Se presentó nuevo disco doble vinilo de El Sabalero José Carbajal
Un disco doble vinilo que recoge un manojo de canciones del último concierto brindado en el Teatro Solís por El Sabalero José Carbajal titulado “La historia de mis canciones”, fue presentado en sociedad precisamente al cumplirse quince años del memorable acontecimiento artístico.

El evento se desarrolló en la cabaña de Rafa Bonilla ubicada en Lagomar y conto con la presencia -además de la prensa- de músicos, familiares y amigos del entrañable cantautor lacacino y de la imprescindible tarea de Sibyla Trabal. Con la conducción de Chiristian Font la reunión acompañada por una generosa parrilla y con la audición del fonograma con el nuevo sistema de audio Andover, tuvo momentos de alta emotividad, especialmente cuando Johanna van Haastrecht (Anke) viuda de Carbajal, se dirigió a los presentes agradeciendo las muestras de cariño recibidas.
El trabajo discográfico de dos LP en formato vinilo cuenta con una cuidada selección de canciones acompañada cada una con el relato correspondiente. Es así que se nutre de doce de las diecisiete interpretaciones del concierto realizado el 10 de abril de 2010 en nuestro escenario de mayor prestigio. Se destaca además el arte del empaque que muestra en su portada una icónica imagen con las leyendas correspondientes, los retiros de tapa y contratapa con once fotografías que recogen diferentes edades de este cantautor mayor de nuestro país, cuya producción artística ha recorrido y recorre el mundo entero. En los sobres interiores pueden leerse las letras de todas las canciones.
El contenido comprende el relato y la interpretación de Angelitos, Pal abrojal, A mi gente, Los panaderos, Johanna, Borracho pero con flores, La sencillita, Los amigos, Yacomienza, La muerte, Chiquillada, La flota.
El staff está integrado por Eduardo Elissalde en batería, Roberto Elissalde en guitarra, Fernando Goicoechea en piano y arreglos, Leo Anselmi en bajo, Carlos Ferreira en percusión, Eduardo Acevedo en armónica. Daniel Canoura técnico de monitores, Daniel Blanco sonido de sala, Sebastián Cibulsky técnico de luces, Hugo Ortiz y Jhony Blanco asistentes de escenario y quien esto escribe como apuntador. El diseño de arte es de Alejandro Echegoyen y la edición de Montevideo Music Group. Este disco se puede adquirir por la web en www.mus.uy y después de Semana Santa en todas las disqueras del Uruguay.
Un artista mayor
Y aunque suene a llover sobre mojado, bien vale -sobre todo para las nuevas generaciones- referirse a José María Carbajal Pruzzo quien a través de sus méritos artísticos y sus actitudes de compromiso y afecto generosamente ofrecidos de diversas maneras, es considerado uno de los músicos más entrañables, más consolidados y más idolatrados en nuestro país.
Por esto reiteramos aquí lo expuesto en otra oportunidad. Referirse a El Sabalero significa centrar la atención en uno de los exponentes mayores de la canción popular uruguaya, en uno de los referentes más contundentes de un modo de ser uruguayos, en alguien que a partir de la descripción de la comarca ha logrado describir el mundo, en alguien que a través de sus textos (canciones y relatos) ha conseguido exponer la condición humana.
Con más de cuarenta y cinco años de trayectoria artística, El Sabalero permanece intocable en el podio de la popularidad. Es tal vez el cantor con mayor postura rocker de nuestro país tanto así que muchos lo han definido como el Tom Waitts uruguayo. Entiéndase por postura rocker un modo contestatario de plantarse ante la vida, un espíritu libre en permanente desmarque de lo convencional, de los usos y costumbres que tarde o temprano adormecen la sensibilidad y con ello lo mejor de la existencia. Vaya paradoja en alguien que nutre sus creaciones en las raíces más profundas de la identidad folclórica regional.
Con el cabello encanecido este guerrero humanista ha dado y seguirá dando a través de su producción, su batalla por la belleza ya que prosiguió hasta su aliento final ofreciendo lo mejor de sí a sus semejantes, esos que durante generaciones crecieron, lloraron y rieron con sus canciones desde que Chiquillada o A mi gente ¬por citar tan solo dos ejemplos¬ han pasado a formar parte de lo mejor de la cultura popular.
Lo suyo ha sido la ruptura permanente, desde sus mínimos gestos hasta la exposición mediática. No se le puede encasillar en un estilo definido: no es folclorista, no es roquero, ni candombero ni tanguero. Nunca se ató a ningún género, tal vez porque, como pocos, supo desde muy joven que la vida es mucho más que eso, mucho más que una canción, la vida son muchas canciones y una variada paleta de estilos y colores y eso es precisamente parte fundamental de su inconmensurable legado.
Es un clásico que nunca le temió a los riesgos estéticos ni tampoco a la utilización de un lenguaje llano, tan cotidiano, tan rural y tan urbano, como su propio voceo de boliche, su vozarrón escénico o su humor de pastas los domingos al mediodía en casa de los amigos.

Un guerrero humanista
Desde su madurez compositiva que supo de gozos y de sombras, de alegrías y dolores, de la peripecia vital que significó su inalterable y profundo compromiso con las mejores causas populares, de su hondo sentido de clase social, siempre tendiendo una generosa mano a los más desposeídos, a los más humildes, a los más vulnerados, El Sabalero desde su arte, desde su decir maestro ha sido un auténtico guerrero humanista.
Un artista irresistible e imprescindible que cuando trepaba a un escenario, su personalidad, su carisma de hombre sencillo (que no simple), su vozarrón y su temperamento cautivaba a los presentes. Carbajal canta y encanta.
Todas sus canciones – y particularmente las que integran este formidable disco doble en formato vinilo, son interpretadas en el marco de un rico entramado de relatos contados algunas veces con mansa ternura, otras con profundo desgarro, y siempre, siempre con un incuestionable poder de seducción. Reiteramos entonces que El Sabalero canta y encanta. Su familia, vecinos, amigos, el pueblo pequeño abrazado por el enorme río de los sábalos discurren en este trabajo discográfico de alguien que al narrar la comarca narra el mundo y que desde sus vivencias personalísimas es -sin embargo- espejo fiel de la condición humana. Todos tenemos algo de José, de lo que con su arte y su voz nos transmite. Escucharlo es siempre un placer para los sentidos. Una experiencia emocional y estética que remueve lo más hondo de nuestras propias vidas. Hemos dicho que es un clásico, por esto tiene el don de lo perdurable. Su mensaje llega a la interioridad más profunda de sus auditores, llega a eso que llamamos el alma. Entonces, cuando eso se produce es cuando sus palabras adquieren una dimensión universal. Todos tenemos algo de lo que El Sabalero -como un espejo fiel- nos muestra en sus canciones. Y desde algún lugar nos invoca hoy y nos seguirá siempre impulsando a seguir la lucha de pan y de trabajo, porque el tamboril se olvida…y la miseria no.
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