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Del maltrato animal a la violencia contra personas: la ciencia revela una conexión preocupante

El caso de cuatro perros envenenados en México terminó con un sospechoso procesado judicialmente. Un vecino de Buenos Aires amenaza con matar a los perros que rompan su basura. Estas son señales preocupantes que, según la ciencia, adelantan conductas aún más violentas.

Un hombre identificado como “Salvador N.” fue detenido en Condesa, Ciudad de México, como presunto autor de varios envenenamientos de perros (identidad preservada por presunción de inocencia)
Un hombre identificado como “Salvador N.” fue detenido en Condesa, Ciudad de México, como presunto autor de varios envenenamientos de perros (identidad preservada por presunción de inocencia)

La crueldad contra los animales puede ser una señal de alarma que trasciende el sufrimiento de sus víctimas directas. Distintas investigaciones científicas han identificado una relación entre el maltrato animal reiterado y otras manifestaciones de violencia, desde el acoso escolar y las agresiones familiares hasta determinados comportamientos delictivos durante la adultez. Los resultados no permiten afirmar que toda persona que lastima a un animal terminará agrediendo a seres humanos, pero sí muestran que estas conductas merecen atención por sus posibles conexiones con problemas más amplios de violencia interpersonal.

Dos episodios permiten observar cómo estas situaciones pueden manifestarse en la vida cotidiana. En un grupo vecinal de WhatsApp, un hombre amenazó con colocar veneno para ratas en sus bolsas de basura porque un perro las rompía.

Mientras tanto, en Ciudad de México, la muerte de cuatro perros envenenados en la colonia Condesa desembocó en la detención y el procesamiento judicial de un sospechoso. Son hechos distintos, sin relación conocida entre ellos, pero ambos ilustran una cuestión estudiada durante décadas: qué ocurre cuando una persona responde a un conflicto cotidiano mediante amenazas o actos de crueldad contra animales.

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El mensaje que anuncia el envenenamiento de un perro

Una captura de pantalla de una conversación de WhatsApp, a la que tuvo acceso LARED21, muestra un mensaje firmado por un hombre que se presenta como Sergio y vive en Buenos Aires, Argentina. El participante expresa su enojo porque un perro rompe reiteradamente sus bolsas de basura y anuncia que comenzará a colocar veneno para ratas en ellas.

El mensaje contiene una amenaza explícita: “todas mis bolsas de basura van a tener veneno para ratas”. El autor también advierte que, si el animal pertenece a alguno de sus vecinos, espera que muera como consecuencia de la medida que anuncia. La comunicación termina con un saludo de fin de semana, en contraste con la gravedad de lo expresado. La imagen no permite establecer cuándo fue enviada la amenaza, si efectivamente se colocó veneno o si algún animal resultó afectado.

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El peligro de colocar sustancias tóxicas en espacios compartidos

La colocación deliberada de veneno en residuos accesibles desde la vía pública puede generar riesgos que no se limitan al animal al que se pretende perjudicar. Otros perros, gatos y animales silvestres pueden entrar en contacto con los residuos, al igual que personas que manipulan bolsas de basura durante tareas de recolección o limpieza.

Los especialistas en salud pública y protección animal consideran especialmente preocupante el uso indiscriminado de sustancias tóxicas en lugares donde no existe control sobre quién puede acceder a ellas. Una amenaza de este tipo requiere distinguir entre el enojo expresado y una acción efectivamente ejecutada, pero no debería minimizarse por el hecho de que el conflicto original involucre bolsas de residuos.

El episodio también plantea una cuestión de convivencia: los problemas ocasionados por animales sueltos, propietarios irresponsables o residuos mal dispuestos pueden requerir soluciones municipales y comunitarias. La intención de provocar sufrimiento o muerte no constituye una respuesta proporcional ni elimina los riesgos para terceros.

Ciudad de México: cuatro perros envenenados y un sospechoso procesado

En la colonia Condesa, uno de los barrios más conocidos de Ciudad de México, el Parque España se convirtió a finales de octubre de 2026 en escenario de una investigación penal por el envenenamiento de perros. Los primeros reportes surgieron el 27 de octubre, cuando propietarios comenzaron a denunciar que sus mascotas habían presentado síntomas graves después de pasear por el lugar.

La Fiscalía General de Justicia de Ciudad de México confirmó la muerte de cuatro perros y recibió denuncias de sus propietarios. Durante las inspecciones, las autoridades localizaron 14 cebos de carne que contenían cápsulas con una sustancia tóxica. Los análisis periciales identificaron metomilo, un insecticida de elevada toxicidad.

La investigación incluyó entrevistas a vecinos, revisión de grabaciones de cámaras de seguridad y análisis de los indicios encontrados en el parque. Las diligencias permitieron identificar a un hombre de 58 años, identificado públicamente como Salvador N., por su probable participación en los hechos.

El acusado aseguró que un perro había mordido a su hijo

Según información del expediente judicial difundida por el periódico mexicano La Jornada, el sospechoso explicó que uno de sus hijos había sido mordido por un perro y que, tras ese episodio, no recibió la asistencia que esperaba de las autoridades ni del propietario del animal.

