Día Internacional de la Mujer: un nuevo 8M con deudas y avances insuficientes
Una de cada tres mujeres experimenta violencia física o sexual a lo largo de su vida, un dato alarmante sobre la violencia de género. Solo el 25% de los escaños parlamentarios mundiales son ocupados por mujeres, mostrando su subrepresentación.

El Día Internacional de la Mujer, conmemorado cada 8 de marzo, es una fecha que trasciende fronteras para reconocer los logros sociales, económicos y políticos de las mujeres. Sus raíces se remontan a las luchas laborales del siglo XIX y principios del XX, cuando mujeres en países industrializados exigían condiciones dignas de trabajo y derechos civiles. Aunque algunos eventos históricos, como la protesta de Nueva York en 1857, son mencionados como punto de partida, su veracidad sigue siendo debatida por expertos.
La primera celebración documentada ocurrió el 28 de febrero de 1909, cuando el Partido Socialista de América organizó el National Woman’s Day. Este acto, enfocado en demandar el sufragio femenino y mejores salarios, sentó las bases para una iniciativa global. Un año después, en la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Obreras en Copenhague, la socialista Clara Zetkin propuso establecer un día internacional para visibilizar las demandas de igualdad.
Clara Zetkin y la internacionalización de la lucha
La propuesta de Clara Zetkin en 1910 fue aprobada por delegadas de 17 países, aunque sin una fecha fija. La primera celebración multinacional se realizó el 19 de marzo de 1911 en Alemania, Dinamarca, Suiza y Austria, con más de un millón de participantes. Las demandas incluían acceso a cargos públicos, formación profesional y derechos laborales. Este evento marcó un hito al unir movimientos feministas y obreros bajo una misma causa.
La consolidación del 8 de marzo como fecha oficial surgió años después. En 1917, mujeres rusas lideraron una huelga masiva bajo el lema “pan y paz”, acelerando la Revolución de Febrero. Este hecho, ocurrido el 23 de febrero en el calendario juliano (equivalente al 8 de marzo gregoriano), reforzó la elección de la fecha. Para 1921, la Segunda Conferencia Comunista de Mujeres formalizó el 8 de marzo como día internacional, vinculándolo explícitamente a la lucha obrera.
La ONU y la institucionalización global
El reconocimiento formal llegó en 1975, cuando la ONU declaró el Año Internacional de la Mujer y adoptó el 8 de marzo como fecha oficial. Dos años después, la Asamblea General instó a los países a conmemorar el día bajo el lema “derechos y paz internacional”. Desde entonces, la organización ha impulsado temas anuales, como “Igualdad de género hoy para un mañana sostenible” (2022) o “Por un mundo digital inclusivo” (2023), adaptando la agenda a desafíos emergentes.
En 2025, el enfoque será “Para Todas las Mujeres y Niñas: Derechos. Igualdad. Empoderamiento”, coincidiendo con el 30° aniversario de la Declaración de Pekín. Este documento, adoptado en 1995 por 189 naciones, sigue siendo un referente para políticas de igualdad. Pese a avances como la reducción de la mortalidad materna o el aumento de mujeres en educación superior, la ONU advierte que ningún país ha alcanzado la plena equidad.

Desafíos persistentes y avances limitados
Según datos globales, una de cada tres mujeres sufre violencia física o sexual en su vida. En el ámbito laboral, persiste una brecha salarial del 20%, y solo 25% de los escaños parlamentarios son ocupados por mujeres. Además, 600 millones de mujeres viven en países donde el aborto está restringido, según Amnistía Internacional. Estos indicadores revelan la urgencia de políticas integrales.
En regiones como África Subsahariana y Asia Meridional, las niñas enfrentan mayores barreras para acceder a educación secundaria. Mientras, en América Latina, aunque 18 países tienen leyes de cuotas de género, la representación política femenina sigue estancada. La pandemia de COVID-19 exacerbó desigualdades: 47 millones de mujeres cayeron en pobreza extrema en 2021, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
En países como Rusia o Uzbekistán, el 8 de marzo es feriado nacional, con tradiciones como regalar flores de mimosa. No obstante, activistas critican que estas prácticas comercializan la fecha, desvirtuando su carácter reivindicativo. En contraste, naciones como España o Argentina priorizan manifestaciones masivas, como las impulsadas por el movimiento Ni Una Menos o los paros feministas.
La ONU destaca que, en 2023, más de 100 países implementaron campañas educativas sobre igualdad de género durante el día. Sin embargo, organizaciones como Human Rights Watch señalan que, en estados con regímenes autoritarios, las manifestaciones son censuradas. Este contraste refleja la dualidad del 8 de marzo: una fecha de celebración, pero también de resistencia.
Hacia 2025: un llamado a la acción inclusiva
El tema “Para Todas las Mujeres y Niñas” busca priorizar a grupos marginados, como mujeres indígenas, migrantes o con discapacidad. La Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, Sima Bahous, afirma: “La igualdad no será posible sin incluir a quienes enfrentan múltiples formas de discriminación”. Este enfoque intersectivo responde a críticas sobre el carácter eurocéntrico de movimientos feministas históricos.
Paralelamente, se impulsan metas como eliminar el matrimonio infantil para 2030 y garantizar acceso universal a salud reproductiva. Según el Banco Mundial, invertir en igualdad de género podría agregar $12 billones a la economía global para 2025. Estos datos subrayan que la equidad no es solo un derecho, sino una necesidad estratégica.
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