HOCKEY INTERNACIONAL

La cara oculta de la gloria en deportes femeninos: campeonas del mundo del hockey que hacían malabares para llegar a fin de mes

por detrás de los abrazos, las lágrimas de emoción y el brillo de la medalla dorada, apareció, como suele suceder cuando se trata de trabajo y mujeres profesionales, una realidad mucho menos luminosa.

El equipo de las leonas argentinas en medio de festejos tras derrotar a Países Bajos.
El equipo de las leonas argentinas en medio de festejos tras derrotar a Países Bajos.

Las Leonas volvieron a escribir su nombre en la historia del deporte y se coronaron campeonas del Mundial de Hockey Femenino disputado en el Wagener Stadium de Amstelveen tras vencer a las legendarias jugadoras de Paises Bajos.

No obstante, por detrás de los abrazos, las lágrimas de emoción y el brillo de la medalla dorada, apareció una realidad mucho menos luminosa: Julieta Jankunas se animó a poner sobre la mesa la compleja situación económica que atraviesan buena parte de las integrantes del combinado argentino.

Un título que reafirma una tradición ganadora

El seleccionado argentino se quedó con la corona tras imponerse a Países Bajos por 3 a 1 en la definición por shoot-outs, luego de que el marcador quedara 1 a 1 durante el tiempo reglamentario.

Con esta consagración, Las Leonas sumaron su tercer trofeo mundial, que se agrega a los conquistados en Australia 2002 y en Argentina 2010. La estadística confirma a este equipo como una de las potencias históricas de la disciplina a nivel global.

Jankunas rompió el silencio en pleno festejo

Mientras el plantel celebraba, la cordobesa eligió un momento inesperado para abrir el juego y contar lo que se vive puertas adentro. En diálogo con el medio argentino Infobae, la delantera marcó el fuerte contraste que existe entre la imagen de profesionalismo que el equipo proyecta hacia afuera y las condiciones reales que enfrentan las deportistas en su día a día.

“Somos Leonas, hoy somos campeonas y hace un mes sacábamos cuentas para ver si llegábamos a fin de mes. Somos profesionales, porque al ojo del que está afuera somos profesionales, puertas adentro somos amateurs”, expresó con crudeza la jugadora.

Del podio mundial a pagar por jugar

El testimonio de Jankunas no se limitó a la situación del seleccionado nacional, sino que se extendió a la realidad que viven las jugadoras dentro del circuito de clubes de su país. Allí, según describió, la lógica se invierte por completo respecto de lo que suele imaginarse en el deporte de alto rendimiento.

“Todas las jugadoras que hoy jugamos en Argentina pagamos donde jugamos, a los clubes. Es la triste realidad”, remarcó la campeona del mundo, dejando en evidencia que muchas de las mejores exponentes de la disciplina deben afrontar de su propio bolsillo los costos de competir.

Una brecha que interpela al deporte femenino

El planteo de Jankunas vuelve a poner sobre la mesa un debate que excede a Las Leonas y que atraviesa al deporte femenino en gran parte del mundo: la distancia que todavía existe entre el reconocimiento deportivo y el respaldo económico. Que un equipo capaz de subirse a lo más alto del podio mundial deba, al mismo tiempo, hacer cuentas para cubrir gastos básicos, refleja una desigualdad estructural que las propias protagonistas se animan cada vez más a denunciar en primera persona.

El hockey femenino argentino es, desde hace más de dos décadas, una referencia ineludible a nivel internacional. Las Leonas se transformaron en una marca deportiva de peso, con seguidoras y seguidores en todo el continente y un palmarés que incluye medallas olímpicas, títulos mundiales y competencias continentales. Sin embargo, ese prestigio no siempre se traduce en condiciones acordes para quienes sostienen esa historia dentro de la cancha.

Cuando el aplauso no alcanza

La declaración de la delantera llega en un momento en que muchas disciplinas practicadas por mujeres reclaman mayor profesionalización, contratos que garanticen estabilidad y estructuras que permitan a las atletas dedicarse de lleno a competir sin depender de otros trabajos o del apoyo familiar.

El caso de Las Leonas resulta especialmente elocuente justamente por su nivel de éxito: si un plantel campeón del mundo enfrenta estas dificultades, el panorama para categorías inferiores y para otras deportistas puede ser aún más complejo.

En definitiva, la consagración en Amstelveen dejó dos postales que conviven en tensión. Por un lado, la de un equipo que volvió a demostrar por qué es una de las grandes referencias del hockey mundial. Por el otro, la de deportistas de elite que, más allá de la gloria, siguen enfrentando obstáculos concretos para sostener su carrera por falta de cobertura mediática.

El testimonio de Jankunas, lejos de opacar el logro, invita a mirar más allá del resultado y a preguntarse qué respaldo real reciben quienes representan a su país en las máximas competencias deportivas.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje