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Un medio argentino demandió a OpenAI y Microsoft por usar sus contenidos sin permiso para entrenar IA

Bajada 1: Demandas de medios como Perfil, The New York Times y Folha de S.Paulo cuestionan el raspado masivo de datos sin autorización y abren un debate global sobre los derechos de autor.

Editorial Perfil de Buenos Aires demandó a gigantes tecnológicas por uso de sus contenidos para entrenar IA
Editorial Perfil de Buenos Aires demandó a gigantes tecnológicas por uso de sus contenidos para entrenar IA

El conflicto entre las empresas periodísticas y los desarrolladores de inteligencia artificial ha alcanzado una dimensión judicial inédita con la presentación de demandas en América y Europa. El eje central de estas acciones legales radica en la extracción masiva e indiscriminada de datos informativos para la calibración de grandes modelos de lenguaje.

Las empresas editoriales sostienen que firmas tecnológicas como OpenAI y Microsoft Corporation han utilizado décadas de archivo periodístico sin autorización previa, licencias comerciales ni compensación económica. Este modelo de ingesta de datos busca alimentar plataformas comerciales mediante el aprendizaje de patrones lingüísticos y semánticos.

En el fuero Civil y Comercial Federal de Argentina, Editorial Perfil S.A. promovió una demanda por daños y perjuicios contra OpenAI, Microsoft Corporation y Microsoft de Argentina S.R.L. La acción cuenta con el patrocinio del abogado Gonzalo Vidal Devoto, del Estudio Biscardi & Asociados, en representación del grupo editorial.

Editorial Perfil exige una compensación

La querella ubica a la firma como el primer medio de comunicación de habla hispana en llevar a estas corporaciones ante la Justicia por presunta apropiación de propiedad intelectual y competencia desleal. El expediente incluye peritajes informáticos detallados sobre el funcionamiento de los rastreadores web en los servidores del medio.

El reclamo legal argentino argumenta que los sistemas automatizados ejecutaron procesos de extracción de datos o web scraping, dividiendo el texto periodístico en piezas mínimas para su posterior conversión en representaciones matemáticas dentro de un espacio multidimensional. Este procedimiento técnico permitió absorber investigaciones exclusivas y crónicas como insumos gratuitos.

La demanda sostiene además que las herramientas tecnológicas vulneraron muros de pago y barreras de suscripción digital. Al acceder al contenido reservado para lectores con membresía, los rastreadores extrajeron material protegido para integrarlo en bases de datos orientadas a la comercialización de servicios de asistencia automatizada.

Antecedentes en Estados Unidos y Brasil

Esta acción en la región se suma a la controversia iniciada en Estados Unidos por The New York Times, que a fines de diciembre de 2023 demandó a las mismas tecnológicas en el Tribunal de Distrito para el Distrito Sur de Nueva York. El periódico neoyorquino alegó la copia de millones de artículos.

En el escrito presentado en Nueva York, los apoderados del diario documentaron que los chatbots pueden reproducir párrafos enteros de forma idéntica al original debido al fenómeno de memorización del modelo. Asimismo, el escrito judicial remarcó que las respuestas automatizadas sustituyen la lectura directa del sitio oficial.

El documento legal del periódico estadounidense subrayó de forma textual que “los demandados buscan aprovecharse de la enorme inversión que The Times hace en su periodismo utilizándolo para construir productos sustitutivos sin permiso ni pago”. Esta premisa constituye la base de su reclamo por daños multimillonarios.

La estrategia de los medios se extendió también al mercado sudamericano cuando la empresa Folha de S. Paulo recurrió a la Justicia de São Paulo en agosto de 2025. El grupo periodístico brasileño presentó registros de servidores que demostraban el rastreo masivo ejecutado por el bot conocido como GPTBot.

Las empresas tecnológicas niegan las acusaciones

La acción interpuesta en Brasil enfatizó que la absorción de notas periodísticas sin contrato de licencia destruye el modelo de negocio de la prensa independiente. El litigio exigió el cese de la recolección de datos, la aplicación de multas diarias y la destrucción de los modelos entrenados con su material.

Frente a la acumulación de reclamos, las empresas de tecnología basan su defensa procesal en la doctrina jurídica estadounidense del uso justo o fair use. Bajo esta postura, sostienen que el entrenamiento de algoritmos representa un proceso transformador que analiza patrones del lenguaje sin comerciar directamente con la noticia original.

Las tecnológicas equiparan el procesamiento informático de textos con el aprendizaje humano, argumentando que la lectura automatizada de documentos públicos no constituye una infracción a los derechos de autor. Desde su perspectiva, el desarrollo de herramientas informáticas no reemplaza la función informativa de los medios.

Sin embargo, las empresas de comunicación replican que existe una competencia desleal directa cuando el asistente digital entrega resúmenes detallados que desalientan al usuario de hacer clic en el enlace original. Esta dinámica elimina el tráfico web y perjudica la captación de ingresos por publicidad digital.

Otro punto crítico expuesto en las carpetas judiciales son las denominadas alucinaciones de IA, es decir, las respuestas erróneas o invenciones que los sistemas atribuyen falsamente a los medios de comunicación. Los demandantes destacan que estas imprecisiones dañan el prestigio periodístico construido a lo largo del tiempo.

El avance de estas causas judiciales determinará si el entrenamiento algorítmico requiere necesariamente el acuerdo comercial explícito con los productores de contenido. La resolución de estos litigios sentará las bases regulatorias para el desarrollo tecnológico y la protección de la propiedad intelectual en los próximos años.

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