Orsi tras el acuerdo Mercosur-UE: “Estamos asumiendo una responsabilidad histórica”
La ceremonia, celebrada en el mismo teatro donde nació el bloque sudamericano en 1991, sella la mayor zona de libre comercio del mundo. Los líderes destacan el pacto como una apuesta por las reglas y el multilateralismo en un contexto global de incertidumbre.

En una ceremonia celebrada en el Gran Teatro José Asunción Flores de Asunción, Paraguay, los representantes de la Unión Europea y del Mercado Común del Sur (Mercosur) firmaron este sábado 17 de enero un acuerdo de asociación estratégica que culmina más de 25 años de negociaciones intermitentes. El acto tuvo lugar en el mismo escenario donde se fundó el bloque sudamericano en 1991, cargando el evento de un marcado simbolismo histórico. El acuerdo comercial promete crear el mayor espacio integrado de este tipo a nivel global, abarcando un mercado de más de 720 millones de consumidores y cerca del 25% del Producto Interior Bruto mundial.
Por la Unión Europea, asistieron como testigos de honor la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa. Del lado del Mercosur, el acto fue encabezado por el mandatario anfitrión y presidente pro tempore del bloque, Sebastián Peña de Paraguay, junto a sus pares Javier Milei de Argentina y Yamandú Orsi de Uruguay. Brasil estuvo representado por su canciller, Mauro Luiz Iecker Vieira, en ausencia del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. También participaron los presidentes de los países asociados Rodrigo Paz de Bolivia y José Raúl Mulino de Panamá.
El presidente uruguayo, Yamandú Orsi, en su discurso durante la ceremonia, enmarcó la firma como un logro de la diplomacia persistente. “Durante 25 años, nuestras naciones eligieron el camino más exigente: el del diálogo persistente, la negociación paciente, la búsqueda de reglas compartidas”, expresó. Asimismo, subrayó la relevancia geopolítica del momento: “Este acuerdo adquiere una relevancia particular, no solo porque constituye la asociación comercial integral más grande del mundo, sino porque reafirma una decisión clara: apostar por las reglas en un tiempo de volatilidad y cambios permanentes».
Asimismo, expresó que, “durante 25 años, nuestras naciones eligieron el camino más exigente: el del diálogo persistente, la negociación paciente, la búsqueda de reglas compartidas”, lo que se materializó en la jornada, con esta unión estratégica.
Y añadió: “(El documento firmado este sábado, en el Gran Teatro José Asunción Flores, de la ciudad de Asunción, Paraguay, demuestra que) creemos en los consensos duraderos, creemos en las instituciones y seguimos construyendo un orden internacional basado en reglas, previsibilidad y cooperación». Por lo tanto, esta es “una responsabilidad histórica”, señaló.
Multilateralismo en momentos de individualismo
El acuerdo llega en un contexto internacional marcado por tendencias proteccionistas y tensiones comerciales. Varios líderes presentes explicitamente contrastaron el pacto con las recientes amenazas de imposición de aranceles por parte de Estados Unidos. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fue categórica al afirmar: “Elegimos el comercio justo sobre los aranceles; elegimos una asociación de largo plazo sobre el aislamiento”. Este posicionamiento fue respaldado por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, quien señaló que el acuerdo es una apuesta por la apertura frente al “uso del comercio como arma geopolítica”.
Para los países del Mercosur, el acuerdo representa una inserción internacional estratégica y diversifica sus alianzas en un momento donde China se ha convertido en su principal socio comercial, desplazando el peso histórico de Europa. El presidente paraguayo, Sebastián Peña, definió el diálogo como “el único camino” y calificó el hito como una señal clara a favor del comercio internacional. Desde una perspectiva económica, la Unión Europea busca, a través de este tratado, un acceso preferencial a un bloque que tradicionalmente ha mantenido una alta protección de su mercado interno, además de asegurar el suministro de materias primas críticas para su transición energética.
La firma de este sábado no implica la entrada inmediata en vigor del tratado. El proceso ahora entra en una fase crucial de ratificación parlamentaria. El texto debe ser aprobado por el Parlamento Europeo y, simultáneamente, por los congresos nacionales de cada uno de los estados miembros del Mercosur.
Este camino no está exento de obstáculos, ya que existe una oposición significativa dentro de la propia Europa, particularmente de sectores agrícolas y grupos políticos que podrían complicar la obtención de una mayoría en la Eurocámara. Se estima que, si los procesos avanzan sin contratiempos, el acuerdo podría comenzar a aplicarse hacia finales de 2026.
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