El medio recogió una declaración atribuida al detenido que resume la dimensión de su hostilidad: “mordieron a mi hijo y mataría a todos los perros si pudiera”. La frase, incorporada a las informaciones sobre la investigación, expresa una generalización de la agresividad hacia animales que no necesariamente tuvieron relación con el incidente que el acusado describió.

Las autoridades investigan si el hombre colocó deliberadamente cebos tóxicos en los espacios frecuentados por mascotas. La Fiscalía señaló que las imágenes de vigilancia, los testimonios y los resultados periciales proporcionaron elementos para solicitar una orden judicial de aprehensión.

El 30 de octubre, Salvador N. fue detenido por agentes de seguridad y posteriormente quedó a disposición de las autoridades judiciales por el presunto delito de maltrato animal. El caso provocó indignación entre vecinos y propietarios de mascotas, que reclamaron medidas para evitar nuevos episodios.

El presunto envenenador permanecerá en prisión preventiva

El 31 de octubre de 2026, un juez de control vinculó a proceso a Salvador N. y le impuso prisión preventiva justificada. La decisión implica que permanecerá en el Reclusorio Norte mientras continúa la investigación penal. El magistrado estableció un plazo de dos meses para completar las diligencias complementarias.

La vinculación a proceso no equivale a una condena. Significa que el juez encontró elementos suficientes para permitir que la acusación avance dentro del procedimiento judicial. La responsabilidad penal definitiva deberá determinarse mediante las etapas correspondientes del proceso.

El caso de Condesa también reavivó recuerdos de episodios anteriores. En 2015, investigaciones policiales apuntaron a una mujer de 75 años como presunta responsable de envenenamientos que habían causado la muerte de numerosos perros en las inmediaciones del Parque México. La repetición de denuncias a lo largo de los años muestra la persistencia de este problema en la zona, aunque no demuestra una conexión entre los distintos responsables investigados.

La ciencia encuentra una relación entre crueldad animal y violencia interpersonal

Más allá de estos episodios, la investigación científica ha examinado sistemáticamente si la crueldad hacia los animales puede relacionarse con otras formas de agresión. Uno de los trabajos más relevantes fue publicado en 2019 por Claudio Longobardi y Laura Badenes-Ribera en la revista especializada Aggression and Violent Behavior.

Los autores realizaron una revisión sistemática de 32 investigaciones publicadas entre 1995 y julio de 2017. El objetivo era identificar qué relación existe entre los actos de crueldad animal durante la infancia y la adolescencia y la aparición de comportamientos violentos hacia otras personas.

Los resultados mostraron que los episodios de crueldad animal tienden a aparecer junto con otras conductas violentas y antisociales. Los estudios encontraron asociaciones con acoso escolar, problemas de comportamiento, delincuencia juvenil y experiencias de abuso físico, emocional o sexual.

Uno de los hallazgos más importantes fue que la crueldad animal reiterada durante la infancia y la adolescencia apareció como un predictor estadísticamente significativo de violencia interpersonal durante la adultez en los estudios examinados.

¿Maltratar animales significa que alguien será violento con personas?

La respuesta científica es que no existe una relación inevitable. Aunque determinados estudios encuentran asociaciones estadísticamente significativas, eso no significa que todas las personas que cometen actos de crueldad animal desarrollarán posteriormente comportamientos violentos contra seres humanos.

La revisión de Longobardi y Badenes-Ribera identificó resultados compatibles con dos explicaciones. La primera, conocida como hipótesis de progresión, plantea que algunas personas pueden comenzar ejerciendo violencia contra animales y posteriormente agredir a personas. La segunda, denominada hipótesis de generalización de la desviación, propone que distintas conductas agresivas pueden compartir factores de riesgo y manifestarse en diferentes momentos.

La distinción es fundamental porque una asociación estadística no establece automáticamente una relación de causa y efecto. Los autores también reconocieron limitaciones metodológicas en los estudios disponibles, por lo que recomendaron continuar investigando los mecanismos que explican estas conexiones.

La crueldad animal puede aparecer junto con el abuso infantil

La relación entre maltrato animal y violencia interpersonal también se ha estudiado desde la perspectiva de la protección de niños y adolescentes. En algunos casos, los menores que ejercen violencia contra animales han estado expuestos previamente a entornos familiares violentos o han sufrido distintas formas de abuso.

Esto no significa que las experiencias traumáticas produzcan necesariamente comportamientos crueles. La mayoría de los niños que atraviesan situaciones difíciles no desarrollan conductas graves de violencia contra animales. Sin embargo, cuando estas aparecen de manera deliberada y reiterada, pueden justificar una evaluación profesional más amplia.

Los especialistas distinguen entre conductas infantiles derivadas del desconocimiento, accidentes y actos deliberados destinados a provocar sufrimiento. La edad, la intención, la repetición, la gravedad de los hechos y la presencia de otras conductas agresivas son elementos relevantes para comprender cada situación.

