mejora del tránsito

El MTOP comenzó la construcción del intercambiador en las rutas 5 y 102

La intersección de las rutas 5 y 102 deja atrás los semáforos. Una obra estratégica incorpora un pasaje elevado, una rotonda de distribución y nueva señalización para mejorar la seguridad y la fluidez en uno de los corredores más transitados del área metropolitana.

Foto cedida a LARED21
Foto cedida a LARED21

La intersección de las rutas 5 y 102, donde el flujo del norte del país se encuentra con el Anillo Perimetral de Montevideo, empezó a transformarse con una obra que eliminará el cruce semaforizado que hoy regula el paso. El Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) confirmó en 2026 el inicio de los trabajos del nuevo intercambiador vial, una pieza diseñada para ordenar los movimientos de ingreso y egreso en una de las esquinas más transitadas de la red vial nacional.

La intervención tiene un eje concreto: construir un pasaje superior que permitirá a la ruta 5 pasar por encima de la ruta 102. Así se suprime la detención obligada frente al semáforo, una de las principales causas de congestión en horas pico y de maniobras de riesgo en un entorno donde conviven automóviles particulares, ómnibus suburbanos y transporte de carga pesada.

Según la información oficial difundida por el MTOP, el proyecto no se limita al paso elevado. Se ejecutan nuevos accesos, ramas secundarias y conexiones viales que reorganizan todos los movimientos de la intersección. Una rotonda de distribución de tránsito será el punto de articulación con el Anillo Perimetral, lo que facilita los giros hacia el este y el oeste sin invadir los carriles de la ruta principal.

Mejoras en el tránsito y la señalización

Los trabajos contemplan la instalación de señalización vertical y horizontal completamente renovada y un sistema de iluminación vial que extiende la visibilidad nocturna a todo el perímetro del intercambiador. Ambas mejoras apuntan a reducir el margen de error humano y la siniestralidad en una zona donde la mezcla de velocidades y trayectorias suele ser un factor crítico.

La obra está a cargo de la empresa Hernández y González y demandará una inversión superior a los 1.158 millones de pesos, de acuerdo con los datos proporcionados por la cartera de transporte. El monto se enmarca dentro de un plan de infraestructura vial de mayor alcance, que la ministra Lucía Etcheverry describió en un mensaje divulgado por Presidencia como una red de trabajos distribuida por todos los departamentos.

“Todas inversiones en el plan vial que superan los 2.100 millones de dólares”, precisó Etcheverry en esa comunicación oficial, al enumerar intervenciones como la doble vía de la ruta 11, la ampliación de capacidad de la ruta 2, el bypass de Dolores y la conexión de la ruta 18 con el nuevo puente del río Yaguarón. La funcionaria subrayó que los objetivos de ese plan son “disminuir los costos del transporte para la producción, mejorar la movilidad para la gente, pero, sobre todo, generar más oportunidades para cada departamento”.

Un corredor vial de alto tránsito

El cruce de las rutas 5 y 102 concentra a diario tránsito local, suburbano y de carga, lo que lo convierte en una de las intersecciones más exigidas de todo el país. La ruta 5 funciona como corredor de conexión con el centro de Montevideo y con el puerto, mientras que el Anillo Perimetral distribuye los flujos que evitan atravesar la trama urbana. Cuando cualquiera de esos dos ejes se traba, el embudo se traslada en minutos a las arterias aledañas y a los barrios de la periferia noroeste.

La eliminación del semáforo no es un detalle menor. Los semáforos en intersecciones de rutas nacionales con alto volumen de carga generan frenadas constantes, desgaste del pavimento, aumento en el consumo de combustible y emisiones. El diseño del nuevo intercambiador separa los flujos en distintos niveles y deriva los giros hacia ramas exclusivas, con lo que se recupera la continuidad de marcha y se acota el riesgo de colisiones laterales y traseras.

La rotonda que se construye en la zona cumple una doble función: aliviar la conexión con la ruta 102 y facilitar la incorporación ordenada desde los accesos secundarios. En términos de seguridad vial, las rotondas reducen la velocidad de aproximación y eliminan los cruces perpendiculares, lo que disminuye la probabilidad de choques en ángulo recto, que suelen ser los de mayor gravedad.

La infraestructura de iluminación, muchas veces subestimada, se vuelve central en un entorno donde una porción considerable del tránsito opera en horario nocturno o en condiciones de baja visibilidad. La nueva instalación cubre el pasaje superior, la rotonda y los ramales, con un diseño que evita sombras y zonas oscuras, algo que los relevamientos de siniestralidad suelen señalar como factor contribuyente en despistes y atropellos.

Una mejora que impacta al transporte de carga

Desde la perspectiva del transporte de carga, la obra repercute directamente en la eficiencia logística del acceso a Montevideo. Los tiempos de viaje más predecibles y la eliminación de paradas forzosas permiten una programación más ajustada de los despachos, especialmente para los productos perecederos que llegan desde el norte y el litoral. En ese sentido, la intervención dialoga con la inversión ferroviaria que el MTOP también proyecta, que incluye la rehabilitación del puente sobre el río Negro y la recomposición de la línea Río Branco para recuperar carga arrocera hacia el puerto de Montevideo.

La ministra Etcheverry destacó que el plan de transporte metropolitano se piensa “poniendo el centro en la gente”, con la meta de reducir los tiempos de viaje y mejorar la calidad del desplazamiento diario. Las obras del intercambiador de ruta 5 y 102 materializan esa idea en un punto concreto, donde miles de personas pasan cada día en trayectos que combinan trabajo, estudio y logística.

La elección de un paso a desnivel responde a un criterio de ingeniería vial que prioriza la capacidad y la seguridad por sobre las soluciones temporales. Cruces semaforizados similares en otros accesos metropolitanos, como los que se intervinieron sobre la ruta 1 o la ruta 8, mostraron reducciones significativas en las demoras y una baja en los siniestros graves tras su reconversión a intercambiadores. Aunque cada geografía impone condiciones distintas, el patrón de mejora se repite cuando se jerarquiza la fluidez con segregación de niveles.

La ejecución a cargo de Hernández y González —empresa con trayectoria en obras viales de envergadura— se desarrolla mientras la circulación se mantiene activa, lo que obliga a una planificación cuidadosa de desvíos y señalización provisoria. El proyecto incluye etapas de obra que se irán habilitando de forma parcial, con la prioridad puesta en minimizar la afectación al tránsito cotidiano.

Los más de 1.158 millones de pesos asignados se suman a las intervenciones que el gobierno despliega sobre más de 8.000 kilómetros de rutas nacionales, un entramado que Etcheverry enmarcó en “más de 2.100 millones de dólares” de inversión total en vialidad durante el período. Cuando se concluya el intercambiador de rutas 5 y 102, Montevideo ganará una pieza de infraestructura que no solo descongestiona el presente, sino que acompaña el crecimiento del tránsito proyectado para los próximos veinte años.

La obra deja de ser una promesa y pasa a ser un hecho de ingeniería con anclaje territorial: un puente que se eleva sobre el semáforo que reguló durante décadas uno de los accesos más castigados del departamento.

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