"YA ESTÁ DEMOLIDO"

Ministro israelí revela negociaciones de mega proyecto inmobiliario para repartirse Gaza entre Israel y EE.UU

El discurso del ministro israelí que hablo de Gaza como un negocio inmobiliario: una visión deshumanizadora.

Ministro Israelí de finanzas.
Ministro Israelí de finanzas declaró que las zonas pobladas por los palestinos son una «mina de oro inmobiliaria»

Las declaraciones recientes del ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, han generado una profunda alarma y controversia a nivel internacional.

Sus palabras reflejan una actitud cínica y alarmante, en la que el pueblo palestino y la devastación en Gaza parecen ser vistas desde una perspectiva meramente económica y mercantilista.

De la destrucción a la «oportunidad económica»: el relato de Smotrich

El ministro expresó que “la demolición ya está hecha” y afirmó que esta situación constituye simplemente “la primera fase de la renovación”. Este comentario evidencia un desprecio absoluto hacia las vidas, los hogares y la dignidad de millones de personas que sufren en Gaza.

Para Smotrich, en lugar de una tragedia humanitaria, se presenta como una oportunidad para el negocio, describiendo la región como un “negocio inmobiliario” y una “bonanza” tras la ocupación y el genocidio perpetrados en el territorio palestino.

Un plan de redistribución con participación de Estados Unidos

En un giro más inquietante, Smotrich aseguró que Israel mantiene conversaciones con Estados Unidos para repartirse los territorios de Gaza.

Incluso, presumió de tener un plan de reconstrucción que estaría bajo la jurisdicción de Donald Trump, expresando su intención de “dividir porcentajes” con quienes sean necesarios.

El ministro afirmó que la operación “se amortiza sola”, como si la destrucción y la ocupación pudieran justificarse en términos de balances económicos o financieros.

¿Confirman acuerdos oficiales? La gravedad de las palabras

Aunque aún no hay confirmaciones oficiales de algún acuerdo con Washington, las palabras de Smotrich son en sí mismas tremendamente graves.

Exponen claramente una visión colonial y mercantilizante del futuro de Gaza —una visión que ignora por completo a la población palestina desplazada, empobrecida y sometida a condiciones inhumanas.

La condena internacional y el peligro de una narrativa deshumanizadora

Estas declaraciones deben ser rechazadas sin reservas. Convertir un genocidio en un “boom inmobiliario” no solo evidencia una falta de respeto por los derechos humanos y la dignidad, sino que también constituye una suerte de justificación y apología del despojo y la apropiación territorial.

Además, colocan a Estados Unidos en una posición de complicidad en lo que puede interpretarse como un proyecto de limpieza étnica en Palestina, un escenario que requiere una condena firme desde la comunidad internacional.

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