Italia reafirma apoyo al acuerdo UE-Mercosur pero prioriza protección de sus agricultores
El camino hacia la firma definitiva sigue lleno de obstáculos, pero el encuentro en Roma demostró que, al menos, hay voluntad de seguir conversando.

En un encuentro clave celebrado en Roma, los cancilleres de Italia y Uruguay, Antonio Tajani y Mario Lubetkin, abordaron el futuro del acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur.
Tajani reiteró el respaldo italiano al pacto, aunque con una condición clara: proteger a los sectores agrícolas locales de posibles afectaciones. La postura, respaldada por la primera ministra Giorgia Meloni, refleja el equilibrio que busca el gobierno entre integración comercial y defensa de sus productores.
«Soy consciente de que, particularmente en el momento histórico en que vivimos, es importante lograr el acuerdo con Mercosur. Pedimos tener condiciones que no penalicen a nuestros productores«, expresó Meloni en la Cámara de Diputados en una comparecencia anterior a su participación en el Consejo Europeo.
Esta cautela no sorprende, dado el peso político y económico del sector agropecuario en Italia, históricamente sensible a la competencia externa.
El diálogo entre ambos cancilleres también destacó el rol que Italia pretende desempeñar como puente entre Europa y América Latina. Tajani subrayó la voluntad de su país de ser «la voz de la región ante Bruselas», una postura que se materializará en octubre con la Conferencia Italia-América Latina, que reunirá a representantes de ambas regiones.
Relaciones bilaterales y cooperación internacional
Más allá del Mercosur, Lubetkin y Tajani repasaron el estado de las relaciones entre Uruguay e Italia, marcadas por fuertes lazos históricos, comerciales y culturales. La comunidad italiana en Uruguay, una de las más numerosas de la región, fue mencionada como un pilar de esta conexión. Ambos coincidieron en que los vínculos políticos y económicos atraviesan un momento óptimo, con oportunidades para profundizar la cooperación.
El encuentro también sirvió para alinear posturas en temas globales, como la guerra en Ucrania y el conflicto en Oriente Medio. Según el comunicado oficial, hubo «plena sintonía» en estos temas, destacando el compromiso compartido con la estabilidad internacional.
Uruguay, de hecho, participará por primera vez en la Conferencia sobre Reconstrucción de Ucrania, organizada por Italia en julio.
Tras la reunión, Lubetkin compartió en redes sociales un mensaje optimista: «Avanzamos en diálogos estratégicos para fortalecer la relación bilateral y multilateral». La declaración refleja el tono constructivo del encuentro, aunque sin perder de vista las diferencias naturales en un acuerdo complejo como el UE-Mercosur.
Un acuerdo pendiente de ajustes
El apoyo italiano al pacto no es incondicional. Roma insiste en que el texto final debe incluir salvaguardas para sectores sensibles, especialmente la agricultura. Este enfoque coincide con las preocupaciones de otros países europeos, como Francia, que temen el impacto de las importaciones sudamericanas en sus mercados internos.
Para Uruguay y sus socios del Mercosur, el respaldo de Italia es clave, pero también supone un desafío: negociar cláusulas que satisfagan a ambas partes. El canciller Lubetkin, conocedor de estas tensiones, evitó declaraciones triunfalistas y optó por enfatizar el diálogo continuo.
Mientras tanto, la balanza comercial y los plazos políticos añaden presión. Con elecciones en varios países de la UE y cambios en el escenario global, el margen para cerrar el acuerdo parece estrecho. Italia, sin embargo, ha dejado claro que no quiere ser un obstáculo, sino un facilitador, siempre que sus intereses queden protegidos.
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