El Golpe del 27 de junio de 1973

A 52 años de la Instauración formal de la dictadura cívica-militar

Era el miércoles 27 de junio de 1973. Aquella mañana amaneció nublada. Los hechos se precipitaban. Lo opuesto al paraíso, es decir el infierno, estaba por ocupar todos los espacios de nuestra sociedad. En una jornada gris, fría (apenas 3 grados de temperatura) y cargada de densos nubarrones los hechos se sucedían sin solución de continuidad.

Represión en concentración antidictatorial frente a la Universidad de la República, Montevideo. 03 de junio de 1984. Agencia fotográfica Camaratres / Centro de Fotografía de Montevideo
Represión en concentración antidictatorial frente a la Universidad de la República, Montevideo. 03 de junio de 1984. Agencia fotográfica Camaratres / Centro de Fotografía de Montevideo

Esa madrugada fallecía el entrañable escritor maragato Francisco Paco Espínola. Para los más avisados, la noticia de su muerte era esperada, como también era esperada la escueta información que anunciaría el último brutal hachazo contra la institucionalidad democrática ya que faltando apenas veinte minutos para las 2 de la madrugada de ese miércoles 27 había finalizado la que muchos suponían que sería la última sesión del Parlamento.

Con pocas horas de sueño, despertamos con la salida del sol cerca de las 8 de la mañana alertados por el ruido que provocaba el vuelo de helicópteros en los cielos de nuestra querida Montevideo. Encendimos una antigua radio a válvulas con forma de capilla e inmediatamente escuchamos marchas militares.

Supimos entonces que desde las cinco de la madrugada una cadena radial con base en CX 20 transmitía marchas militares y alguna que otra canción folclórica al tiempo que se emitía el decreto por el cual se disolvían las Cámaras de Representantes y las Juntas Departamentales.

Al amparo de la noche una maquinaria de guerra, con tanques y blindados M 113 y tropas de infantería del ejército dirigidas por el coronel Luis Queirolo junto a los también generales Esteban Cristi y Gregorio Álvarez irrumpieron en el Palacio Legislativo ocupando el Senado y luego invadiendo todos los espacios, derribando de manera completa la institucionalidad democrática.

Con escasa ropa pese al frío, antes de salir para tomar contacto con algunos compañeros, con mi padre -italiano, librepensador y anarquista- subimos a la azotea observando las evoluciones de los helicópteros y pensando que apenas a unos cuarenta metros de nuestra casa, las compañeras presas por razones políticas en la Cárcel de Cabildo estarían preguntándose la razón de tal alboroto, aunque suponíamos también que -por las visitas- estarían avisadas de lo que tal vez podría ocurrir.

Ese mismo día, el por entonces ministro de Cultura Robaina Ansó presentaba su renuncia al cargo luego de reunirse con Juan María Bordaberry. También renunciaban a sus cargos los ministros de Obras Públicas Angel Servetti, de Industria y Energía Jorge Presno y de Salud Pública Pablo Purriel. Casi al mismo tiempo el senador Zelmar Michelini viajaba a Buenos Aires y -al llegar al aeropuerto porteño- alcanzó a divisar al también senador Enrique Erro que se aprestaba a ascender a otro avión para retornar a Montevideo. Fue entonces que Zelmar, casi junto a la escalerilla del aeroplano tomó a Erro de un brazo y le impidió tomar el vuelo evitando así que cayera en las garras de las Fuerzas Conjuntas.

En otros ámbitos, la vida seguía su curso y la nota frívola (sin responsabilidad de la protagonista) se constituía la elección de Miss Uruguay que recayó en Yolanda Ferrali.

Ese mismo día la Confederación Nacional de Trabajadores CNT declaraba una huelga general llamando a la población a ocupar los lugares de trabajo y la Federación de Estudiantes Universitarios de Uruguay FEUU decidía ocupar las Facultades y todos los centros de estudio.

