Manifiesto humanista, sin reservas

«Bajo un cielo de fibra de vidrio y luces de neón, los datos caminan en silencio… La opinión pública duerme un sueño dirigido por manos invisibles de código, mientras la humanidad servil entona con temor, al unísono, la melodía que nadie compuso… pero todos, creen propia». (De mi poemario “Rapsodia algorítmica”, 2026).
Es mi deseo y obligación como ser humano, enfatizar la importancia de no rendirse ante las dificultades, luchar por hacer de la vida algo extraordinario y mantener la creencia en el poder transformador de la palabra y la poesía. Darle valor y resaltar la resiliencia de la humanidad sensible, que de modo urgente debe desobedecer a las fórmulas criminales, que nos presentan los destructores de la existencia… Convertir al individuo en protagonista de su propia historia. Invito a quienes se nutren de valores humanistas, a perseverar en sus sueños, recordándonos que en ellos reside la libertad.
Permanecemos en un tiempo, donde los seres sensatos, valientes, cultos y educados, deben hablar menos, para que los soberbios ignorantes, que dictan y rigen los destinos de la humanidad, no se ofendan y envíen al exilio a quienes se atrevan a ser ellos mismos, destino de todo aquel imbuido de dignidad y sabiduría vocacional aplica en su vida…
Estas palabras, preñadas de sentido vital inmóvil, congeladas al pie de ninguna página, se las dedico a una humanidad en estado paria, humillada por bestiales personeros del odio y la muerte, a todo lo que se asimile a permanecer en un mundo, donde priven los buenos modos y maneras, con estilo en la relación, devenidos en unidad, para lograr arribar a un espacio de paz y armonía en libertad, tan proclamada y poco aplicada.
Tensión permanente entre intereses y principios, pero los principios deben seguir siendo un referente indispensable. Hoy, esa necesidad parece debilitarse aceleradamente. El lenguaje de la fuerza desplaza al lenguaje de las normas aplicadas a la relación, cuál signo de unidad, a pesar de las diferencias. La competición sustituye a la cooperación como lógica dominante. La excepcionalidad se convierte en rutina. En la instancia lúdica en que permanecemos nada se entiende de modo absoluto, De qué se trata, mientras tanto intentamos seguir de pie, sonreír, a veces llorar y seguir desandando el descuento de nuestros años.
Deseo este Manifiesto humanista, sea leído y asimilado, a pesar de producir adhesiones o rechazos inmediatos, por la casta de políticos «todos» de cualquier ideología archivada, los ceos de multinacionales, miembros de corporaciones mediáticas manipuladoras de realidades obtusas, que todo lo malogran, la farándula ruidosa, integrada por chongos aceitosos, modelitos pseudo actrices escort con sumo poder en sus traseros, galardonadas en cuánto espacio se festeja la simulación y el simulacro, ocupando bancas en parlamentos y bailando por una pesadilla… Ah! por qué no, sindicalistas parásitos, establishment delictivo, sin una idea, pero buenos testaferros a la hora de lamer traseros de gobernantes genocidas, candidatos de todo tipo, lacayos y mascotas de la Ley de Mercado esclavizadora… Y tantos otros prescindibles, en esta sociedad del espectáculo ultra mediático, de influencers, en que ha devenido la vida en este mundo, donde se desmoronan destinos, se agotan energías, se anulan trayectorias de millones de seres humanos, en libertad condicional…
No preciso que ningún político/candidato/alcahuete disfuncional, me advierta, especulativamente, acerca del peligro que significa la ley de extranjerización de tierras, pues lo he denunciado hace años, pero la cobardía es norma y regla, hoy es tendencia… He luchado desde siempre por mi Argentina, enfrentando al cipayo, «medio pelo», burgués, neo y paleo-oligarca, travestido de patriota outlet, y no he visto a ninguno de los que predican argentinidad, confrontar con los socios y cómplices del gobierno que regala soberanía e identidad, existencial y territorial.
Pues una población que ha cambiado el «ser» (valores, cultura, historia) por el «tener», quedando a merced de las fluctuaciones de un mercado que elimina garantías de pertenencia emocional, hacen mutar a estos engendros, en punta de lanza de la degradación de un país, tal el caso de Argentina… La pérdida de «ideales» altruistas, responde a la transición de una ciudadanía política legítima a una ciudadanía de consumo de la hipermodernidad algorítmica de la BIG DATA.
En este esquema, el éxito personal se mide por la capacidad adquisitiva, obtenida en actos delictivos y no por la participación en proyectos colectivos o movimientos sociales, que jamás se arrodillará ante gobierno de un sociópata obsceno, que criminaliza a quienes se atreven a disentir, gobierno represor carente de creatividad, eliminador de todo lo que no beneficie a un establishment integrado por ridículos personeros del odio, la ruptura de unidad, enemigo de una humanidad amante de la naturaleza, la armonía, equidad y solidaridad… Los disidentes, desobedientes son condenados al ostracismo, cancelados o desaparecidos.
