Se quitó la vida policía de San José imputado por tener material sexual con menores
“Borrá todo porque si no me matan”, le había dicho el oficial a la menor en uno de los mensajes que formaban parte de la investigación.

Un agente de policía de San José se quitó la vida tras ser imputado por varios cargos relacionados con el abuso sexual infantil, mal llamada “pornografía infantil”, un término en desuso. Antes de su suicidio, el hombre había estado bajo prisión preventiva desde el 10 de enero.
El cuerpo del oficial fue encontrado en su celda de la Unidad 17 del INR en Lavalleja, donde se encontraba recluido tras la imputación. Las primeras versiones indican que la causa de muerte fue por ahorcamiento.
La investigación se inició el 24 de noviembre de 2024, cuando los padres de una niña de 13 años acudieron a la fiscalía para denunciar que su hija había recibido mensajes “inapropiados y de contenido sexual” de parte de su tío. En uno de los mensajes, el agente le advirtió: “Borrá todo porque si no me matan”.
Se llevaron a cabo análisis de los dispositivos electrónicos del policía y de la menor, revelando la existencia de una gran cantidad de archivos con abuso sexual infantil. Según el informe de imputación, se encontraron “innumerables videos y fotografías” en estos dispositivos.
Como ilustración de la magnitud del material, el análisis de un solo archivo reveló más de 100,000 elementos, incluyendo imágenes y videos explícitamente relacionados con el abuso de menores. El informe también indicaba que solo se había revisado un 10% del primer archivo, que contenía más de 35,000 páginas.
Además, se descubrió que en sus comunicaciones, el policía ofrecía regalos y recompensas a su sobrina a cambio de contenido sexual. Tras reunir toda esta evidencia, el agente fue acusado de múltiples delitos, incluyendo la promesa de retribución a menores para que realizaran actos sexuales, así como la difusión, comercio y almacenamiento de material relacionado con el abuso sexual infantil.
Por qué el concepto de “pornografía infantil” es incorrecto
En años recientes, el término “pornografía infantil” ha sido objeto de críticas y revaluaciones, con un creciente consenso en la comunidad legal y social sobre la necesidad de utilizar el término “abuso sexual infantil.”
Esta transición se debe a que el término “pornografía” puede banalizar la gravedad de la explotación y el trauma que sufren los menores. Al referirse a este fenómeno como “pornografía,” se puede dar la impresión de que hay algún tipo de consentimiento o normalización involucrada, lo que es completamente erróneo.
En contraste, el término “abuso sexual infantil” enfatiza el carácter violento y delictivo de estas acciones, subrayando que los menores son víctimas de delitos atroces, sin capacidad para consentir a tales actos. Cambiar el enfoque lingüístico también busca crear una mayor conciencia sobre la naturaleza del daño psicológico y emocional que sufren las víctimas, así como para resaltar la responsabilidad de la sociedad en la protección de los niños.
Además, el uso de “abuso sexual infantil” alinea el lenguaje con los estándares internacionales de derechos humanos, promoviendo una comprensión más profunda sobre la explotación sexual y el compromiso de prevenir, detectar y abordar tales crímenes. Esta evolución en el lenguaje es un paso hacia una mejor protección y apoyo a las víctimas.
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