Violencia doméstica: las mascotas también pueden convertirse en víctimas

Una segunda revisión científica, publicada en 2021 en Aggression and Violent Behavior, examinó la presencia de maltrato animal en relaciones de pareja caracterizadas por violencia. El trabajo fue realizado por Michelle Cleary, Deependra K. Thapa, Sancia West, Mark Westman y Rachel Kornhaber.

Los investigadores identificaron inicialmente 427 registros científicos y seleccionaron 35 artículos correspondientes a 30 estudios. Sus conclusiones mostraron una asociación significativa entre la violencia de pareja y el abuso contra animales domésticos.

En las poblaciones examinadas, la prevalencia de maltrato animal en hogares con violencia de pareja osciló entre 21% y 89%. Esta amplitud refleja diferencias importantes entre estudios, poblaciones y métodos de investigación. Los porcentajes no deben interpretarse como una estimación universal de todos los hogares donde existe violencia doméstica.

Los investigadores observaron que ambas formas de violencia pueden producirse simultáneamente. En determinados casos, los agresores lastiman o amenazan con lastimar mascotas como mecanismo para intimidar, controlar o castigar emocionalmente a sus parejas.

La revisión también encontró que la seguridad de los animales influye en las decisiones de algunas víctimas de violencia doméstica. El temor a que una mascota sea asesinada, abandonada o lastimada puede convertirse en un obstáculo adicional para abandonar una relación peligrosa.

Este fenómeno amplía la comprensión de la violencia familiar. El daño contra animales puede utilizarse como una forma de ejercer poder sobre personas que mantienen un vínculo afectivo con ellos, incluso cuando el agresor no las ataca físicamente en ese momento.

Por esta razón, las investigaciones recomiendan que los servicios de asistencia a víctimas, los refugios y los programas de protección contemplen las necesidades de los animales de compañía cuando corresponda.

La violencia contra animales no siempre aparece antes que la violencia humana

Uno de los errores frecuentes al interpretar estas investigaciones consiste en imaginar una secuencia obligatoria en la que una persona primero maltrata animales y después comienza a agredir seres humanos. Los estudios no respaldan una explicación tan simple.

En algunos casos, la crueldad animal aparece durante la infancia y precede a comportamientos violentos posteriores. En otros, las agresiones contra animales y personas ocurren simultáneamente. También existen personas violentas contra seres humanos que no presentan antecedentes conocidos de maltrato animal.

Por ello, la ciencia considera más apropiado analizar la crueldad animal como una posible señal dentro de un conjunto de factores de riesgo, y no como una herramienta que permita predecir individualmente quién cometerá delitos en el futuro.

Las amenazas también merecen atención antes de que exista una víctima

La captura del grupo vecinal y el caso judicial mexicano muestran dos momentos diferentes: una amenaza expresada por escrito y una investigación por muertes efectivamente ocurridas. No corresponde equiparar ambos hechos desde el punto de vista penal ni psicológico.

Sin embargo, la prevención de la violencia también implica prestar atención a amenazas concretas, especialmente cuando incluyen un método identificable para causar daño. La respuesta adecuada depende del contexto y puede incluir la conservación de evidencias, la comunicación con autoridades competentes y la adopción de medidas de protección para animales y personas expuestas.

En situaciones de convivencia, identificar al propietario de un animal, denunciar problemas sanitarios o solicitar intervención municipal son alternativas que no requieren recurrir a amenazas ni poner en peligro a terceros.

Qué pueden hacer veterinarios, docentes y profesionales de salud

La literatura científica destaca la importancia de la cooperación entre profesionales que trabajan en protección animal, educación, salud mental, servicios sociales y prevención de la violencia doméstica.

Los veterinarios pueden encontrarse con lesiones sospechosas de maltrato, mientras que docentes y trabajadores sociales pueden detectar conductas agresivas o situaciones de abuso que requieren atención. Compartir información mediante los canales legales y profesionales adecuados puede contribuir a reconocer riesgos que permanecerían ocultos si cada problema se examinara por separado.

Las intervenciones deben respetar los derechos de las personas involucradas, evitar acusaciones infundadas y distinguir entre sospechas, amenazas, hechos acreditados y responsabilidades judicialmente establecidas.


 

 

 

Fuentes científicas y periodísticas:
Longobardi, Claudio y Badenes-Ribera, Laura (2019). Revisión sistemática sobre crueldad animal durante la infancia y adolescencia y violencia interpersonal. Aggression and Violent Behavior, volumen 46, páginas 201-211.
Cleary, Michelle y colaboradores (2021). Revisión sistemática sobre maltrato animal en relaciones de pareja violentas. Aggression and Violent Behavior, volumen 61, artículo 101676.
La Jornada (31 de octubre de 2026). Cobertura de la detención y vinculación a proceso del sospechoso de envenenar perros en el Parque España de Ciudad de México.
EL PAÍS México (29 y 31 de octubre de 2026). Cobertura de las muertes de perros en la colonia Condesa y del desarrollo de las investigaciones.
Documento aportado a LARED21. Captura de una amenaza de envenenamiento animal difundida en WhatsApp. No se ha verificado que haya sido ejecutada.

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