Milei denunció espionaje interno y puso a la Casa Militar a cargo de la Quinta de Olivos
“Que los mozos sean militares”: la orden de Milei tras denunciar filtraciones en la residencia presidencial y luego de una jornada de gritos y despidos.

El presidente argentino, Javier Milei, denunció “espionaje interno” en la Quinta de Olivos y ordenó el desplazamiento del personal civil de la residencia. La medida, que implica el despido de 12 trabajadores y la disolución de la Administración General del predio, fue oficializada mediante un comunicado de la Casa Rosada que atribuye la decisión a la necesidad de “elevar los estándares de eficiencia y seguridad” ante “la escalada de la inseguridad a nivel global” y la próxima visita del Papa León XIV a la Argentina.
En el centro de la tormenta aparece Mario Elías Suli, la mano derecha del Presidente, un hombre que lo acompaña a sol y sombra desde su vinculación con la rama judía ortodoxa Jabad Lubavitch. Fuentes de la Quinta de Olivos citadas por El Destape señalaron a Suli como el impulsor de la hipótesis del espionaje: “Suli, que no tiene ni el secundario terminado, es el que le llenó la cabeza a Javier de que lo espiaban y le comían la carne”, revelaron.
Una fuente al tanto de los hechos detalló que Suli cumple una función de extrema confianza: “Suli por ejemplo es el que le prueba primero la comida a Javier” para cuidar al mandatario. Sin embargo, desde una parte del Gobierno niegan que hayan existido hechos concretos de espionaje o robo de alimentos. “Estamos en un momento de paranoia total y pasa esto. Es terrible”, se quejaron fuentes de Olivos.
La orden: mozos y cocineros militares porque no confía en nadie
La instrucción presidencial fue categórica. “Que los mozos sean militares. Vendrán todos de afuera, nada civil. Cocinan militares, limpian militares. Todos ellos”, contaron a El Destape fuentes de la residencia. En total, los despedidos de la Quinta de Olivos son 12, que figuran como sospechosos de filtrar información. El resto de los civiles desplazados que no fueron despedidos serán reincorporados a la Casa Rosada.
El intendente de la residencia, Osvaldo Sosa, ya había sido removido dos semanas antes y su lugar lo ocupa ahora un teniente. Según el periodista Fabián Waldman, el desplazamiento del personal civil “no reconoce antecedentes en otra época” y afirmó que fueron apartados todos los empleados del predio, mientras las instalaciones quedan bajo cuidado de las Fuerzas Armadas.
El comunicado oficial: Casa Militar al mando
El Gobierno emitió un comunicado donde informó que “la Casa Militar asumirá la responsabilidad integral de las funciones de seguridad de la Residencia Presidencial de Olivos, así como de las residencias transitorias del Presidente de la Nación y de su familia, con el objetivo de fortalecer la seguridad y al mismo tiempo facilitar los procesos administrativos internos”.
La transferencia integral de responsabilidades y bienes “se cumplimentará en un máximo de 60 días” y responde, según el texto oficial, a “la necesidad de elevar los estándares de eficiencia y seguridad del Presidente y de su entorno en el marco de la escalada de la inseguridad a nivel global y de la visita del Papa León XIV a la Argentina”. La medida implica “la disolución de la Administración General de la Residencia Presidencial de Olivos y la separación de las funciones de seguridad, administración y control”.
La versión paralela: filtración de compras y un perro intoxicado
Detrás del argumento oficial circulan otras versiones. Según La Política Online, Milei enfureció cuando se filtró que el Gobierno gastó más de 500 millones de pesos en la compra de 29 toneladas de carne para la residencia y sus funcionarios. “Se enojó por la filtración y mandó a echar a todos, sólo quedan el electricista y cuatro civiles más”, dijo una fuente del Gobierno a ese medio.
Otras fuentes agregaron que el presidente se terminó de indignar por la intoxicación de uno de sus perros, que tuvo que ser atendido en la guardia veterinaria montada en la residencia. Las fuentes aseguraron que Milei sospecha que se trató de un intento de envenenamiento.
Mario Suli: el hombre de confianza que ahora está en el ojo de la tormenta
Mario Suli nació en el barrio porteño de Barracas, creció en la calle Brandsen y su nombre hebreo es Meir. Se acercó a Milei durante la campaña electoral de 2023 y desde entonces no se separó del Presidente. En el entorno presidencial lo conocen como “Baron B” por su costumbre de regalar champagne en las fiestas de campaña.
Su rol, aunque nunca fue oficializado formalmente, equivale al de secretario presidencial: maneja los secretos del mandatario y forma parte del primer anillo de confianza. Antes de su llegada al poder, según quienes lo conocen, “estaba casi desempleado, por eso cuando se acercó a Milei pudo ponerse a colaborar rápido”.
El impacto político y sindical
El sindicato ATE (Asociación Trabajadores del Estado) repudió los despidos y advirtió sobre posibles medidas de fuerza. Su secretario general, Daniel Catalano, denunció que los trabajadores “se presentaron a su puesto de laburo como todos los días y no pudieron hacerlo. No se les dio ninguna explicación. Nada”. Desde ATE Nacional, Rodolfo Aguiar calificó la situación como un “momento de paranoia total” y pidió un “examen médico psicofísico ya” para el Presidente.
La medida también involucra a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, de quien depende directamente la Casa Militar. El desplazamiento de Sosa, cuñado de la subsecretaria de Planificación General, María Belén Agudiez, funcionaria cercana a Karina, expone una interna en el círculo íntimo del poder.
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