Una promesa bajo la luna roja que ilumina la infancia
Con una historia donde la amistad, la memoria, el mar y el asombro se entrelazan bajo una luna de sangre, el periodista y escritor Mauricio Cavallo Quintana presenta Promesas en luna de sangre y mar, novela distinguida con una Mención Especial en Literatura Infantil y Juvenil del Concurso Literario Juan Carlos Onetti 2025. La obra, que será presentada el próximo jueves 16 de julio, a las 18 horas, en la Biblioteca Morosoli (Eduardo Víctor Haedo y Martín C. Martínez, plaza Seregni), propone un viaje sensible hacia vínculos que sobreviven al paso del tiempo y recuerda que algunas de las verdades más profundas solo pueden descubrirse con la mirada de la infancia.

Hay libros que se leen como una aventura y otros que permanecen en la memoria como un verano que nunca termina. “Promesas en luna de sangre y mar” (Deletreo – Deletritas 2026), la nueva novela de Mauricio Cavallo Quintana, pertenece a esa clase de obras que invitan a detenerse, contemplar y recordar. Su historia transcurre entre playas, jardines, árboles centenarios, noches estrelladas y el rumor incesante del océano, escenarios donde dos niñas descubren que algunas amistades poseen la fuerza suficiente para desafiar el tiempo, la distancia y el olvido.
Belén y Amaia tienen once años cuando el destino las reúne durante unas vacaciones junto al mar. Lo que comienza como un encuentro casual termina convirtiéndose en una amistad profunda, nacida entre juegos, conversaciones, descubrimientos y una promesa realizada bajo una luna de sangre. A partir de allí, la novela acompaña el crecimiento de ambas protagonistas mientras atraviesan la distancia geográfica, los cambios familiares, tiempos oscuros y las preguntas que inevitablemente acompañan el tránsito entre la infancia y la adolescencia.
Más que una novela de aventuras, “Promesas en luna de sangre y mar” es una novela de iniciación espiritual y afectiva. El crecimiento de Belén no se produce a través de grandes conflictos externos, sino mediante el descubrimiento pausado del mundo. El mar, el cielo, los árboles, los libros, los abuelos, la amistad o una mascota funcionan como verdaderos maestros de vida. La naturaleza deja de ser un simple escenario para convertirse en un lenguaje simbólico que acompaña cada transformación interior de la protagonista, los caracoles guardan la voz del océano y la memoria, los bonsáis representan el cuidado paciente de los vínculos, las estrellas hablan del tiempo y la inmensidad, mientras la luna ilumina aquellas promesas capaces de sobrevivir a la ausencia, al paso de los años, al olvido.

Lejos de apoyarse en el vértigo de la acción, la narración encuentra su mayor fortaleza en la sensibilidad de sus personajes y en la capacidad de detenerse en esos pequeños acontecimientos que terminan marcando una existencia, como un abuelo que enseña a mirar el universo desde un telescopio, una abuela que transmite la paciencia del cultivo de los bonsáis, el sonido del mar atrapado en un caracol, la contemplación del cielo nocturno o la posibilidad de creer en aquello que no siempre puede explicarse desde la razón.
La novela propone, precisamente, un delicado diálogo entre la razón y el misterio. Sin enfrentarlos, ambos planos conviven con naturalidad, la astronomía comparte espacio con los ángeles, la ciencia con la intuición y la memoria con aquello que no puede demostrarse. Esa convivencia evita cualquier dogmatismo y deja abierta la posibilidad de que la imaginación sea también una forma de conocimiento. En ese sentido, la obra recupera una tradición literaria en la que el asombro constituye otra manera de comprender el mundo y donde la infancia aparece como el último refugio de una mirada capaz de descubrir lo extraordinario en lo cotidiano.
Mientras algunos relatos de formación encuentran la aventura en los grandes viajes, aquí los verdaderos desplazamientos ocurren hacia el interior de los personajes. Los recorridos por el mar, por los recuerdos familiares o por el universo observado desde un telescopio terminan siendo viajes hacia la memoria afectiva. La amistad entre Belén y Amaia constituye el hilo conductor de la historia, pero su tema más profundo parece ser la huella que determinadas personas dejan para siempre en la memoria de quienes las aman.
Precisamente esa dimensión emotiva fue la que destacó el jurado del Concurso Literario Juan Carlos Onetti 2025 al otorgarle la Segunda Mención en la categoría Literatura Infantil y Juvenil. En su fallo sostuvo que la obra fue reconocida por “considerarse destacable la capacidad de la obra para evocar emociones y crear un vínculo íntimo entre el lector y los personajes de la narración, sus peripecias y la relación que se construye entre ellos, en particular entre las niñas que conducen el relato”. El trabajo se basa en “un tono romántico, apelando a la emotividad y la belleza”, algo que el jurado entendió muy valorable.
Se trata de una apuesta poco frecuente en la literatura infantil y juvenil contemporánea y, al mismo tiempo, una reivindicación de la sensibilidad como forma de narrar la infancia.
La contratapa resume el espíritu del libro: “Belén y Amaia tienen once años cuando el destino las une en un verano junto al mar. Entre playas, caracoles, árboles centenarios y cielos infinitos nace una amistad que transformará sus vidas para siempre. Bajo una luna de sangre descubrirán que existen promesas capaces de atravesar el tiempo, la distancia y el corazón. Con una escritura luminosa y profundamente emotiva, Mauricio Cavallo Quintana celebra la amistad, la memoria y la capacidad de asombro que habita en la infancia. Una novela que invita a creer que algunos encuentros dejan una huella imborrable y que no todo aquello que importa puede explicarse con la razón”.
Perfil
Mauricio Cavallo Quintana (Montevideo, 24 de febrero de 1970) es licenciado en Ciencias de la Comunicación, periodista y escritor. Desde 1997 ejerce el periodismo escrito y ha integrado las redacciones de La República, El Observador y el portal LaRed21.
Realizó talleres literarios con los escritores Mario Delgado Aparaín y Alberto Gallo. Además de desempeñarse como docente y realizar exposiciones sobre periodismo y literatura en centros educativos.
Con “Promesas en luna de sangre y mar” suma un nuevo título a una trayectoria integrada por obras periodísticas y de narrativa infantil, entre ellas Insectos y Leyendas (2016), Pájaros Pintados (2017) y Una vez en La Macana (2019), obra que también obtuvo la Segunda Mención en Literatura Infantil y Juvenil del Concurso Juan Carlos Onetti en 2019 (todas ellas editadas por La Red 21), además de los libros de investigación periodística Uberfil Monzón. Cristianismo, martirio y compromiso político (2010), Guerrilleras. La participación femenina en el MLN-T (2011), Orientales en la Vida. Entrevistas (2015) y Ciro Ferreira: un aliado de la vida (2023).
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