Este 19 de junio, el presidente Yamandú Orsi encabezó el homenaje a José Gervasio Artigas al pie del mausoleo de la plaza Independencia, en Montevideo. La ofrenda floral conmemoró el 262.° aniversario del natalicio del prócer, en un acto protocolar que contó con la participación del Regimiento de Blandengues y del Batallón Florida, y la presencia de la mayoría de los ministros del gabinete.
Detrás del protocolo institucional, la figura de Artigas sigue siendo el eje del relato fundacional uruguayo. Nacido en Montevideo el 19 de junio de 1764, en el seno de una de las siete familias fundadoras de la ciudad, Artigas fue el tercer hijo de Martín José Artigas y Francisca Antonia Arnal. Estudió en el colegio franciscano de San Bernardino antes de dedicarse a las tareas rurales en las estancias de su padre, una vida de campo que le permitió conocer a fondo la geografía y las gentes de la Banda Oriental.
Los años de formación y la carrera militar
En 1797, Artigas se incorporó como soldado de caballería al Cuerpo de Blandengues, una milicia creada para combatir el robo de ganado, el contrabando y proteger la frontera con el Brasil. Ascendió a oficial, pero debió retirarse por problemas de salud en 1805. Durante las Invasiones Inglesas de 1806, participó en la reconquista de Buenos Aires y en la defensa de Montevideo bajo las órdenes de Santiago de Liniers.
El verdadero protagonismo de Artigas comenzó con la Revolución de Mayo de 1810 en Buenos Aires. En febrero de 1811, el gobernador español de Montevideo declaró la guerra a la Junta Revolucionaria. Fue entonces cuando Artigas, con el grado de teniente coronel y 150 hombres, desertó de la guarnición de Colonia para ponerse al servicio de la causa patriota.
El Grito de Asencio y la Batalla de Las Piedras
El 28 de febrero de 1811, un grupo revolucionario liderado por Pedro Viera y Venancio Benavides dio el «Grito de Asencio» a orillas del arroyo Asencio, en el actual departamento de Soriano. Este episodio es considerado tradicionalmente el punto de partida de la revolución oriental. Artigas apoyó el levantamiento y asumió el liderazgo militar de la gesta.
El 18 de mayo de 1811, Artigas obtuvo una victoria decisiva sobre los realistas en la Batalla de Las Piedras, en las inmediaciones de la actual ciudad de Las Piedras, departamento de Canelones. Fue el primer gran triunfo de las fuerzas americanas sobre las fuerzas coloniales leales al Consejo de Regencia. Las fuerzas realistas pelearon hasta casi la puesta del sol, pero fueron derrotadas y obligadas a rendirse.
El éxodo del pueblo oriental
Para sorpresa de Artigas, el gobierno de Buenos Aires firmó un armisticio con los españoles en octubre de 1811 sin consultarlo. Disgustado, Artigas decidió no aceptar la tutela española. Encabezó entonces el Éxodo del Pueblo Oriental, una retirada masiva hacia el norte en la que le siguieron alrededor de 16.000 personas en más de mil carretas, estableciéndose en el Ayuí para reorganizar la lucha.
El protector de los pueblos libres y la Liga Federal
Artigas no fue solo un militar, sino también un político con un proyecto claro. En 1813, envió a sus delegados a la Asamblea Constituyente con las famosas «Instrucciones del año XIII». Este documento plasmaba su ideario federalista, exigiendo la independencia absoluta de España y un sistema de gobierno federal que garantizara la soberanía de cada pueblo.
Ante el centralismo de Buenos Aires, Artigas organizó la Liga Federal (o Unión de los Pueblos Libres). Esta confederación de provincias —Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y la Provincia Oriental— lo reconoció como su «Protector». La Liga se formalizó el 29 de junio de 1815 en el Congreso de Oriente, realizado en Concepción del Uruguay. Ese año, 1815, se convirtió en el año del «Apogeo Artiguista»: se logró la autonomía de la Provincia Oriental y Artigas fue nombrado Protector de los Pueblos Libres.
La reforma agraria de 1815
Durante su breve gobierno en Montevideo, Artigas impulsó una de las primeras reformas agrarias de América Latina con su «Reglamento Provisorio de la Provincia Oriental para el Fomento de la Campaña y Seguridad de sus Hacendados», más conocido como Reglamento de Tierras, firmado en septiembre de 1815. El reglamento establecía que «los terrenos disponibles» debían ser distribuidos entre «los más infelices», quienes debían ser «los más privilegiados». En sus artículos, mencionaba explícitamente a «los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres» como beneficiarios.
El proyecto de Artigas fue efímero. En 1816, el Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve invadió la Banda Oriental desde el norte con el objetivo de anexarla. Tras años de resistencia, las fuerzas de Artigas fueron finalmente derrotadas en 1820.
El 5 de septiembre de 1820, Artigas cruzó el río Paraná hacia el exilio en Paraguay. El dictador paraguayo José Gaspar Rodríguez de Francia le dio refugio, pero se aseguró de que no conservara ninguna influencia política ni mantuviera correspondencia con nadie fuera del Paraguay. Artigas vivió exiliado en San Isidro de Curuguaty, en lo que hoy es el departamento de Canindeyú. Tras la muerte de Francia en 1840, fue encarcelado y luego liberado por el nuevo presidente, Carlos Antonio López, quien le dio refugio en una quinta en las afueras de Asunción.
El legado de un héroe que nunca vio su patria
José Gervasio Artigas falleció en su exilio en Paraguay el 23 de septiembre de 1850, a los 86 años. Nunca llegó a ver el país que hoy lo honra como héroe, ya que Uruguay se independizó en 1828, durante su exilio.
Fue declarado póstumamente «Fundador de la nacionalidad oriental». Sus ideas federalistas, su defensa de los más débiles y su lucha por una patria libre para los pueblos de la región lo convirtieron en una figura central de la historia de Uruguay y Argentina. Sus restos fueron repatriados desde Paraguay y hoy descansan en el Mausoleo del Monumento a Artigas en la plaza Independencia de Montevideo, donde cada 19 de junio el país renueva su memoria.

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