Israel sostiene que la tregua con Irán no modifica su agresión militar al Líbano
Las agresiones de Israel han provocado más de un millón de desplazados y 1.500 fallecidos en Líbano, con 350.000 niños entre los afectados.

La posición oficial del gobierno israelí establece que el acuerdo de suspensión de combates con Irán no modifica su accionar en el territorio libanés. Horas después de que Teherán y Washington comunicaran el pacto, la Oficina del Primer Ministro de Israel emitió un comunicado en el que sostiene que esta tregua “no incluye al Líbano”. Esta declaración contrasta con lo manifestado por funcionarios iraníes y paquistaníes, quienes aseguran que el alto el fuego debe aplicarse también al país de los cedros.
Mientras tanto, las operaciones militares en el sur del Líbano continuaron durante la mañana del miércoles 8 de abril. De acuerdo con el Ministerio de Salud libanés, los ataques atribuidos a las fuerzas israelíes han provocado hasta el momento diez víctimas fatales. Las autoridades de Israel también difundieron una nueva orden de evacuación para los residentes de la ciudad de Tiro.
Reacciones sobre el terreno
En contraste con la acción militar israelí, la agencia Reuters informa que Hezbolá ha suspendido sus ataques en virtud del acuerdo de cese de hostilidades. Según los reportes disponibles, la organización libanesa ha aceptado una pausa de dos semanas en los combates, aunque todavía no se ha emitido un pronunciamiento oficial que confirme esta postura.
Por su parte, el ejército libanés emitió una advertencia a la población civil. La institución solicita a los ciudadanos que intentan retornar a las localidades del sur que eviten aproximarse a las zonas bajo control israelí. En un comunicado difundido por Al Jazeera, se lee: “Ante los acontecimientos regionales y la circulación de informes sobre un alto el fuego, el mando del ejército insta a los ciudadanos a abstenerse de regresar a los pueblos y ciudades del sur y a evitar acercarse a las zonas donde las fuerzas israelíes han avanzado, para preservar su seguridad, especialmente porque podrían exponer sus vidas al peligro de los continuos ataques israelíes”.
A lo largo de la noche anterior, y pese a la tregua declarada, el Ejército de Israel ejecutó una oleada de ataques de alta intensidad contra objetivos en territorio iraní.
Críticas internas en Israel
El acuerdo ha generado malestar entre diversos sectores políticos israelíes, especialmente entre quienes impulsaban una guerra prolongada que desgastara al gobierno iraní. El líder de la oposición, Yair Lapid, calificó el pacto como “desastre político” y advirtió que Israel necesitará años “reparar el daño político y estratégico que Netanyahu causó debido a su arrogancia, negligencia y falta de planificación estratégica”.
Zvika Fogel, presidente del Comité de Seguridad Nacional de la Knesset y miembro del partido de extrema derecha Otzma Yehudit, calificó al presidente estadounidense Donald Trump de “cobarde”. Asimismo, Avigdor Liberman, líder del partido Israel Beytenu, sostuvo que este cese de hostilidades otorga a Teherán “un respiro y la oportunidad de reorganizarse”.
Liberman no descarta un futuro enfrentamiento bélico entre Israel e Irán. En una publicación en la red social X, escribió: “Cualquier acuerdo con Irán, sin renunciar a la destrucción de Israel, el enriquecimiento de uranio, la producción de misiles balísticos y el apoyo a las organizaciones terroristas en la región, significa que tendremos que volver a otra confrontación en condiciones más duras y pagaremos un precio mucho más alto”.
Percepciones divergentes entre Washington y Tel Aviv
Diversos actores políticos y civiles en Israel consideran que el acuerdo representa un “fracaso del liderazgo político y estratégico” del país. La crítica apunta a que Israel ha quedado marginado de las negociaciones, cuyos términos no reflejarían los intereses israelíes sino los de Estados Unidos. Entre los puntos de preocupación destacan dos aspectos: la falta de claridad sobre el destino del programa nuclear iraní y el de misiles balísticos, así como el posible levantamiento de sanciones internacionales a Irán, lo que permitiría a Teherán seguir invirtiendo en defensa.
Mientras tanto, la administración estadounidense ha calificado el acuerdo de alto el fuego como “victoria total” y ha afirmado que esto inaugura “la época dorada de Oriente Medio”. Esta lectura contrasta abiertamente con la percepción israelí.
“No debemos hacernos ilusiones”
El analista sueco-iraní Trita Parsi, vicepresidente ejecutivo del Quincy Institute for Responsible Statecraft, define el pacto como “una importante victoria diplomática para Teherán”. Parsi señala que, aunque Estados Unidos no suscribió los diez puntos propuestos por los iraníes, estos consideran que “una tregua duradera en su conflicto con Israel es inseparable del fin de las guerras israelíes en Gaza y Líbano”.
Respecto a la posición israelí, Parsi sostiene: “la durabilidad del alto el fuego dependerá de si Trump logra impedir que Israel socave la vía diplomática. En este sentido, no debemos hacernos ilusiones”. El analista advierte que el malestar en Israel podría llevar a que el país rompa la tregua en cualquier momento, aunque ello no implicaría necesariamente que “Estados Unidos volviera a la guerra”. Concluye que este conflicto, al que califica como “error de cálculo”, ha otorgado a la teocracia iraní “una nueva oportunidad”.
Las cifras del conflicto
El enfrentamiento entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha dejado cifras significativas en el Líbano. La contienda ha generado más de un millón de desplazados, lo que representa entre el 15% y el 20% de la población total del país. El número de fallecidos asciende a casi 1.500 personas. Según datos de UNICEF, más de 350.000 niños y niñas han tenido que abandonar sus hogares y refugiarse en escuelas y espacios colectivos.
En el Líbano, más de 350.000 niños y niñas han tenido que abandonar sus hogares; han sido asesinadas casi 1.500 personas.
En Irán, el Ministerio de Salud y la Media Luna Roja reportan daños en aproximadamente 450 centros médicos distribuidos por todo el país, lo que afecta la atención sanitaria de unos 10 millones de personas, incluyendo más de dos millones de menores. UNICEF confirma que más de 760 escuelas han sido destruidas o dañadas. A nivel regional, el conflicto ha causado la muerte de 340 niños y niñas y ha forzado el desplazamiento de más de 1,2 millones de menores.
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