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Millones argentinos se endeudan para poder comer: Milei dice que es todo mentira

El Banco Central argentino registró 12,8% de mora en las financiaciones a familias en junio. El cálculo consolidado que suma fintech y créditos no bancarios llega a 17,5%. Milei sostiene que el debate es una opereta política y que se trata de un acuerdo entre privados.

Foto: Casa Rosada
Foto: Casa Rosada

Buenos Aires, Argentina. La mora consolidada de las personas físicas llegó al 17,5% del crédito total en junio de 2026, según el informe de la Universidad Austral y ECO GO elaborado con información de la Central de Deudores del BCRA. En diciembre de 2024 era 3,6%; en diciembre de 2025, 12,6%; en junio de 2026, 17,5%. En apenas 18 meses, la irregularidad se multiplicó 4,9 veces y acumuló 20 meses consecutivos de aumento.

Además, 26,1% de las personas con deuda registra algún grado de mora, 8,8 puntos porcentuales más que un año antes. El deterioro no se detuvo durante 2025 ni en la primera mitad de 2026, algo que tensiona la explicación del Gobierno.

El BCRA confirma un contraste duro entre familias y empresas

El informe oficial del BCRA correspondiente a junio de 2026 ubica la mora de las financiaciones a las familias en 12,8% dentro del sistema financiero bancario. La mora empresarial fue de apenas 3,5%. No son cifras contradictorias con el 17,5%: miden universos diferentes.

El cálculo de Universidad Austral y ECO GO incorpora también proveedores no financieros de crédito, como fintech, tarjetas no bancarias y otros prestamistas. En ese universo ampliado, la mora consolidada de las personas alcanza 17,5%. Dentro del mismo análisis, la irregularidad del crédito no bancario ronda el 31%, frente al 15,2% del sistema financiero tradicional.

Millones de personas ya dejaron de pagar

Un análisis del Banco Provincia sobre la Central de Deudores del BCRA muestra que más de 3,5 millones de personas llevaban en junio más de un año sin pagar sus deudas. Ese grupo, considerado irrecuperable, aumentó 63,5% en un año: pasó de 2,1 millones a más de 3,5 millones.

Si se toma el umbral de más de 90 días de atraso, Analytica estimó alrededor de 5,3 millones de personas sobre unos 19,8 millones de deudores, es decir 26,9%. Datos de agosto difundidos después sitúan el universo de crédito formal cerca de 20,8 millones y unos 5,8 millones de personas con atrasos superiores a 90 días.

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El crédito pequeño que se convirtió en pesadilla

Noelia vive en el conurbano, trabaja como empleada doméstica, alquila y es madre soltera de cinco hijos. Uno de ellos tiene una discapacidad y concurre periódicamente al Hospital Garrahan. Aceptó un préstamo de cuarenta mil pesos de Mercado Crédito porque no tenía dinero para cargar la Sube.

“Al principio podía pagar, pero con cada atraso los punitorios me iban hundiendo más y más. En un momento, como no tenía forma de pagar, me desinstalé la aplicación”, cuenta. Unos meses después debía tres veces el capital inicial. Comenzaron a llamarla desde números privados y luego contactaron a sus vínculos cercanos. “Ahora también la amenazan con judicializar el reclamo”, relató durante una protesta frente a las oficinas de Mercado Libre en Parque Saavedra.

Bibi es jujeña, vende empanadas en las inmediaciones de las estaciones de la línea Roca. “Los encontré con la heladera rota y sin plata ni para comprar otra ni arreglar esa. Así que saqué un préstamo con la aplicación”, recuerda. Por un capital de 200 mil pesos le pedían seis cuotas de 80 mil.

“Una vez me atrasé un solo día y la cuota subió 10 mil pesos, de 80 mil a 90 mil. Encima, cada vez se vende menos porque la gente no tiene plata. Hasta hace un par de meses me ayudaban mis hijos, pero ahora ellos también están sin trabajo”, dice.

Carmen tiene un puesto en la feria de Villa Celina. “Hice una compra de telas con el teléfono y tomé el préstamo sin querer. Yo tenía dinero en ese momento, pero aparecía como primera opción y apreté. Encima no hay botón de arrepentimiento. Ahora trabajo para esta gente”, se lamenta. Se afilió al Sindicato de Feriantes, que desarrolló una billetera propia para evitar que los cuentapropistas caigan en esa trampa.

Ayelén hizo cursos de peluquería, depilación y estética mientras trabajaba como cajera. Cuando el local de Lanús cerró, decidió equiparse para trabajar a domicilio. “Saqué un préstamo para equiparme y empezar a trabajar a domicilio, para ver si más adelante podía tener mi local”, recuerda. “Pero en mi barrio nadie tiene un peso para gastar en estas cosas. Ahora tengo las máquinas casi sin usar y una deuda que se va haciendo una bola de nieve. Trabajaría de lo que sea para resolverlo, pero no consigo nada. Y esta gente me enloquece. Ya ni duermo por su culpa.”

El final del embudo: banco, billetera virtual, prestamista

Hernán Letcher, del CEPA, describe un circuito en tres etapas. “En este momento, se empezó a frenar el aumento de la morosidad con los bancos, pero cuando vos ponés la lupa, el banco resolvió su problema porque no presta más y esa persona morosa se da vuelta y toma dinero de la billetera o del prestamista y cancela el banco”, sostiene.

La deuda de las familias creció de manera violenta de noviembre de 2024 a junio de 2026: pasó de 2,5 a 12,8, cuatro veces más que la de las empresas. Hoy la toma se frenó, pero crece la deuda informal. Desaparece el dato y aparece el prestamista de barrio, con tasas que pueden cobrarse hasta con el horno de una casa.