Aquel miércoles luego de escucharse en la mañana a través de las radios la fanfarria de las marchas militares y los primeros funestos y amenazadores comunicados, comenzaba la resistencia a una pesadilla que se prolongó durante una docena de años. Se iniciaba así formalmente la dictadura con el apoyo de civiles como el Presidente Juan María Bordaberry, grupos reaccionarios de derecha, grupos conservadores y poderosos sectores empresariales. Todos ellos alentados por el apoyo político y logístico de los Estados Unidos de América.

Esa jornada, entre quienes en pocos días más iban a pasar a ser rehenes de la dictadura durante 12 años torturados y recluidos en condiciones infrahumanas en diferentes cuarteles militares, se encontraban presos en el Penal de Libertad el luchador social y escritor Mauricio RosencofJosé MujicaEleuterio Fernández HuidobroRaúl Sendic Antonaccio y otros integrantes del MLN Tupamaros.

Recordando aquel aciago día, el “Ruso” Rosencof, quien cumplirá 92 años el próximo lunes 30, recuerda que Paco Espínola fue en 1932 uno de los “alzados con Basilio Muñoz contra la dictadura de Terra. Estaban juntos Justino Zabala Muniz, batllista de ley y Paco un blanco de ley. Paco muere como blanco y como militante del Frente Amplio, dice Rosencof, agregando que el 27 de junio “fue la disolución de las Cámaras ya que el Golpe había sido dado el 9 de febrero. Los acontecimientos de ese día están borroneados –prosigue Rosencof- porque cuando el Partido Colorado proclama la candidatura de Bordaberry ya se conocía su pensamiento. Bordaberry era un importante patrón de pastoreo y ya se sabía que su pensamiento era franquista, era partidario de los militares participando en el gobierno. Esto lo dijo él mismo en el libro de Campodónico y en un reportaje que le realizaron en Búsqueda. Bordaberry era ya partidario de la disolución de los partidos políticos y de la instauración de la doctrina del corporativismo. Que él disolviera las Cámaras era lógica pura. Esa fue la pata cívica de los militares” -expresa Rosencof detallando que los integrantes del Consejo de Estado de la dictadura, Pablo Millor y Juan Carlos Blanco fueron luego en democracia senadores de ese mismo Partido Colorado y que la dictadura tuvo también como Presidente al abogado Aparicio Méndez Manfredini, ex ministro blanco y connotada figura del Partido Nacional.

“Ese espíritu franquista de Bordaberry es el mismo del doctor Luis Alberto Lacalle Herrera que en el año 1975 en la embajada de España en nuestro país cuando la muerte de Franco hizo el saludo fascista y cantó emocionado el himno falangista ‘De cara al sol’. En el 71 el candidato a la presidencia del sector de Luis Alberto Lacalle fue el general Aguerrondo, el golpista que había fundado en el 1966 la logia de los Tenientes de Artigas«, subraya Rosencof quien en aquel aciago día junto a otros compañeros, a modo de parte diario, se informaban sobre la huelga general decretada por la CNT observando que la llama de la planta de la refinería de Ancap de La Teja seguía apagada.

Aquel 27 de junio de 1973, luego de escucharse en la mañana a través de las radios los comunicados de las fuerzas armadas con el acompañamiento de música marcial, comenzaba asimismo la resistencia a una pesadilla que se prolongó durante una docena de años con la omnipresencia militar en todos los órdenes de la sociedad antes de ser recuperada una democracia que, en sus primeros tiempos fue tutelada, fue recortada y cuyos perjuicios, cuyos daños continúan hasta el presente.

Doce años de zozobra y oscurantismo, una docena de años de arbitrariedades, de represiónexiliotorturadesapariciones y muerte. Por eso los uruguayos, los orientales elevamos nuestras voces diciendo con firmeza Nunca más. Ahora y siempre Nunca más.

 

Jorge Yuliani
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