FNC invertirá US$14 millones para seguir produciendo en Uruguay pese a cierre de su planta en Minas
Con la planta de Minas cerrada y 59 trabajadores en seguro de desempleo, la empresa evalúa una inversión millonaria que definirá el futuro de la industria cervecera uruguaya.

Fábricas Nacionales de Cerveza (FNC) resolvió cerrar su emblemática planta de Minas —la histórica casa de la cerveza Patricia— después de 89 años de operación ininterrumpida desde su fundación en 1937. La decisión, comunicada al sindicato el pasado martes en una reunión en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), afecta directamente a 59 trabajadores que actualmente se encuentran en seguro de desempleo.
El cierre no es un hecho aislado, sino el desenlace de un proceso que comenzó en junio de 2026 cuando la compañía anunció una revisión general de su negocio en Uruguay. En aquel momento, la empresa vinculó públicamente la decisión con la fuerte competencia de la cerveza importada en lata, especialmente desde Brasil, que ha ganado terreno de manera sostenida en la última década.
El contexto actual muestra cifras elocuentes: las latas importadas pasaron del 3% del consumo total en 2010 a superar por primera vez a la producción nacional en 2025, según datos del sector citados por la propia empresa en sus comunicaciones. Esta tendencia ha presionado los márgenes de los productores locales y ha dejado a la industria con una capacidad ociosa superior al 50% , un nivel insostenible para cualquier operación industrial.
Una inversión millonaria condicionada a cambios profundos
En paralelo al cierre de Minas, FNC analiza realizar una inversión de US$ 14 millones para concentrar toda su producción en la planta de Montevideo, ubicada en el barrio Arroyo Seco sobre un predio de 30.000 metros cuadrados que la compañía ocupa desde su fundación formal en 1932-1933.
El proyecto consiste en instalar una nueva línea de latas en la fábrica montevideana, una apuesta estratégica que permitiría a la empresa elaborar nuevos productos y formatos de envases, ampliar la oferta disponible para los consumidores y avanzar en la sustitución de importaciones. Es decir, producir localmente lo que hoy se trae desde Brasil, recuperando mercado perdido y generando valor agregado en el país.
Sin embargo, la ejecución del proyecto todavía no está confirmada. FNC ha sido enfática en señalar que la inversión se encuentra condicionada a que se implementen «cambios profundos adicionales» que permitan mejorar los actuales costos de producción y hagan viable mantener la actividad industrial en Uruguay.
¿Qué cambios está pidiendo la empresa? Fuentes cercanas a la negociación señalan que FNC busca reducir costos energéticos, revisar laudos laborales que encarecen la operación y obtener mejoras tributarias que equiparen el costo de producir en Uruguay con el de los países vecinos. «Producir cerveza en Uruguay cuesta el doble que en Argentina o Brasil» , esgrimió la compañía en sus comunicaciones internas.
El factor sindical y las negociaciones con el gobierno
La mesa de diálogo ya está en marcha. Representantes de FNC mantuvieron en las últimas semanas reuniones con los ministerios de Economía y Finanzas, Industria, Energía y Minería, y Trabajo para analizar aspectos vinculados a los costos energéticos, los laudos laborales y posibles mejoras tributarias. El próximo miércoles 26 de agosto las partes se volverán a sentar para continuar buscando alternativas que viabilicen el proyecto.
En el plano sindical, la situación es tensa. A comienzos de agosto, la empresa ya había planteado al gremio una reducción de personal y la eliminación de algunos beneficios que recibían los trabajadores. El escenario actual plantea dos alternativas: recortar 80 de los 400 puestos productivos —con el cierre de Minas y la concentración en Montevideo— o, en el extremo, abandonar la producción local y convertirse en una simple importadora con apenas 100 empleados.
Este último escenario representaría la desaparición de la producción cervecera nacional tal como se conoce hoy, un golpe devastador para un sector que tiene raíces que se hunden en el siglo XIX. La historia cervecera uruguaya nace en 1866 con la fundación de la Cervecería Popular por el alemán Conrado Niding, quien es considerado el patriarca de lo que después sería FNC.
La paradoja de las utilidades: US$ 20 millones de ganancia en un contexto de crisis
Uno de los datos que ha generado mayor controversia en el conflicto es que FNC no está en pérdidas. La compañía cerró el ejercicio 2025 con 20 millones de dólares de utilidad, una cifra que contrasta fuertemente con la narrativa de crisis presentada por la empresa.
La paradoja se explica por la estructura del negocio. Si bien la producción local enfrenta altos costos, la compañía puede obtener ganancias gracias a la importación de cerveza desde Brasil, que comercializa bajo sus marcas en el mercado uruguayo. Esta dualidad genera un dilema estratégico: ¿conviene mantener una producción local costosa para preservar el empleo y el tejido industrial o maximizar la rentabilidad mediante la importación?
La respuesta no es sencilla y depende de la visión de largo plazo de la corporación. AB InBev, el gigante belga-brasileño propietario de FNC, tiene presencia en decenas de países y opera con lógicas globales de optimización de costos. Desde esa perspectiva, mantener una planta con capacidad ociosa superior al 50% y costos duplicados respecto a la región es un lujo que ninguna corporación está dispuesta a sostener.
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