Retroceso a la libertad de expresión en EE.UU.: censura para cualquiera que critique a Trump
¿El mandatario ultraderechista se acerca peligrosamente al borde del fascismo? En un intento por silenciar las voces críticas, Trump está censurando a todo aquel que le critique o se burle.
El himno de los Estados Unidos dice en su letra que la nación se fundó para ser «the land of the free, and the home of the brave», o sea, «la tierra de los libres y el hogar de los valientes«. Esta frase, romántica y poética, si se quiere, parece quedar como un discurso vacío cuando se vislumbra desde la distancia lo que está sucediendo en el segundo gobierno de Donald Trump, mucho más duro y ultraderechista que el primero.
El panorama mediático en los Estados Unidos experimenta una transformación significativa en septiembre de 2025, pero no porque quieren, sino, signados por la fuerte censura que está llevando a cabo el presidente contra todo aquel que le critique.
Bajo la actual administración, se observa un incremento en las acciones regulatorias federales dirigidas hacia medios de comunicación y programas de entretenimiento considerados críticos con el gobierno. Este escenario tiene como antecedente inmediato la cancelación de un programa de televisión nocturna emblemático y se consolida con la reciente suspensión de otro, ambos reconocidos por su contenido satírico dirigido a figuras políticas. Estos eventos han generado un debate nacional sobre los límites de la libertad de expresión y el papel de los organismos reguladores.
Expertos en derecho constitucional y figuras públicas han manifestado su preocupación, interpretando estas medidas como una forma de censura indirecta. La base de estas acciones parece residir en la aplicación de normativas sobre licencias de transmisión por parte de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés). El ejecutivo ha defendido públicamente estas decisiones, calificándolas como necesarias para el interés nacional. El clima resultante es de una polarización intensificada, con reacciones que van desde protestas públicas hasta advertencias sobre el debilitamiento de principios democráticos fundamentales.
El caso de Stephen Colbert: adiós a la libertad de expresión
La cadena CBS anunció la cancelación de The Late Show with Stephen Colbert el 15 de julio de 2025. La corporación propietaria, Paramount Global, justificó la decisión en términos de audiencia y viabilidad económica, citando una reducción en los índices de rating y el alto costo de producción. Sin embargo, la proximidad temporal entre este anuncio y un monólogo del presentador que criticaba abiertamente la gestión gubernamental en una crisis reciente levantó interrogantes sobre la veracidad de esa explicación. El programa había mantenido una línea editorial de sátira política constante durante años.
La atención se centró en la Comisión Federal de Comunicaciones, entonces presidida por Brendan Carr. Reportes de varios medios indicaron que la FCC había iniciado una revisión de las licencias de transmisión de la cadena, argumentando que el contenido del programa podía violar ciertos estándares de difusión. Esta situación coincidió con negociaciones avanzadas de Paramount Global para una fusión corporativa que requería la aprobación regulatoria del mismo organismo. La cancelación del programa se produjo en este contexto de presión regulatoria, lo que varios analistas interpretaron como una medida preventiva de la corporación.
La consecuencia inmediata fue la desaparición de una plataforma de crítica mediática de amplio alcance. Cuando anunció su cancelación, Stephen Colbert declaró: «Si esto es por mis chistes, entonces que Dios bendiga la comedia… mientras aún exista». Victor Pickard, profesor de la Universidad de Pensilvania, señaló en una entrevista: «La rapidez de la respuesta de CBS tras las amenazas de la FCC es reveladora. No es solo un despido; es un mensaje a Hollywood: critiquen al presidente y paguen el precio». El evento sentó un precedente significativo para la industria del entretenimiento.
La suspensión de Jimmy Kimmel: la escalada de la censura
El 17 de septiembre de 2025, la cadena ABC, propiedad de The Walt Disney Company, anunció la suspensión indefinida de Jimmy Kimmel Live!. La decisión se tomó horas después de que el presentador realizara comentarios satíricos regarding el asesinato de una figura política conservadora. El segmento, emitido la noche anterior, se viralizó rápidamente en redes sociales, generando una reacción crítica por parte de comentaristas y grupos conservadores, quienes acusaron al programa de incitación al odio y de faltar al respeto a la víctima.
La intervención de la FCC fue rápida y pública. Brendan Carr, en una aparición en un medio de comunicación, advirtió a la corporación propietaria sobre posibles consecuencias regulatorias, insinuando la revisión de licencias de sus afiliadas locales si no tomaba acciones correctivas. Disney, una corporación global con múltiples negocios sujetos a regulación federal y aprobaciones gubernamentales, ejecutó la suspensión poco después. La medida incluyó la retirada de episodios recientes de las plataformas digitales, una acción descrita por comentaristas como una forma de censura retroactiva.
La respuesta del ejecutivo federal fue de apoyo público. Desde una visita de estado al Reino Unido, se publicó un mensaje en una red social: «¡Felicidades a ABC por tener el coraje de hacer lo que había que hacer! Kimmel no tiene talento, y ratings peores que Colbert, si eso es posible». El mensaje también extendió la amenaza regulatoria a otros programas y cadenas. La decisión provocó manifestaciones públicas frente a los estudios de ABC en Nueva York y Burbank, con cientos de personas protestando por lo que percibían como un ataque a la libertad de prensa.

