Infantino quiere privatizar el Mundial, y los Trump están detrás del jugoso negocio
La FIFA presentó formalmente su plan para crear una filial semiprivada que administraría los ingresos comerciales de sus torneos, con una valoración inicial de 20.000 millones de dólares y la participación de inversores cercanos a Donald Trump.

La FIFA confirmó esta semana un plan para crear una filial semiprivada que gestionaría los ingresos comerciales de la Copa del Mundo y del Mundial de Clubes. La entidad, bautizada FIFA Forward Enterprise, buscaría recaudar hasta 4.200 millones de dólares mediante inversores privados antes de que termine el año.
El esquema parte de una valoración inicial de 20.000 millones de dólares. Según el proyecto, terceros podrán realizar inversiones minoritarias, sin derecho a control sobre las decisiones del organismo. La nueva sociedad se encargaría de la venta de entradas, licencias, derechos de transmisión y patrocinios del torneo, es decir, del corazón financiero del negocio mundialista.
El plan fue revelado primero por los diarios británicos The Times y Financial Times, y confirmado después por la propia FIFA en un comunicado oficial. Entre los inversores previstos figura Thrive Eternal, una firma estadounidense de capital de riesgo fundada por Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La cercanía entre Infantino y el entorno de Trump no es nueva. Ambos mantuvieron una relación pública durante todo el ciclo del Mundial 2026, organizado por Estados Unidos, México y Canadá, y Trump llegó a presidir un grupo de trabajo de la Casa Blanca dedicado al torneo. En diciembre de 2025 recibió de manos de Infantino el recién creado Premio FIFA.
El propio Infantino defendió el proyecto al señalar que busca «liberar el potencial comercial y las oportunidades que tiene la FIFA». Según el comunicado difundido este martes, el esquema permitiría multiplicar los fondos de desarrollo que reciben las 211 federaciones miembro: de los 8 millones de dólares actuales por ciclo comercial, la cifra pasaría a 20 millones para el período 2027-2030, y luego a 22 y 24 millones en los siguientes ciclos, bajo lo que la FIFA llama Programa Fast-Forward.
El pulso financiero que agita los cimientos del fútbol mundial
El anuncio llega apenas nueve días después de que España se consagrara campeona del Mundial 2026 ante Argentina, en una final disputada el 19 de julio. La FIFA reportó ingresos récord de aproximadamente 12.000 millones de dólares durante el torneo, impulsados por precios sin precedentes en entradas y hotelería en Estados Unidos, Canadá y México.
La reacción de la UEFA fue inmediata y contundente. La confederación europea advirtió que «no le corresponde a la FIFA venderla», en referencia a la Copa del Mundo, y expresó su resistencia al modelo de negocio propuesto por Infantino. La disputa se suma a otros desacuerdos previos entre ambos organismos por reglamentos y cambios implementados durante el último Mundial.
El trasfondo político del anuncio resulta inseparable del calendario electoral de la FIFA. El 18 de marzo de 2027 se celebrarán las próximas elecciones presidenciales del organismo. Infantino buscará la reelección, mientras la UEFA evalúa impulsar a un candidato de perfil conservador para disputarle el cargo, según informó el sitio argentino MDZ Online citando fuentes cercanas a la confederación europea.
Como parte del esquema, Infantino se convertiría en una suerte de comisario de la nueva empresa que administraría el torneo, un rol que le otorgaría influencia directa sobre las decisiones comerciales del Mundial más allá de su cargo actual como presidente de la FIFA. Durante años circuló la versión de que el dirigente suizo-italiano aspira a un rol global distinto dentro del fútbol una vez concluya su gestión al frente del organismo, límite que la normativa fija en los 61 años de edad.
Por ahora, la FIFA no confirmó plazos concretos para el cierre de la ronda de inversión ni identificó a la totalidad de los fondos participantes más allá de Thrive Eternal. Tampoco precisó qué porcentaje del capital total quedaría en manos de inversores privados frente al que retendrían las federaciones nacionales.
El proyecto se conoce en un momento en que crecen los cuestionamientos sobre la gobernanza y la transparencia del organismo rector del fútbol mundial, apenas dos semanas después de la final más comentada del último Mundial, marcada además por teorías conspirativas sobre el resultado que involucraron directamente a Infantino.
La discusión sobre si el fútbol más popular del planeta debe abrirse a capital de riesgo vinculado al poder político estadounidense recién empieza. El desenlace, dicen en la UEFA, se definirá tanto en los despachos financieros como en las urnas de marzo de 2027.
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