visiones históricas

La polémica frase de Lula sobre la Guerra de la Triple Alianza que desató un conflicto diplomático

El presidente brasileño citó la guerra de 1864-1870 para justificar más inversión en defensa. El Senado y la Cámara de Diputados de Paraguay respondieron con una declaración de repudio.

Foto: X / Lula da Silva
Foto: X / Lula da Silva

El Senado y la Cámara de Diputados de Paraguay aprobaron el 29 de julio de 2026 una declaración para repudiar las palabras del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, sobre el origen de la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870).

Lula pronunció la frase el viernes previo, durante una visita a una planta de la empresa de defensa Avibras Aeroespacial, en el marco de un discurso a favor de aumentar la inversión militar brasileña.

“A nosotros nos gusta la paz, pero no podemos olvidar que, un buen día, Paraguay decidió invadir Brasil”, dijo el mandatario, y agregó que ese mismo país “invadió Corumbá y, al mismo tiempo, invadió Uruguay y Argentina”.

La declaración del Congreso paraguayo, impulsada por el senador opositor Eduardo Nakayama, sostiene que los dichos de Lula “distorsionan y simplifican unilateralmente el origen” del conflicto y le atribuyen a Paraguay “la condición de agresor exclusivo”, omitiendo la invasión previa del Imperio brasileño a Uruguay.

El texto legislativo también describe el costo humano de la guerra para Paraguay como “catastrófico e incomparable en la historia de América del Sur”, y afirma que el país perdió entre el 50% y el 60% de su población, además de sufrir devastación económica, ocupación militar prolongada y deudas de guerra impuestas por los vencedores.

Nakayama respondió públicamente a Lula recordando que, antes de que Paraguay iniciara su campaña militar sobre Mato Grosso, el ejército imperial brasileño ya había invadido territorio uruguayo en la zona de Cerro Largo, lo que para el legislador marca el verdadero punto de partida del conflicto.

El presidente del Congreso paraguayo, Basilio “Bachi” Núñez, calificó los dichos de Lula como un atentado contra “una parte esencial de la identidad nacional” y reivindicó la defensa de la memoria histórica como un componente de la soberanía del país.

Una petición formal al gobierno paraguayo

El diputado Rubén Rubín fue más allá y pidió al gobierno de Santiago Peña que exija formalmente la devolución de los trofeos de guerra que Brasil conserva desde el siglo XIX, además de anunciar un proyecto para incorporar al calendario nacional la conmemoración de la firma del Tratado Secreto, el pacto entre Brasil, Argentina y Uruguay que dio origen a la alianza contra Paraguay en 1865.

Algunos legisladores paraguayos interpretaron las declaraciones de Lula como un cálculo electoral, en referencia a las elecciones generales que Brasil celebrará en octubre de 2026, aunque esa lectura fue presentada por sus propios impulsores como una conjetura y no como un hecho comprobado.

El historiador Herib Caballero explicó en una entrevista radial que la versión de Lula coincide con la narrativa predominante en Brasil, donde el conflicto se conoce históricamente como “Guerra del Paraguay”, una denominación que, según Caballero, ofrece una lectura parcial de los hechos.

Caballero recordó que, el 30 de agosto de 1864, el entonces canciller paraguayo José Berges envió una nota de protesta advirtiendo que su país consideraría causa de guerra una eventual invasión brasileña a Uruguay. Esa invasión se concretó el 12 de octubre de ese mismo año.

La secuencia histórica documentada por especialistas de la región describe un conflicto con múltiples antecedentes: disputas territoriales no resueltas desde la independencia de los países del Río de la Plata, tensiones por el control de la navegación fluvial y una crisis política en Uruguay que llevó a Brasil a intervenir militarmente en apoyo del Partido Colorado, en 1864.

La chispa que inició el fuego

Esa intervención brasileña en Uruguay es el hecho que, según la historiografía paraguaya y buena parte de la revisionista latinoamericana, encendió la mecha del conflicto, antes de que Paraguay respondiera invadiendo Mato Grosso y, meses después, la provincia argentina de Corrientes.

La invasión a Corrientes, ocurrida en 1865 tras la negativa argentina a permitir el paso de tropas paraguayas por su territorio, fue el episodio que terminó de unir a Brasil, Argentina y Uruguay en la firma del Tratado de la Triple Alianza.

La guerra resultante, que se prolongó durante cinco años, es considerada por historiadores de la región como el conflicto armado más sangriento de la historia sudamericana, tanto por la cantidad de víctimas como por el impacto demográfico y económico que dejó en Paraguay durante décadas posteriores.

La Cancillería paraguaya no emitió una posición oficial sobre las declaraciones de Lula hasta el cierre de esta nota, un silencio que legisladores de distintos bloques políticos calificaron públicamente como llamativo dada la magnitud de la controversia generada.

El episodio se dio en una semana de tensión adicional en el Mercosur, marcada por una crisis diplomática paralela entre Argentina y Brasil, lo que llevó a varios analistas a subrayar cómo hechos ocurridos hace más de 150 años continúan influyendo en la política exterior y en la memoria colectiva de la región.

El Partido Nacional de Uruguay también protestó

Desde Montevideo, el Directorio del Partido Nacional (PN) emitió un repudio a las declaraciones de Lula da Silva. En una nota firmada por Álvaro Delgado y los tres secretarios, manifestó “su más absoluto rechazo a la versión equivocada y falsa sobre el inicio de dicho drama, que destruyó la mencionada república (de Paraguay)”.

Además, remarcaron “el alto precio que el gobierno oriental pagó para que se pactara en Rosario la referida alianza” y reiteraron “más de cien años después, nuestra solidaridad histórica y presente en el pueblo y gobierno de la mártir República del Paraguay”.

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