Las empresas ceden a la presión, pero pierden dinero
La suspensión del programa de Jimmy Kimmel tuvo un impacto financiero inmediato y mensurable en The Walt Disney Company. Los mercados reaccionaron con una venta de acciones, lo que resultó en una disminución aproximada del 2% en la capitalización bursátil de la corporación, equivalente a una pérdida de valor de alrededor de $3.87 mil millones de dólares. Esta corrección del mercado se atribuyó a la incertidumbre generada por el evento y a los llamados a boicot contra las plataformas de streaming de la compañía.
Si bien la cifra refleja una pérdida de valor en el mercado de valores, no equivale a una pérdida real de ingresos operativos o un flujo de caja negativo para la compañía. La afirmación, aunque con una base factual en la caída bursátil, simplifica en exceso las complejas causas detrás de la volatilidad del precio de las acciones, que puede incluir otros factores macroeconómicos y sectoriales.
Paralelamente, se registró un aumento notable en las cancelaciones de suscripciones a servicios de streaming como Disney+, Hulu y ESPN. Diversos reportes en medios y análisis de tráfico web indicaron que las plataformas experimentaron una sobrecarga en sus sistemas de gestión de cuentas debido al volumen de solicitudes. Aunque se reportó un aumento en la tasa de cancelación, la corporación cuenta con una base de suscriptores global que supera los 150 millones, por lo que el impacto a largo plazo en sus finanzas corporativas requiere una evaluación posterior con datos trimestrales oficiales.
El apoyo de otros presentadores a Kimmel
La reacción del espectro político opositor fue unánime en su condena. Un expresidente estadounidense advirtió en un discurso público: «Trump ha llevado la ‘cultura de la cancelación’ a un nivel peligroso nuevo. Esto no es accountability; es autoritarismo puro, usando el poder federal para silenciar críticos como Kimmel». Legisladores demócratas en el Congreso emitieron declaraciones firmes, calificando las acciones de la FCC como una violación flagrante de los principios de la Primera Enmienda de la Constitución.
Dentro de la industria del entretenimiento, la solidaridad con el presentador suspendido fue amplia. Colegas y personalidades públicas expresaron su apoyo a través de declaraciones y publicaciones en redes sociales. Stephen Colbert, en un monólogo, afirmó: «Esta es censura flagrante. Esta noche, todos somos Jimmy Kimmel». Sindicatos como SAG-AFTRA emitieron comunicados en los que expresaban su preocupación y evaluaban acciones de respuesta para proteger la libertad creativa de sus afiliados frente a la presión política.
Stephen Colbert, cuyo propio programa fue cancelado en julio de 2025 en circunstancias similares, abrió su monólogo del 19 de septiembre con un gesto de unidad colectiva: «Bienvenidos a The Late Show. Soy su anfitrión Stephen Colbert, pero esta noche, todos somos Jimmy Kimmel«.
Jon Stewart (The Daily Show, Comedy Central), también se solidarizó: “Bienvenidos a The Daily Show aprobado por el gobierno, con su presentador patrióticamente obediente”, dijo al abrir su programa en un claro tono irónico.
Bromeó sobre el comentario de Trump de que Kimmel «no es una persona talentosa», diciendo que el presidente tiene un «Talent-O-Meter» para medir cuándo la «amabilidad hacia el presidente cae por debajo de cierto nivel».
Jimmy Fallon (The Tonight Show Starring Jimmy Fallon, NBC) adoptó un tono más serio y personal en su monólogo del 19 de septiembre, abriéndose con honestidad: «Para ser honesto con todos ustedes, no sé qué está pasando. Y nadie lo sabe. Pero sí sé quién es Jimmy Kimmel: es un tipo decente, gracioso y amoroso, y espero que vuelva».
A pesar de su estilo generalmente ligero, Fallon prometió continuar con su show «como siempre», pero enfatizó la solidaridad: «Jimmy es mi amigo, y esto es un recordatorio de por qué hacemos esto: para reír, pero también para hablar cuando importa». Su comentario resonó en un contexto donde Trump apuntó directamente a NBC en Truth Social, llamando a Fallon y a Seth Meyers «dos perdedores totales en Fake News NBC». Fallon respondió indirectamente al decir: «No se trata de política; se trata de la gente como Jimmy que nos hace mejores». Este apoyo personal generó aplausos en el estudio y cobertura en medios como AP News.
Seth Meyers (Late Night with Seth Meyers, NBC) combinó humor cortante con preocupación genuina, reproduciendo un montaje de Trump jactándose de «acabar con la censura» seguido de clips de noticias sobre la suspensión de Kimmel: «Trump prometió terminar con la censura gubernamental y traer de vuelta la libertad de expresión, y está haciendo lo opuesto.
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