Bristol tuvo éxito fue una cuestión técnica vinculada al cálculo de las pérdidas económicas futuras de Miller, que ahora deberá resolverse en una nueva audiencia de determinación de indemnización ante el tribunal laboral.
El fallo separa el antisemitismo del antizionismo
El fallo también confirmó un hallazgo clave del tribunal original: que Miller no manifestó antipatía hacia las personas judías ni hacia el judaísmo, y que tampoco respaldaba el uso de la violencia como forma de oposición al sionismo. Ese punto resultó especialmente controvertido para organizaciones judías británicas, que calificaron de «surrealista» que se sostuviera que Miller no es antisemita pese al carácter de sus declaraciones públicas.
Es importante señalar un matiz que abogados especializados remarcaron tras el fallo: tanto el tribunal original como la EAT resolvieron el caso sobre la base de la definición específica de antisionismo que Miller presentó y defendió durante el juicio, sin establecer que cualquier expresión de antisionismo esté automáticamente protegida por la ley.
La universidad había intentado argumentar en la apelación que esa definición no reflejaba fielmente las verdaderas creencias del profesor, pero el tribunal sostuvo que ese punto no había sido cuestionado en la instancia original y no podía reabrirse en la apelación.
Juristas vinculados a la defensa de causas propalestinas señalaron que el fallo funciona como precedente vinculante para futuros casos similares en el Reino Unido, y advirtieron que empleadores e instituciones deben evitar ceder ante presiones de grupos de interés que buscan restringir el debate académico sobre Oriente Medio. En sentido inverso, representantes de organizaciones judías sostuvieron que el fallo no debe interpretarse como un aval moral a las declaraciones de Miller, sino como una decisión legal acotada sobre la protección de creencias filosóficas en el ámbito laboral.
Una victoria judicial para la libertad de expresión
Miller, quien también participa como comentarista en el canal estatal iraní Press TV, calificó el fallo como una victoria que trasciende su caso personal y beneficia al movimiento de solidaridad con Palestina en el Reino Unido. El profesor manifestó su intención de buscar su reincorporación al cargo que ocupaba en Bristol.
El caso se inscribe en una serie de fallos recientes de tribunales británicos sobre creencias políticas protegidas en el ámbito laboral, entre los que se destaca el precedente establecido en el caso McEleny, en el que se determinó que la creencia en la independencia de Escocia también constituye una creencia filosófica protegida por la misma ley y, por ende, se circunscribe en el derecho a la libertad de expresión.
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