Los blancos tienen un Directorio único desde hace sólo 40 años
En 1968 empezaron las conversaciones entre las distintas fracciones blancas. El gobierno de la época (Jorge Pacheco Areco) exacerbó hasta límites inimaginables poco tiempo antes, las contradicciones sociales y políticas del país.
Era necesario fijar un rumbo, decían todos. El problema radicaba en que el Partido Nacional carecía de un único centro de poder, la geografía nacionalista estaba fragmentada en media docena de sectores y la coyuntura demandaba pronunciamientos categóricos. El autoritarismo creciente de Pacheco Areco, haría cada vez más urgente este reclamo (ver cronología).
En la década de 1930, al agudizarse los antagonismos entre los seguidores de Luis Alberto de Herrera y los autodesignados «nacionalistas independientes» (nucleados en los diarios El País y El Plata), se constituyeron dos directorios, presididos respectivamente por Herrera, y Eduardo Rodríguez Larreta (1932). Después del golpe de Gabriel Terra (1933) se precipitó la fractura: hubo dos partidos, hasta que en 1958, todos convergieron en el mismo lema. Los nacionalistas independientes tuvieron un menguado respaldo electoral (1942, 1946, 1950). El herrerismo siempre fue abrumadoramente mayoritario. En 1958, finalmente desaparecieron los nacionalistas independientes y todos votaron bajo el mismo lema Partido Nacional.
Eso sí: había surgido en 1957 la Unión Blanca Democrática (UBD) y existían dos direcciones: el Honorable Directorio (que desde 1938 presidió Martín R Echegoyen, con dos breves paréntesis), y el directorio de la UBD, que reunía a los no herreristas. Wilson Ferreira Aldunate viene de este tronco.
En 1970, existían ya siete fracciones blancas: la Alianza de Echegoyen (mayoritaria en 1966, pero muy segmentada), el movimiento Herrera-Heber, el Movimiento Nacional de Rocha, la Unión Nacional Blanca (Washington Beltrán), el flamante movimiento Por la Patria (Wilson Ferreira, surgido del sector de Beltrán), el Movimiento Blanco, Popular y Progresista (Francisco Rodríguez Camusso, que después se iría al Frente Amplio), y el Movimiento Popular Nacionalista (cuyo referente era Josefina Grela, viuda de Daniel Fernández Crespo, el líder de la poderosa lista 51, fallecido en 1964).
Echegoyen citó a la convención y congreso elector de directorio para marzo de 1970, pero no se postuló a la reelección (existían distintas posiciones en su grupo). Concurrieron 313 convencionales. Dos listas fueron presentadas. Ganó la de Alberto Heber por apenas un voto (Heber 113; Juan Pivel Devoto 112). La Alianza reclamó autonomía ante la Corte Electoral, pero en una sesión de la Asamblea General, 33 de los 54 legisladores blancos, respaldaron al directorio.
El objetivo del directorio único, reconocido por todos, vendría de inmediato. El 18 de marzo, renunció el directorio encabezado por Heber, y en la convención del 29, se aprobó el programa y las bases de acción gubernativa, y la lista consensuada, con el nuevo organismo de dirección, presidido por Justo M Alonso (ver recuadro). Después de cuatro décadas, los blancos tenían una autoridad única. «Ahora hay un Partido Nacional», decía en su editorial del 20 de marzo el diario El País de Montevideo.
Las elecciones de noviembre de aquel año, marcaron la emergencia del liderazgo de Wilson Ferreira que perdió el comicio por 12 mil votos. El acuerdo fue designar un directorio presidido por una figura respaldada por todos (capitán naval Omar Murdoch), ocho asientos le correspondieron a los sectores que respaldaron el binomio FerreiraCarlos Julio Pereira, y los seis restantes se distribuyeron entre las fracciones que apoyaron al otro binomio (Mario Aguerrondo-Alberto Heber).
En 1976, surgió el triunvirato de la resistencia a la dictadura (Dardo Ortiz, Pereyra, Mario Heber, padre del actual senador).
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