Planta de hidrógeno en Paysandú revive tensión con Argentina: garantías ambientales en debate
La planta de hidrógeno verde reactiva el conflicto con Argentina; gobierno de Uruguay recalca garantías ambientales.

Tensión transfronteriza por proyecto clave para la economía uruguaya
Los avances en el proyecto de hidrógeno verde en Paysandú, impulsado por la firma HIF Global de capitales chilenos, volvieron a encender controversias con Argentina ante el temor de que la planta termine siendo “otra Botnia”.
El Ejecutivo uruguayo respondió reforzando las garantías ambientales que, según sostiene, acompañan la iniciativa que podría constituir la mayor inversión extranjera en la historia del país.
Discrepancias entre el nivel nacional y las provincias argentinas
Aunque el Poder Ejecutivo argentino aseguró a nivel nacional que no interpondría trabas a la construcción de la planta destinada a producir hidrógeno para combustibles sintéticos, la reacción en la órbita provincial y en sectores legislativos fue distinta.
En los últimos días se produjeron dos hechos concretos que evidencian esa divergencia: una denuncia judicial presentada por tres legisladores peronistas de Entre Ríos, provincia argentina, por supuestas violaciones al estatuto del río Uruguay y potenciales daños ambientales irreparables; y la postura del gobernador de la provincia argentina, Entre Ríos, Rogelio Frigerio, que manifestó que no puede «permitir una nueva Botnia».
El canciller: etapa de análisis ambiental e incorporación de preocupaciones argentinas
Consultado sobre la controversia, el canciller Mario Lubetkin afirmó que el proyecto se encuentra en «etapa de análisis ambiental» —HIF Global solicitó recientemente la Autorización Ambiental Previa (AAP)— y que en ese estudio se incorporaron las «preocupaciones» planteadas desde Argentina.
Sobre los dichos del gobernador, Lubetkin señaló que mientras «él dice (que no quiere otra) Botnia», la postura uruguaya es que «nadie quiere que se repita lo de los puentes», en alusión al conflicto por la planta de celulosa en Fray Bentos entre 2005 y 2010 y al corte del puente internacional con Gualeguaychú.
“Nosotros recibimos con enorme placer al ministro de Relaciones Exteriores (Pablo Quirno), al gobernador de Entre Ríos (Frigerio) y al intendente de Colón (José Luis Walser) para explicarles cómo es el proceso que se está desarrollando en la planta en Paysandú. Ellos saben perfectamente cómo son las etapas. Ahora estamos en la etapa de análisis ambiental, estamos en medio de eso: no es que hay negociación, están nuestros equipos técnicos trabajando en el tema. Ellos no pidieron un elemento que nosotros lo cumplimos, que era si se podían incorporar otras preguntas, además de las nuestras, que eran preocupaciones de ellos, y las incorporamos dentro del estudio ambiental que se está haciendo”.
El jefe de la diplomacia insistió en que, «si efectivamente se lleva adelante», la planta sería “un proyecto muy importante para Uruguay” y que su ejecución debería realizarse “con todas las seguridades, sin afectar el escenario ambiental, con fuerte desarrollo, con la potencialidad y la capacidad de inversión que se tiene que tener en una zona que tendría un desarrollo notable”.
Lubetkin añadió: “No sé cuáles son las dinámicas políticas internas en Argentina, creo que este tipo de cosas se cruzan con dinámicas locales. Yo creo que fuimos claros, y que estamos en contacto con las autoridades argentinas. Esperemos que todo vaya en el mejor camino, cada uno cumplirá su parte en esta historia”.
Reacción local en Paysandú: llamado al cuidado en el tono del debate
El intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, solicitó «ser cuidadoso en los tonos y en las formas» frente a las declaraciones del gobernador entrerriano, quien planteó la relocalización del proyecto fuera del territorio sanducero.
Olivera recordó, en consonancia con Lubetkin, que la inquietud legítima de Entre Ríos y Colón fue incorporada en el estudio de impacto ambiental exigido por el Ministerio de Ambiente (MA) a HIF Global, y que dicho documento contiene la argumentación de la empresa sobre la no afectación visual hacia la ciudad argentina, reclamo central de la otra margen del río.
«De aquel conflicto con Botnia en La Haya creo que algo tuvimos que entender, algo nos tuvo que dejar todo ese conflicto. Sobre todo que, cuando la irracionalidad le gana al diálogo, cuando la irracionalidad le gana a procesos que se tienen que dirimir y digerir de otra forma, lamentablemente son las poblaciones las que quedan de rehén. Yo no creo que este sea el caso, acá hay otra forma de relacionamiento, hay otra forma de entenderse y confío en la diplomacia», afirmó Olivera, destacando su confianza en los canales diplomáticos y en procesos técnicos para dirimir las diferencias.
El proceso continuará centrado en el análisis ambiental solicitado, con equipos técnicos de ambas partes involucradas y con la posibilidad de instancias judiciales y políticas que definan el curso del proyecto. Mientras tanto, la obra se mantiene en el centro de un debate que combina intereses económicos, ambientales y sensibilidades históricas en la región.


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