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El «gran reemplazo»: anatomía de una teoría racista que pasó de los libros a las armas

Un ensayo de un novelista francés se convirtió en el manifiesto no escrito de al menos cinco atacantes armados. Esto es lo que dice la teoría, quién la creó y por qué sigue circulando.

Proud Boys es uno de los más renombrados grupos ultraderechistas y supremacistas blancos de EE.UU.
Proud Boys es uno de los más renombrados grupos ultraderechistas y supremacistas blancos de EE.UU.

En mayo de 2022, un joven de 18 años entró a un supermercado de Buffalo, Nueva York, y mató a diez personas negras. Antes de disparar, había publicado un manifiesto que citaba, casi palabra por palabra, los argumentos de una teoría conspirativa nacida tres décadas atrás en Francia: el «gran reemplazo«. No fue el primero ni sería el último atacante en invocarla.

La misma idea apareció en los manifiestos de Brenton Tarrant, autor de la masacre de Christchurch en 2019, y en el ataque contra migrantes en El Paso, Texas, ese mismo año. Comprender de dónde viene esta teoría —y qué busca en realidad— es clave para entender buena parte de la violencia política de la última década en Occidente.

El origen: un escritor francés y un miedo muy antiguo

El escritor francés Renaud Camus, nacido en 1946, es considerado el «padre de la doctrina del gran reemplazo» según el Southern Poverty Law Center. En 2011 publicó el libro que le dio nombre a la teoría, tras haberla esbozado el año anterior en otro texto. Camus resumió su idea de manera muy directa: se tiene un pueblo, y en el lapso de una generación se tiene un pueblo distinto.

Pero la idea no nació con él. Ya a fines del siglo XIX el nacionalismo francés, especialmente a través del escritor antisemita Maurice Barrès, había teorizado sobre un «gran reemplazo» de la población.

Lo que hizo Camus fue resucitar esa vieja idea agregándole un componente antiislámico que se puso de moda después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y de los de París en 2015. Así, el concepto pasó, como buena parte de la ultraderecha francesa, del antisemitismo de comienzos del siglo XX a la islamofobia del siglo XXI.

La tesis central: un plan de «élites globalistas» en las sombras

Camus sostiene que la cultura, la civilización y la identidad de Europa están en peligro de ser avasalladas por la inmigración masiva, sobre todo musulmana, y responsabiliza de esto a una élite global y liberal —desde las políticas migratorias de la Unión Europea hasta organismos internacionales— a la que acusa de dirigir un mecanismo deliberado para reemplazar a los pueblos europeos.

En su formulación, Europa estaría siendo testigo de una colonización demográfica que amenaza con modificar la esencia y la cultura del pueblo europeo, mientras que los inmigrantes del sur del Mediterráneo tendrían tasas de natalidad mucho más altas que las de los europeos.

Es importante ser precisos sobre qué es esta teoría: una construcción ideológica sin base empírica, no una descripción neutral de procesos demográficos reales. Como explica el investigador Moussa Bourekba, del Barcelona Centre for International Affairs, se trata de un discurso con un componente fundamentalmente racista, porque parte de la premisa de que no todas las razas valen lo mismo y de que la raza blanca es superior.

La demografía, la economía migratoria y los estudios académicos serios no respaldan la existencia de ningún «plan» orquestado; documentan, en cambio, fenómenos migratorios explicados por guerras, desigualdad económica y políticas concretas, no por una conspiración racial.

De la literatura al panfleto de la extrema derecha y el neofascismo

Lo que distingue al «gran reemplazo» de otras teorías marginales es la velocidad con la que se convirtió en lenguaje político corriente. La creencia, emparentada con la del «genocidio blanco», se difundió a través de la retórica de numerosos movimientos de extrema derecha y neofascismo en Occidente, desde partidos populistas hasta redes de movimientos como Pegida o Les Identitaires, pasando por blogueros y periodistas afines. Sitios de derecha como Gates of Vienna, Politically Incorrect o Fdesouche ofrecieron plataformas para amplificarla entre comunidades de internet.

De ahí saltó a la política institucional. En Hungría, el primer ministro Viktor Orbán retomó explícitamente la idea en su discurso de asunción de 2022, apenas dos días después de la masacre de Buffalo, al hablar de una lucha contra «el gran intercambio de población europea». La teoría dejó de ser el exabrupto de un novelista para transformarse en insumo retórico de gobiernos y partidos con representación parlamentaria en distintos países europeos.

Los ataques que invocaron la teoría

El historial de violencia asociado a esta idea tiene fechas verificables. En 2013, el ciudadano francés Dominique Venner se suicidó en el altar de la catedral de Notre Dame como protesta contra el “gran reemplazo” en Europa.

La teoría también apareció citada por el autor del atentado de Utøya, Noruega, en 2011, y por el atacante que mató a once personas en la sinagoga Árbol de la Vida, en Pittsburgh, en 2018.

En 2019, un hombre identificado como Brenton Tarrant asesinó a más de cincuenta personas en dos mezquitas de Christchurch, Nueva Zelanda, tras publicar un manifiesto basado en esta teoría. Ese mismo año, un ataque contra migrantes en El Paso, Texas, dejó veintitrés muertos bajo argumentos similares.

El caso más reciente ocurrió en mayo de 2022, cuando un joven de dieciocho años mató a diez personas negras en un supermercado de Buffalo, Nueva York. Antes de disparar, había difundido un manifiesto que reproducía, casi textualmente, los argumentos centrales de la teoría.

Camus ha rechazado públicamente cualquier vínculo con estos hechos y ha insistido en que su obra «no incita a la violencia». Sin embargo, la reiteración del mismo marco conceptual en manifiestos de distintos países, escritos en distintos idiomas y separados por años, constituye un patrón que investigadores en extremismo consideran significativo.

Por qué persiste pese a estar desacreditada

Especialistas en movimientos de extrema derecha señalan que la utilidad política de esta teoría no depende de su veracidad. Al presentar la inmigración como una amenaza existencial coordinada, permite construir narrativas de polarización que movilizan electorados y generan sentido de urgencia entre bases de votantes afines a partidos ultraderechistas.

También cumple una función de desvío: traslada la discusión pública desde problemas estructurales —desigualdad económica, corrupción institucional, fallas en políticas migratorias concretas— hacia un enemigo racial construido discursivamente, más sencillo de señalar que de resolver mediante políticas públicas.

La persistencia de la teoría del “gran reemplazo”, pese a haber sido desacreditada por estudios demográficos y por múltiples organizaciones especializadas en discurso de odio, explica por qué sigue apareciendo en discursos políticos, foros de internet y, en los casos más extremos, en manifiestos que precedieron ataques armados con víctimas fatales.

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