¿tarifazos?

Lacalle Pou, memoria y bolsillo: ¿Es el de 2026 un verdadero “tarifazo” de Orsi?

Un análisis comparativo entre los aumentos tarifarios de los gobiernos de Lacalle Poy y Orsi muestra realmente dónde hubo y dónde no un “tarifazo”.

¿Los aumentos de enero son realmente un "tarifazo"?
¿Los aumentos de enero son realmente un “tarifazo”?

El comienzo de cada año en Uruguay suele traer consigo la misma banda sonora: la discusión por el ajuste de las tarifas públicas. En este enero de 2026, el ruido político ha escalado rápidamente con acusaciones de “tarifazo” dirigidas al gobierno de Yamandú Orsi.

Sin embargo, para entender si estamos ante un ajuste desmedido o una actualización técnica, la memoria reciente es el mejor termómetro. Si miramos hacia atrás, específicamente al primer año de gestión de Luis Lacalle Pou en 2020, los números cuentan una historia de magnitudes muy distintas.

En aquel marzo de 2020, apenas instalada la administración de la coalición multicolor, el país recibió un ajuste tarifario que hoy parece olvidado en la comparación. En aquel entonces, la factura de UTE subió un 10,5%, la de OSE un 10,7% y Antel trepó un 9,78%.

Eran cifras de dos dígitos que, si bien se explicaron por el “atraso tarifario” heredado y la necesidad de caja, impactaron de lleno en un contexto donde la inflación rondaba el 9%. Fue un movimiento agresivo de entrada que marcó la cancha fiscal del quinquenio que se iba.

Los “tarifazos” según la oposición

Hoy, la realidad de 2026 muestra una fotografía sensiblemente diferente. El ajuste general de la UTE se situó en un 4%, mientras que Antel aplicó un 3,5%. Ambos entes públicos, piezas clave en el consumo diario de los hogares, se mantuvieron por debajo de la inflación proyectada, que oscila el 4,5%.

En términos reales, esto significa que el costo de la luz y el teléfono pesa hoy un poco menos que el año pasado en relación al poder de compra general, una lógica opuesta a la de aquel primer ajuste del 2020.

El punto de mayor fricción este año ha sido, sin duda, la OSE, con un incremento del 8,5%. Es aquí donde la oposición ha hincado el diente, señalando el porcentaje como excesivo. Sin embargo, incluso este aumento —que el gobierno justifica por la urgencia de financiar obras de saneamiento e infraestructura hídrica postergadas— sigue estando dos puntos por debajo de lo aplicado por Lacalle a su llegada.

Por ese entonces, la administración lanzó la friolera suma de 10,7% que se aplicó como debut. Además, la implementación de una tarifa diferencial del 4,8% para sectores vulnerables intenta mitigar el golpe en la base de la pirámide social.

Al final del día, los datos son obstinados y resisten el adjetivo fácil. Mientras que en 2020 se optó por un shock tarifario de doble dígito para ordenar las cuentas de inmediato, el esquema de 2026 parece apostar por una actualización que, en su mayoría, corre por detrás de los precios.

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