The Times: Infantino ofreció la final del Mundial 2030 a Marruecos para blindar su reelección
El diario británico reveló que el dirigente suizo buscaría apoyos de cara a las elecciones de 2027 tras el fracaso de su plan de vender participaciones del Mundial a fondos privados.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, habría ofrecido a Marruecos la organización de la final de la Copa del Mundo 2030 a cambio de respaldo político para mantenerse en el cargo, según publicó este miércoles el diario británico The Times. La información desató una tormenta en el fútbol internacional justo cuando el dirigente suizo atraviesa la crisis de gobernanza más grave desde que asumió el máximo sillón del organismo hace diez años.
El reporte periodístico detalla que Infantino negoció con la Confederación Africana de Fútbol para que el estadio Hassan II, actualmente en construcción en Casablanca y con una capacidad proyectada de 115.000 espectadores, albergue el partido decisivo del torneo del centenario.
La maniobra dejaría fuera de la puja a candidaturas como la del renovado Santiago Bernabéu de Madrid y, según la versión de The Times, tendría como objetivo consolidar apoyos dentro del fútbol africano de cara a una eventual reelección en 2027. El periódico sostiene que Infantino se encuentra “desesperado” por asegurar cualquier respaldo que le permita prolongar su mandato cuatro años más.
La desmentida oficial y el proyecto que descarriló
La FIFA reaccionó con dureza en las horas posteriores. Un vocero del organismo declaró al diario AS que la información es “falsa y engañosa” y subrayó que la elección de la sede de la final “se tomará a su debido tiempo”, sin que exista un compromiso previo con Marruecos.
En un comunicado adicional, la entidad recalcó que el proceso de selección continúa sujeto a una evaluación técnica que contempla infraestructura de estadios, capacidad hospitalaria, transporte y garantías de seguridad, un mensaje que busca desvincular la decisión de cualquier negociación política.
El trasfondo de la controversia está marcado por el reciente fracaso del proyecto FIFA Forward Enterprise, presentado el 30 de julio y retirado a los pocos días. La iniciativa, que pretendía vender hasta un 20% de las participaciones comerciales de los torneos de la FIFA a fondos de inversión privados, chocó con el rechazo frontal de la UEFA, la Confederación Asiática de Fútbol y la Concacaf.
Aquella derrota estratégica dejó a Infantino sin una de sus principales palancas financieras y, sobre todo, expuso la erosión de sus alianzas internas en el momento en que más necesita sumar voluntades.
El goteo de apoyos perdidos y la reunión de siete horas
Esa pérdida de confianza se ha traducido en hechos concretos. Las federaciones de Inglaterra, Gales y Serbia ya retiraron su respaldo a una posible reelección. El príncipe Ali bin al Hussein, presidente de la Federación Jordana de Fútbol, lo acusó públicamente de prácticas cuestionables. Mientras tanto, la organización European Leagues volvió a exigir una reforma profunda de los mecanismos de decisión y una gobernanza que otorgue mayor participación a los actores del fútbol mundial.
Una de las voces más contundentes llegó desde el diario Daily Mail: el exfutbolista portugués Luis Figo firmó una columna en la que calificó la conducta reciente de Infantino como la más “deshonesta” que recuerda en el fútbol y reclamó su salida inmediata.
La jornada clave se vivió en Rabat con una reunión de más de siete horas en la sede regional de la FIFA, de la cual Infantino se retiró sin hacer declaraciones a la prensa. Fuentes cercanas al fútbol marroquí no descartaron que las conversaciones continúen este jueves en el mismo edificio.
El encuentro se produjo apenas unos días después de que el propio presidente de la FIFA participara en el “Día del Trono” organizado por el rey Mohammed VI, un acto en el que calificó a Marruecos como “el más hermoso de todos” los anfitriones del Mundial 2030. Ese gesto público reforzó la percepción de un alineamiento estratégico que ahora alimenta las sospechas de un trato preferencial.
La puja de las sedes: ambición marroquí y crisis española
Marruecos, que organizará el torneo junto a España y Portugal —con tres partidos inaugurales en Uruguay, Argentina y Paraguay para conmemorar el centenario—, nunca ocultó su ambición de albergar el partido más importante del calendario. En abril, el presidente de la Federación Marroquí de Fútbol, Faouzi Lekjaa, expresó abiertamente su deseo de que la final se dispute en Casablanca e incluso imaginó un hipotético Marruecos-España como duelo estelar. La candidatura marroquí se apoya en inversiones mil millonarias en infraestructura, pero ahora queda inevitablemente asociada a la tormenta política que sacude a la FIFA.
España, por su parte, mantiene al Santiago Bernabéu como la gran baza europea para albergar la final. Sin embargo, la crisis institucional que atraviesa la Real Federación Española de Fútbol tras el allanamiento de su sede en Las Rozas ha debilitado su capacidad de presión en los pasillos de Zúrich.
A esto se suma un calendario apretado: la decisión sobre la sede del partido del centenario no puede demorarse indefinidamente, y las próximas semanas serán decisivas para definir no solo dónde se jugará la final, sino también qué margen de maniobra conserva Infantino para imaginar un cuarto mandato consecutivo.
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