Llegaron a Argentina los rifles AR-15 usados en tiroteos escolares en EE.UU.
Los rifles AR-15 y AR-10 ya se venden en armerías de Buenos Aires desde diciembre de 2025, y es celebrado por los fanáticos de las armas. Son las favoritas de los perpetradores de tiroteos escolares en EE.UU.
«Lo que pensamos que nunca iba a suceder, es un hecho»
🚨 El dueño de una armería celebra la llegada al país de armas automáticas y de grueso calibre, las mismas que utilizan en EEUU quienes hacen masacres en las escuelas. Milei habilitó su importación.pic.twitter.com/BcvTLZ5LPb
— El Prensero (@El_Prensero) February 24, 2026
Durante una mañana de noviembre de 2025, un comerciante del ramo de las armerías porteñas publicó en su cuenta de la red social X un video que en cuestión de horas superó las cien mil reproducciones. En las imágenes, el hombre mostraba una caja de madera recién abierta que contenía varios rifles semiautomáticos modelo AR-15, AR-10 y M1A Socom 16.
«Esto es histórico, muchachos», se lo escucha decir mientras exhibe las piezas. «Después de treinta años, tenemos otra vez armas de guerra en la Argentina, gracias al gobierno de Javier Milei«. El video, que fue replicado por cuentas especializadas en tiro y también por detractores de la medida, mostraba las armas apoyadas sobre un mostrador de vidrio, con sus mecanismos de cierre a la vista y los cargadores curvos característicos de la línea AR. Quienes comentaron la publicación se dividieron entre celebrar lo que consideraban una victoria para el sector y manifestar preocupación por la seguridad pública.
La secuencia viral permitió confirmar lo que desde hacía semanas circulaba en círculos de coleccionistas y tiradores deportivos: la importación de rifles semiautomáticos de diseño militar, que habían permanecido vedados para civiles desde mediados de los años noventa, ya era una realidad en la Argentina.
Las imágenes mostraban con claridad las inscripciones de fábrica en los laterales de los receptores, las miras plegables y los sistemas de anclaje para accesorios tácticos. En los días siguientes, varias armerías de la Capital Federal y el conurbano bonaerense confirmaron a clientes que ya contaban con stock o que estaban recibiendo pedidos. Los precios, según pudo relevarse en locales del barrio de Once y de la localidad de San Martín, oscilaban entre los 3.000 dólares para las versiones más económicas de la marca Taurus y los 8.000 dólares para configuraciones de alta gama con óptica incluida.
Las cifras del desembarco comercial y los primeros compradores
Fuentes del sector importador consultadas indicaron que los primeros lotes ingresaron por el puerto de Buenos Aires a mediados de octubre, tras completar los trámites ante la Agencia Nacional de Materiales Controlados, el organismo que desde noviembre de 2025 reemplazó al RENAR en la administración y fiscalización de armas de fuego, explosivos y otros materiales controlados.
Los despachos incluyeron partidas de rifles semiautomáticos de distintas procedencias: Taurus desde Brasil, varias marcas estadounidenses y también algunas europeas. Las variantes más solicitadas en las primeras semanas de comercialización fueron el AR-15 en calibre .223 Remington/5.56x45mm y el AR-10 en 7.62x51mm, junto con el M1A, un diseño derivado del M14 que utiliza el mismo calibre que el AR-10 pero con un sistema de operación diferente.
En las armerías, los compradores potenciales ya preguntan por las diferencias entre modelos, la disponibilidad de repuestos y, sobre todo, los requisitos legales para adquirirlos. Los comerciantes explicaban que, además de la vigencia del decreto firmado por Javier Milei en junio, era necesario cumplir con una serie de condiciones establecidas por la nueva agencia reguladora.
Entre ellas, la presentación de una laxa declaración jurada con la justificación del uso deportivo, la acreditación de almacenamiento seguro en el domicilio mediante certificado de un cerrajero matriculado, y la identificación específica de cada rifle con su numeración grabada en el receptor.
Los fundamentos de la nueva regulación y el cambio de paradigma
El decreto firmado por Javier Milei en junio de 2025 derogó la normativa que desde 1995, durante la presidencia de Carlos Menem, prohibía la posesión civil de rifles semiautomáticos con cargadores desmontables derivados de diseños militares en calibres superiores a .22.
La medida habilitó a los «usuarios legítimos de armas civiles condicionales» a adquirir este tipo de equipamiento, siempre que cumplieran con los recaudos establecidos por la autoridad de aplicación. En noviembre del mismo año, la Agencia Nacional de Materiales Controlados emitió la resolución complementaria que definió los procedimientos concretos para la importación, comercialización y tenencia de estas armas.