Luci Cavallero, socióloga y militante de Movida Ciudad, agrega: “Frente al agotamiento de sacar créditos con las billeteras virtuales, la gente acude a prestamistas barriales”. Explica que los nuevos prestamistas “ya cuentan con que hay una falta de liquidez total en los barrios y que directamente se van repartiendo los territorios. Vos prestás acá, yo presto acá”. Y completa: “Prestar dinero se transforma en un mecanismo por el cual vos hacés trabajar dinero que obtenés de fuentes ilícitas”.

Yamila lo resume con crudeza: “Hay prestamistas y prestamistas. Algunos se llaman Pago Diario: son los que vienen en moto, te prestan una cantidad de plata, no les importa si te conocen o no; vienen a domicilio a darte la plata. Así saben después adónde tienen que ir para cobrarte. Esos son los más jodidos”. Un integrante de organizaciones sociales aclara durante la conversación: “Muchas veces, cuando alguien dice prestamista, está diciendo narcotraficantes”.

Eva es otro caso que trascendió en los medios argentinos; trabaja como albañila, pero además es madre y estudiante. Trabajó en un restaurante de Puerto Madero hasta que la despidieron durante un embarazo. Con el gobierno de Javier Milei, el trabajo se frenó. “Se puso fea la cosa. Yo conservo las tarjetas de crédito porque para el trabajador son un tesoro preciado. Las utilizábamos en diciembre como para decir: bueno, ¿qué vamos a comprar? Tal vez pintar la casa, comprar una heladera, casos muy especiales. Pero desde que asumió Milei, las cosas fueron empeorando y el trabajo empezó a caer”, dice.

Con una deuda de tarjeta de 1,2 millones de pesos, aceptó un préstamo barrial. Pidió 200 mil pesos y un mes después devolvió 400 mil. Luego pidió 500 mil y al mes le reclamaban un millón. No pudo pagar nada. Un día, su hijo la llamó: “Me dijo que había un tipo que se había metido en casa y preguntaba por mí. Se metió al fondo, miró de un lado y al otro, preguntó a qué hora volvía, a qué hora me iba. Mi hijo no le contestó, sólo le dio mi número: claramente el tipo no tenían buenas intenciones”.

Eva los llama “prestamistas usureros”: “Le puse un nombre vulgar, pero se lo merecen: son prestamistas usureros porque te prestan sabiendo que te van a poder quitar todo lo quieren y seguir generando más miseria en tu vida”. Y describe: “Obviamente, el que te viene a apretar no es el que te prestó la guita. Manda a un montón de soldados que tiene trabajando: no les importa si tenés hijos, si estás enfermo, si sos jubilado. Saben que te van a apretar una o dos veces y que la tercera, te plantaron dos palos: en algunos casos se quedan con las casas directamente, en otros te la vacían, si tenés un vehículo, te lo llevan”.

El caso narco que llegó a la justicia

El narcocrédito ya tiene una causa elevada a juicio por el fiscal federal Fernando Domínguez. Una pareja secuestró a una deudora, empleada de una pizzería, la mantuvo cautiva y exigió un rescate: primero 8.000 dólares y al final 1.500.000 de pesos. Fueron doce préstamos entre febrero y marzo de 2026, once con tasas que duplicaban el capital prestado. Los investigadores no pudieron probar conexión con el narcotráfico, aunque tuvieron una fuerte sospecha de que así era.

Además del narco, existen agencias de autos chicas, talleres de cinco o seis vehículos, que compran, venden y ofrecen dinero. El viejo quinielero siempre tenía otro prestamista atrás. Ahora aparecen actores nuevos que prestan y cobran tasas de 10 mil o 15 mil pesos por día.

Lo que Milei viene diciendo

Para el presidente Javier Milei, todo esto es, o bien mentira, o bien, una operación de la oposición y de la prensa para desprestigiarlo y tirarlo al sueli.

El 4 de agosto, en una entrevista radial, Milei fue consultado por las familias endeudadas. Respondió: “Nadie les puso una pistola en la cabeza para endeudarse”. Sostuvo que el problema debía solucionarse entre quienes prestaron y quienes tomaron el dinero. Ese mismo día, Luis Caputo definió la crisis como “una cuestión entre privados”.

El 16 de agosto, el Gobierno volvió a rechazar un auxilio estatal. La posición oficial fue que intervenir para rescatar deudores generaría “riesgo moral”. Luego, el 20 de agosto, durante el Council of the Americas, Milei calificó de “estupidez” la afirmación de que la gente no llega a fin de mes y pidió mirar los datos.

El 21 de agosto, en la Bolsa de Comercio de Rosario, dijo: “No hay elementos para culpar a la política del Gobierno”. Afirmó que el debate sobre la morosidad era parte del “ataque de la política” y habló de “las operetas kukas”. También sostuvo: “Es un acuerdo entre partes, entre el prestamista y el prestatario”. Argumentó que la morosidad es comparable con la de otros países y que el tema era utilizado políticamente porque Argentina entra en año electoral.

El 23 de agosto, Milei volvió a difundir en redes sociales el argumento. Compartió un comentario sobre consumo y escribió: “Cae a pedazos la estupidez mayúscula de ‘la gente no llega a fin de mes’”.

Una precisión importante: Milei no dice que el BCRA haya inventado el 12,8% ni que Universidad Austral y ECO GO hayan falsificado el 17,5%. Reconoce que existe mora, pero niega que constituya una crisis relevante, niega que sea atribuible a su Gobierno y atribuye el fenómeno a créditos tomados en 2024 y a una opereta electoral.

 

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