La OMC elogió la estabilidad y los servicios digitales de Uruguay pero alertó sobre la alta dolarización

El organismo multilateral concluyó la sexta revisión de las políticas comerciales del país y destacó avances, aunque identificó obstáculos estructurales a la competitividad.

Sede de la OMC en Ginebra, Suiza. Foto: Diane Begin
Sede de la OMC en Ginebra, Suiza. Foto: Diane Begin

Uruguay salió bien parado de su sexta revisión de políticas comerciales ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), pero no sin advertencias. El organismo, con sede en Ginebra, reconoció la solidez macroeconómica del país, el dinamismo de sus servicios digitales y su perfil de inserción internacional, al tiempo que señaló que la elevada dolarización de la economía sigue siendo un lastre para la competitividad y que los costos del comercio se mantienen por encima de los estándares globales.

Las reuniones, que comenzaron el 10 de junio y concluyeron este viernes, contaron con una delegación uruguaya encabezada por la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, y se sustentaron en dos documentos: uno elaborado por la Secretaría de la OMC y otro presentado por el gobierno. La anterior revisión de Uruguay ante el organismo había tenido lugar en 2018.

Un país de altos ingresos que mantiene el rumbo

El informe de la Secretaría reconoció que Uruguay sostuvo una economía de altos ingresos con estabilidad macroeconómica durante el período analizado, con un PIB per cápita que superó los 22.000 dólares en 2024 y una tasa de desempleo promedio de 7,5% en 2025, pese al contexto internacional adverso. El gobierno uruguayo, en su propio documento, subrayó que el país atravesó un ciclo de volatilidad global manteniendo un comercio exterior «saludable» y preservando el grado inversor.

El organismo también destacó que Uruguay opera con un régimen comercial «generalmente abierto», con un arancel promedio simple de 8,2% en 2025 y un uso limitado de restricciones al comercio. No obstante, consignó que los costos comerciales del país entre 2018 y 2023 fueron 1,4 veces superiores a los de las mayores economías del mundo, una brecha que los miembros de la OMC instaron a reducir mediante la revisión de tasas consulares y portuarias y del rol obligatorio de los despachantes de aduana.

El salto de los servicios digitales

El cambio más destacado del período fue el protagonismo creciente de los servicios digitales. La OMC señaló que durante los años bajo revisión representaron alrededor del 50% del total de importaciones y exportaciones de servicios de Uruguay, y calificó ese desempeño como un «crecimiento significativo». Los servicios financieros, empresariales, informáticos y de telecomunicaciones concentran cerca de la mitad del comercio total de servicios del país, y el organismo valoró que esa transformación fortaleció la participación uruguaya en las cadenas globales de valor.

El informe identificó ventajas comparativas en servicios profesionales e informáticos, respaldadas en incentivos para la investigación y el desarrollo, asistencia técnica y disponibilidad de recursos humanos calificados. Además, la OMC subrayó que esa diversificación productiva reduce la vulnerabilidad histórica del país ante las fluctuaciones de precios internacionales de los productos agropecuarios y los efectos del cambio climático, aunque aclaró que la agricultura sigue siendo un pilar fundamental de la economía y las exportaciones uruguayas.

La dolarización, en el centro del diagnóstico

El punto más crítico del informe apuntó a la estructura monetaria del país. La OMC advirtió que «la extensa dolarización de la economía uruguaya puede conducir a precios más altos, lo que afecta la competitividad», y agregó que el fenómeno impacta también sobre la estabilidad financiera y limita la efectividad de la política monetaria. El organismo describió la elevada utilización del dólar como un rasgo históricamente asociado a la falta de confianza en la moneda nacional, que expone a hogares, empresas y al sistema financiero a riesgos cambiarios derivados del descalce entre ingresos en pesos y activos o pasivos en dólares.

Entre sus recomendaciones, el organismo planteó avanzar en un mayor uso del peso uruguayo en la fijación de precios y contratos, fortalecer el mercado financiero en moneda nacional y ampliar los instrumentos de ahorro e inversión denominados en pesos, en línea con la agenda que viene impulsando el Banco Central del Uruguay.

La posición uruguaya

Ante el organismo, Csukasi reafirmó que «Uruguay defiende un comercio internacional abierto, inclusivo y basado en normas» y anunció que el país seguirá trabajando para reformar y fortalecer la OMC. El gobierno describió su estrategia de inserción como «pragmática, diversificada y orientada a generar oportunidades concretas», apoyada en acuerdos comerciales, acuerdos de inversión y herramientas de facilitación del comercio.

La participación activa de Uruguay en el sistema multilateral también fue reconocida por los miembros del organismo: el país ratificó el Acuerdo sobre Subsidios a la Pesca, se incorporó al Mecanismo Multipartidario Provisional de Apelación y contribuyó a las iniciativas conjuntas sobre comercio electrónico y sobre micro, pequeñas y medianas empresas. Una agenda que, según el diagnóstico de la OMC, tiene base sólida pero todavía márgenes relevantes para mejorar.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje