Acuerdo Mercosur-UE es «la respuesta del multilateralismo a aislamiento», dice Lula da Silva
"Ante el crecimiento del extremismo político, el Mercosur y la Unión Europea demuestran en la práctica que el multilateralismo, que tantos beneficios aportó al mundo tras la Segunda Guerra Mundial, sigue siendo actual e imprescindible", sentenció el mandatario brasileño.

En una columna de opinión, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, celebró la firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, presentándolo como un antídoto frente a la ola de proteccionismo y unilateralismo, y una reafirmación de la cooperación internacional como camino para el desarrollo.
El mandatario brasileño subrayó que este logro es fruto de la voluntad política de ambos bloques de priorizar el diálogo y los intereses comunes. «La firma de este acuerdo solo es posible porque el Mercosur y la Unión Europea comprendieron que juntos tenían mucho más que ganar que por separado y optaron por dialogar en condiciones de respeto e igualdad», escribió Lula. Y añadió: «A pesar de visiones distintas, los bloques encontraron puntos de convergencia, demostrando que la cooperación es mucho más ventajosa y eficaz que la intimidación y el conflicto».
No obstante, Lula advirtió que la rúbrica del pacto es solo el comienzo de un proceso que exigirá agilidad y transparencia. «Mañana comienza una nueva etapa de exigencia para la implementación ágil y transparente de lo acordado», afirmó, estableciendo un criterio concreto para medir el éxito: «El verdadero éxito del acuerdo se medirá por la rapidez con la que sus beneficios lleguen a las estantes de los supermercados, al campo, a las fábricas y a los bolsillos de los ciudadanos».
En su análisis, el presidente detalló el amplio espectro de beneficiarios en ambas regiones. «Numerosos sectores de ambas regiones se beneficiarán, desde la bioeconomía hasta la industria de alta tecnología, y desde los pequeños y medianos agricultores hasta las pequeñas, medianas y grandes empresas», señaló. Este beneficio, según su visión, será doble: «Los consumidores europeos y sudamericanos tendrán acceso a una mayor diversidad de productos y a precios más bajos, mientras que los productores accederán a nuevos mercados».
Más allá del aspecto comercial, Lula enfatizó la dimensión política y estratégica del acuerdo, destacando los lazos históricos y los valores compartidos. «Además de los beneficios comerciales y económicos, el acuerdo acerca aún más a socios unidos por lazos históricos, así como por una vocación democrática y multilateral compartida». Para él, esta unión responde a una necesidad global: «La interdependencia es una necesidad y una realidad. Solo el trabajo conjunto entre Estados y bloques puede promover la paz, prevenir atrocidades y hacer frente a los peores efectos del cambio climático».
Frente al contexto internacional actual, el líder brasileño posicionó el acuerdo como un modelo alternativo de gobernanza. «En un contexto de creciente proteccionismo y unilateralismo, este acuerdo demuestra que es posible una gobernanza mundial más activa, representativa, inclusiva y justa». Estos principios, afirmó, son los mismos que impulsan la búsqueda de «instituciones multilaterales renovadas, como la reforma de la Organización Mundial del Comercio y del Consejo de Seguridad de la ONU».
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