Bordaberry cobró 85% de sus viáticos para que “no viajen” otros: ahora quiere prohibir todos los viajes oficiales
La iniciativa que elimina las misiones pagadas con fondos públicos ingresó el miércoles 19 de agosto a la Comisión de Hacienda. El senador colorado reconoció que usó el subsidio de 2020 para “dejarlo para que algunos viajen”.

El proyecto de ley del senador colorado Pedro Bordaberry que prohíbe los viajes de legisladores y funcionarios del Parlamento costeados con fondos públicos ingresó el miércoles 19 de agosto de 2026 a la Comisión de Hacienda de la Cámara Alta.
La iniciativa llegó con respaldo de su sector, Vamos Uruguay, y con apoyos informales de senadores de otro partido, según declaró Bordaberry al semanario Búsqueda. La propuesta se conoció en medio de un contrapunto público con el senador frenteamplista Daniel Caggiani, que impulsa medidas de rendición de cuentas y reducción de subsidios.
La propuesta de Bordaberry no se limita a regular viáticos. Establece que quienes quieran participar de misiones parlamentarias en el exterior deberán hacerlo de forma virtual y, si deciden concurrir igual, deberán pagar todos los gastos de su bolsillo. Solo se autorizaría un viaje excepcional con el voto de dos tercios de la cámara correspondiente.
En la exposición de motivos, el legislador citó como caso ilustrativo la delegación de 22 personas que viajó a Ginebra en febrero de 2026 para presentar el sexto informe periódico de Uruguay ante el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU.
Cruce en redes sociales por los viáticos
El viernes 14 de agosto, Bordaberry publicó en X una crítica sin nombrar a Caggiani, pero apuntó contra “quien hoy propone regular los viáticos y ha hecho uso y abuso de ellos”. Caggiani respondió que su colega “miente”.
La discusión escaló cuando Bordaberry mostró una tabla con los viajes de la bancada oficialista. En esa tabla, Caggiani aparecía como el segundo senador con más días fuera del país y, según el colorado, “el que más gastó”. Caggiani retrucó con un mensaje directo: “Podés devolver esto que eran dineros públicos y es mucho más del triple de lo que ‘gasté’ yo”.
Caggiani adjuntó documentación sobre el subsidio del 85% de los haberes parlamentarios que Bordaberry cobró en 2020, al dejar su banca en el Senado. Consultada por Búsqueda, la respuesta de Bordaberry fue negativa ante una posible contradicción. “Es una norma vigente”, afirmó.
Luego explicó: “Tomé la decisión entre cobrar ese dinero o dejarlo para que algunos viajen. Lo cobré y lo destiné a lo que entendía era más correcto”. La declaración puso sobre la mesa una distinción entre el uso legal de un subsidio y la discusión sobre la pertinencia de los viajes.
Los números que alimentan el debate no son anécdotas. Entre febrero de 2025 y junio de 2026, los viajes de senadores costaron US$234 mil, según información del sitio web del Poder Legislativo procesada por El Observador. De ese total, US$109 mil correspondieron a viáticos. Los legisladores devolvieron US$38 mil que no usaron. El Senado pagó US$116 mil en pasajes y US$8.100 en seguros de viaje.
El oficialismo concentró la mayor parte del gasto. Senadores del Frente Amplio realizaron 46 viajes que insumieron 246 días y costaron casi US$127 mil. Viajaron 15 de los 17 senadores frenteamplistas, incluida la vicepresidenta Carolina Cosse. En la oposición, salió un senador blanco de nueve y uno colorado de cinco.
Óscar Andrade fue el senador con más días fuera: 31 días en cinco viajes, por un costo de US$8 mil. Silvia Nane, que ocupó su banca solo cinco meses antes de renunciar para integrar el equipo del intendente de Montevideo, gastó US$17.400 en tres viajes y 18 días. Ese monto superó al de cualquier otro senador del oficialismo en el período.
Dentro del Movimiento de Participación Popular, Daniel Caggiani gastó US$14.800 en cuatro viajes y 25 días. Blanca Rodríguez sumó US$11.500 en tres viajes y 25 días; Eduardo Antonini, US$9.900 en cinco viajes y 20 días. La vicepresidenta Cosse gastó US$14 mil en cinco viajes y 23 días.
El gasto no se limitó a los legisladores
Entre febrero de 2025 y julio de 2026, los funcionarios de la Cámara de Senadores gastaron US$69.700 en 17 viajes y 115 días. Más de la mitad correspondió a una sola funcionaria: Carina Galvalisi. En siete viajes y 58 días, gastó casi US$43 mil. Viajó a Ginebra, Nueva York, Varsovia, Estambul, Ciudad de México y Belgrado. El secretario del Senado, José Pedro Montero, sumó US$20 mil en cinco viajes y 37 días.
El patrón de destinos recurrentes incluyó Panamá, sede del Parlamento Latinoamericano y Caribeño, y Ginebra, donde Uruguay tiene una embajadora ante la ONU. En febrero de 2026, 22 personas viajaron a Ginebra para presentar un informe ante un comité de la ONU. La Cancillería fijó para las ciudades suizas un viático diario de 463 dólares en la lista publicada en enero de este año.
En Diputados, el registro disponible entre febrero de 2025 y el 31 de julio de 2026 muestra inconsistencias: legisladores con filiación partidaria equivocada y nombres escritos de forma distinta. Aun así, se constata que el diputado blanco Juan Martín Rodríguez, secretario general del Parlatino, realizó 17 viajes y estuvo 76 días fuera del país. En varios casos, las organizaciones invitantes pagaron los pasajes y Rodríguez reintegró la totalidad de los viáticos.
El viaje a Israel de una delegación de legisladores de la oposición también generó cuestionamientos. La invitación del gobierno israelí incluyó pasajes y estadía; el Parlamento pagó en algunos casos el seguro de viaje, de unos US$60, y las licencias de los suplentes convocados. No participaron legisladores del Frente Amplio. Esa salida se produjo mientras Diputados discutía el proyecto de Rendición de Cuentas, lo que motivó críticas del oficialismo.
La discusión actual tiene un antecedente directo. La pandemia de covid-19 obligó a cerrar fronteras en 2020 y durante casi dos años las reuniones internacionales se hicieron por videollamada. El zoom se volvió la herramienta central de la diplomacia parlamentaria. Con la reapertura a fines de 2021, los viajes se retomaron de forma gradual. Hoy, la virtualidad quedó en segundo plano y volvieron las delegaciones numerosas.
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