Cuál rutina habitual del sistema capitalista, nos mintieron groseramente, pues no se trataba del “Fin de la Historia”, han pretendido persuadirnos con la tendencia de la posmodernidad apenas caía el muro de Berlín, sino, por el contrario, del comienzo de «otra historia», manipulada como jamás lo ha sido, determinada y dirigida hacia el «pensamiento único», estructurado y construido por los vencedores, los referentes del Neoliberalismo rediseñado, devenido en «ultraneoliberalismo», reinante en este milenio de las grandes muertes.
Habría al menos que poder vislumbrar el lugar que ocupa la vida en este sistema al que permanecemos, para decidir sobre nuestras existencias y arriesgarnos a avanzar sobre las usurpaciones, las expoliaciones y las neo colonizaciones en Argentina, que operan mediante dependencia financiera extranjera, extranjeranjerización de recursos naturales claves y la presión de organismos multilaterales en las políticas internas, los socios del desguace de Argentina.
Con el FMI condicionando las leyes y el presupuesto nacional, con la vil anuencia de un gobierno traidor e indiferente a las prisas de una sociedad que soporta lo insoportable en nombre de ningún sentido… Parias del sistema que se fugan sin retorno al averno de un mundo, gobernado por horda de bestias, que aplican una economía despótica a una humanidad, como jamás se ha experimentado en la historia.
Las castas nacidas en el imperio del ultraneoliberalismo, compuestas por mascotas escatológicas, cobardes, pedófilas, proxenetas, narcotizadas tras el lucro sin límites, responden a las corporaciones multinacionales reinantes en todos los frentes de batallas libradas, contra el pueblo dócil, temeroso y sin representación alguna, que se asimila a ser humillado día a día, sin reacción alguna ante el agravio…
El dinero, la ocupación de los puntos estratégicos, los puestos a distribuir, los vínculos con otros poderosos energúmenos, el dominio de transacciones financieras fantasmas, el prestigio inventado, el chisme ensordecedor sin límites, la confianza del «savoir-faire» adquirido en tienda de accesorios: lo ha invadido todo, pareciera que fuera del Club Ultraneoliberal «dictatorial», no hay salvación, no hay vida… El ultraneoliberalismo ha sabido imponerse con la violencia de la furia, la crueldad desmedida, la mentira y la tortura. La lógica de esta violencia conduce a postulados fundados sobre el principio de omisión: el de la miseria y los miserables, criados y sacrificados por ella con sentenciosa desenvoltura.
Los efectos del sistema ultraneoliberal, suelen ser criminales y hasta mortíferos, en sus diversas mutaciones… Lo podemos apreciar en toda Latinoamérica, hoy, que no ha abierto las compuertas de la liberación en igualdad, dejando sucumbir y morir a sus pueblos hambreados, sin techo y sin destino, sin dejar de endilgarles la responsabilidad a los que caen, a las multitudes discretas de desempleados, que supuestamente para los políticos de ficción deberían tener trabajo o esforzarse para conseguirlo, a los que se ordena buscarlo aun cuando es de conocimiento público que las fuentes se han agotado… Pudimos apreciarlo en gobiernos disfuncionales, que se sucedieron y suceden según transcurren los años de la vida, tan asimilada a la muerte, negando toda posibilidad de eternidad metafórica devenida en desesperanza y ausencia de sentido vital.
Cercados por una discriminación tácita, pero real, los expulsados de la vida, cometen la indecencia y el delito de no integrarse… Y pregunto, ¿integrarse a qué?, ¿al desempleo y la miseria?, ¿a la marginación?, ¿ a la futilidad del tedio, al sentimiento de ser un inútil o un parásito?, ¿al futuro inexistente?… ¡Integrarse!, ¿pero a qué grupo marginado?, ¿integrarse al orden que niega de oficio todo derecho al respeto?, ¿a esta ley implícita que ordena que a los pobres se le asignen vidas de pobres, intereses de pobres (o sea ningún interés) y trabajos de pobres (si hay trabajos para asignar)?
Unan voluntades, los libres y autodeterminantes, persistiendo en la resistencia a los ismos que nos llevan a ser esclavizados. Cuidemos de nosotros mismos, en libertad y verdad… Tenemos una vida por vivir, ¡Honrémosla! Demos espacio a nuestro deseo iconoclasta de que la “posibilidad desmesurada” sea un digno horizonte a alcanzar.
(*) Filósofo (Cambridge, Inglaterra), poeta, performer, ecologista, artista y periodista argentino. Pionero en el arte performativo. Precursor del minimalismo en América Latina y del Land Art, según Jean Baudrillard. Autor del Manifiesto de los indignados contra el neoliberalismo, año 2011. Miembro asesor de The World Literary Academy (Cambridge, Inglaterra), «Biography of the Year Award» de Historical Preservation of America (1986), «Man of the Year», IBC Cambridge 2004, Honoris Universidad de Bologna, Glasgow y Essex. Nominado en dos ocasiones a la Beca Guggenheim. Nominado al Premio Nobel de Literatura. Miembro activo de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE). Miembro de honor de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA).
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