La nueva normativa estableció que los interesados deben contar con la credencial de legítimo usuario expedida por la agencia, presentar un certificado de idoneidad en el manejo de armas de fuego, y acreditar la pertenencia a un club de tiro habilitado. Además, se exige que el lugar de almacenamiento cuente con las medidas de seguridad aprobadas, como cajas fuertes ancladas a estructuras fijas o habitaciones especialmente acondicionadas con sistemas de alarma.
La agencia también implementó un registro digital en el que cada rifle queda asociado a su tenedor mediante un código único que debe ser actualizado en caso de transferencia, robo o extravío.

Los rifles AR-15 y AR-10, favoritos para los tiroteos escolares
El AR-15 es un sistema de rifle semiautomático que opera bajo el principio de toma de gases. Su diseño modular permite intercambiar cañones, culatas, sistemas de puntería y accesorios con relativa facilidad. El calibre más difundido es el .223 Remington/5.56x45mm, aunque existen variantes para otras municiones.
Su peso ronda los tres kilogramos vacío, y la longitud total varía entre 70 y 90 centímetros según la configuración. El cargador más común tiene capacidad para 30 cartuchos, aunque existen versiones de 20 y de mayor capacidad.
El AR-10 comparte la misma arquitectura básica pero está dimensionado para el calibre 7.62x51mm, lo que implica un receptor más grande, un peso superior (alrededor de 4,5 kilogramos) y un retroceso más pronunciado. Este modelo fue diseñado originalmente en la década de 1950 como una evolución del concepto AR-15, pero con mayor potencia. La velocidad de boca del proyectil de 7.62mm supera los 800 metros por segundo, con una energía de impacto que duplica a la del 5.56mm.
El comportamiento balístico de los rifles
Los proyectiles disparados por estos rifles, especialmente los de calibre 5.56mm, tienen una trayectoria tendida y una alta velocidad. Cuando impactan en materiales de construcción como ladrillos huecos, placas de yeso o maderas, pueden atravesarlos manteniendo parte de su energía, lo que en términos forenses se denomina sobrepenetración. Esta característica, en un entorno urbano o doméstico, implica que un disparo puede traspasar paredes y poner en riesgo a personas en ambientes contiguos.
En cuanto a la precisión, ambos modelos son capaces de agrupar disparos en diámetros reducidos a distancias de hasta 200 metros, aunque el AR-10 extiende su rango efectivo a mayores distancias debido a la balística de su munición. La experiencia de tiradores deportivos indica que el retroceso del AR-15 es moderado y permite recuperar la línea de mira rápidamente, mientras que el AR-10 exige un mayor control y una técnica de tiro más depurada para mantener la puntería en disparos sucesivos.
El peso de estos modelos en la estadística criminal y los tiroteos múltiples
Según los informes anuales del Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos, los rifles de cualquier tipo, incluyendo los AR-15 y AR-10, están involucrados en alrededor del 3% de los homicidios cometidos con armas de fuego en ese país. Sin embargo, cuando se analizan los tiroteos masivos —definidos como aquellos con cuatro o más víctimas fatales en un mismo evento— la presencia de estos modelos es significativamente mayor. Un estudio del Centro de Investigación para la Prevención de la Violencia con Armas de la Universidad de California indicó que en la mitad de los diez tiroteos masivos más letales de las últimas dos décadas se utilizaron rifles tipo AR-15.
El caso más documentado es el de la escuela primaria Sandy Hook, en Newtown, Connecticut, ocurrido el 14 de diciembre de 2012. El tirador ingresó al establecimiento con un AR-15 marca Bushmaster modelo XM15 y en pocos minutos mató a 20 niños y 6 adultas, además de herir a otras dos personas.
Las autopsias revelaron heridas de alta energía que los médicos forenses describieron como devastadoras, con proyectiles que se fragmentaban dentro de los cuerpos. En febrero de 2018, en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas de Parkland, Florida, otro AR-15 adquirido legalmente dejó 17 muertos y 17 heridos.
El 24 de mayo de 2022, un joven de 18 años ingresó a la escuela primaria Robb de Uvalde, Texas, con un AR-15 que había comprado días antes en una armería local. Permaneció en el interior del edificio durante más de una hora antes de ser abatido, y el saldo final fue de 19 niños y dos maestras muertos, más 17 heridos.
Las cámaras de seguridad mostraron que el tirador llevaba el rifle colgado al hombro mientras caminaba por los pasillos. En marzo de 2023, en el Covenant School de Nashville, Tennessee, una persona mató a tres niños y tres adultos utilizando, entre otras armas, un AR-15.
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