El impacto de la fibra óptica de Antel: el ingreso por persona subió hasta 6,7% en Uruguay
La expansión de la fibra óptica de ANTEL por todo el país mejoró los ingresos de los uruguayos, según un estudio recientemente publicado.

La decisión de Antel de tender fibra óptica casa por casa desde 2011 dejó una huella cuantificable en la economía de los hogares uruguayos. Un estudio académico reciente midió el efecto de esta política y concluyó que el ingreso por persona aumentó entre un 5,2% y un 6,7% como resultado directo del acceso a esta tecnología.
El estudio, del investigador uruguayo Juan Jung, de la Universidad Pontificia Comillas de España, se publicó en mayo en la revista Telematics and Informatics. Jung analizó los 19 departamentos del país entre 2008 y 2019, comparando la evolución de los ingresos antes y después de que la fibra óptica se volviera el servicio mayoritario en cada zona. «La política ha sido exitosa en generar un aumento de los ingresos individuales promedio», concluye el autor en el estudio.
El programa «Fibra óptica al hogar» no fue pensado como una iniciativa de rentabilidad directa, sino para «incorporar a todos los uruguayos a la autopista de la información y contribuir a la construcción de la sociedad del conocimiento», según la presentación original de Antel en 2011. El análisis de Jung confirma que ese objetivo tuvo un correlato económico concreto.
Un punto clave que el investigador destaca es que el efecto no es inmediato. El aumento del ingreso se observa después de que la fibra pasa a cubrir más de la mitad de las líneas del departamento. La explicación es práctica: «tener el cable en la puerta no es lo mismo que usarlo«, señala Jung. Exprimir la conexión para producir, trabajar o formarse requiere tiempo y es ese uso productivo el que finalmente se traduce en un mejor salario.
El estudio plantea varias vías por las cuales la conectividad impacta en el ingreso. Empresas más productivas que pagan mejores sueldos, mayor acceso a ofertas de empleo, la consolidación del teletrabajo, la adquisición de nuevas habilidades digitales valoradas por el mercado y el ahorro de tiempo en trámites, banca y compras online son algunos de los canales identificados.
La cronología del despliegue permite entender su alcance. La primera conexión se realizó en Montevideo en octubre de 2011. Al año siguiente, el servicio ya estaba fuera de la capital y se cerraba el período con unas 240.000 conexiones. Para 2013, la fibra óptica ya estaba presente en los 19 departamentos, cubriendo en promedio un tercio de la banda ancha fija.
La instalación en el hogar se realizó sin trámites ni costos para el cliente, un despliegue escalonado que el estudio utiliza como un «experimento natural» para aislar su efecto. Sin embargo, la mejora no fue pareja. El análisis de Jung revela que los primeros en beneficiarse fueron los hogares con mayores ingresos y más años de educación, ubicados en las ciudades capitales de cada departamento, que fueron las primeras en recibir la conexión.
Este efecto de arranque se fue diluyendo con el tiempo, pero dejó una marca en los datos: el impacto en los ingresos alcanzó casi el 8% en las zonas con mayor nivel educativo y llegó al 8,4% en los departamentos con mayor densidad de hogares conectados. En contraste, en los departamentos a más de 120 kilómetros de Montevideo, el efecto promedio no resultó ser estadísticamente significativo.
Para Jung, esta disparidad encierra el principal desafío a futuro. Los resultados son una «fuerte evidencia a favor de la necesidad de complementar este tipo de políticas con otras orientadas a mejorar las habilidades digitales de la población». La infraestructura es el primer paso, pero el verdadero potencial se alcanza cuando las personas tienen las herramientas para aprovecharla al máximo.
El gran pero: efectos mixtos en desigualdad
A pesar del aumento del ingreso promedio, el estudio evidencia que la política no redujo uniformemente la desigualdad; de hecho, presenta «efectos mixtos». Esto es clave porque contradice la intuición de que una infraestructura universal reduce brechas.
La razón principal que señala el autor es el orden de despliegue: ANTEL instaló la fibra primero en las capitales departamentales, beneficiando inicialmente a las zonas ya aventajadas dentro de cada región, lo que pudo ampliar la brecha interna antes de que el efecto «derrame» llegara a las periferias.
El estudio concluye que los beneficios no fueron homogéneos. El impacto positivo en los ingresos fue significativamente mayor en regiones que ya contaban con ciertas condiciones previas, lo que genera un «efecto Mateo» (los que más tienen, más reciben). Específicamente, los departamentos que obtuvieron mayores ganancias económicas fueron aquellos con:
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Mayor nivel educativo de la población (mayor capital humano para aprovechar la tecnología).
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Entorno digital más desarrollado (mayor uso previo de TIC).
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Mayor proximidad geográfica a Montevideo (la capital del país).
Esto sugiere que la fibra óptica actúa como una tecnología de propósito general: su retorno económico no es automático, sino que depende de la capacidad de absorción local (complementariedades con educación e infraestructura digital previa).
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