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Tiempo de una mujer presidenta: la mayoría de uruguayos dice que ya es hora, según Equipos

El apoyo es mayoritario en todo el espectro político, aunque el país sigue siendo una excepción regional: pionero en voto femenino desde 1932, pero nunca con una presidenta electa.

Foto con fines meramente ilustrativos
Foto con fines meramente ilustrativos

El 70% de los uruguayos considera que es tiempo de una mujer presidenta, según una encuesta de Equipos Consultores difundida en febrero de 2026. La cifra representa un punto de inflexión en la opinión pública del país que fue pionero en América Latina en reconocer el derecho al voto femenino, pero que nunca ha tenido una mujer en el sillón presidencial.

Siete de cada 10 uruguayos creen que ya es el momento de que Uruguay tenga una mujer presidenta, señala el informe de Equipos Consultores, cuyo trabajo de campo se realizó entre diciembre de 2025 y enero de 2026. El dato adquiere relevancia en un contexto regional donde, según ONU Mujeres, 106 países del mundo siguen sin haber tenido nunca una mujer líder en el Ejecutivo, y América Latina muestra avances desiguales.

El respaldo atraviesa todo el espectro político

El apoyo más contundente a la idea proviene del bloque de izquierda. Entre los ciudadanos que manifiestan su intención de votar al Frente Amplio, un abrumador 88% afirma de manera categórica que ‘sí, es tiempo’, detalla el sondeo.

En los partidos de la Coalición Republicana, la opción “Sí, es tiempo” también se consolida como la respuesta mayoritaria, aunque con porcentajes más moderados. En el Partido Colorado, el 61% de los encuestados se muestra a favor. Por su parte, en el Partido Nacional, el apoyo alcanza el 59%.

La encuesta fue realizada por Equipos Consultores, una de las firmas con mayor trayectoria en el país, fundada en 1983 y con más de cuatro décadas de experiencia en estudios de opinión pública. El trabajo contó con una muestra de 1.200 casos a nivel nacional, con un margen de error de +/- 2,8 puntos porcentuales. Los resultados fueron publicados el 12 de febrero de 2026.

Uruguay: la paradoja del país pionero

El caso uruguayo es el más difícil de explicar desde afuera. Uruguay fue el primer país de América Latina en reconocer el derecho de la mujer a votar y a ser elegida, en 1932, antes que Argentina (1947), Chile (1949) o Colombia (1954). Sin embargo, en casi 95 años desde esa conquista, ninguna mujer ha alcanzado la presidencia de la República.

La primera mujer en ser vicepresidenta fue Lucía Topolansky, esposa de José Mujica, pero llegó al cargo en 2017 a raíz de la renuncia de Raúl Sendic, no por elección directa a esa función. En el plano ministerial, el avance fue igualmente lento: la primera ministra de la historia uruguaya fue Alba Roballo, quien asumió el Ministerio de Cultura en 1968, rompiendo 140 años de hegemonía masculina en el Ejecutivo. Su mandato duró 41 días.

En el nivel subnacional, la situación no es muy distinta. De todos los procesos electorales departamentales desde la restauración democrática, solo tres mujeres han gobernado un departamento: Adriana Peña en Lavalleja, Patricia Ayala en Artigas y Ana Olivera en Montevideo.

El ciclo electoral 2024 marcó un hito

Por primera vez en la historia del país, dos mujeres compitieron con chances reales por la candidatura presidencial en los dos partidos con mayor probabilidad de ganar el gobierno: Carolina Cosse por el Frente Amplio y Laura Raffo por el Partido Nacional. Ninguna de las dos terminó encabezando la fórmula de su partido en las elecciones de octubre. Cosse fue descartada en la interna frenteamplista, donde se impuso Yamandú Orsi. Raffo perdió la interna nacionalista frente a Álvaro Delgado.

José Mujica, en campaña ese año, dejó registrada su visión sobre el futuro: afirmó públicamente que en las próximas elecciones Uruguay tendría una presidenta mujer, mencionando a la periodista y senadora electa Blanca Rodríguez como una figura posible.

La pregunta ahora es si el respaldo mayoritario que muestra la encuesta de Equipos Consultores se traducirá en candidaturas con posibilidades reales para el próximo ciclo electoral, previsto para 2029.

América Latina: 14 mujeres presidentas, pero con matices

América Latina cuenta con 14 mujeres que han ocupado la presidencia a lo largo de su historia, aunque no todas llegaron al cargo por la misma vía. Para ordenar el registro histórico con precisión periodística, conviene distinguir tres categorías.

La primera agrupa a las presidentas electas por voto directo con mandato propio: Violeta Chamorro en Nicaragua (1990-1997), Mireya Moscoso en Panamá (1999-2004), Michelle Bachelet en Chile (2006-2010 y 2014-2018), Cristina Fernández de Kirchner en Argentina (2007-2015), Dilma Rousseff en Brasil (2011-2016), Laura Chinchilla en Costa Rica (2010-2014), Xiomara Castro en Honduras (desde 2022) y Claudia Sheinbaum en México (desde 2024).

La segunda categoría comprende a presidentas que llegaron al cargo por sucesión constitucional, sin mandato electoral propio: Dina Boluarte en Perú (desde 2022, tras la destitución de Pedro Castillo) y Jeanine Áñez en Bolivia (2019-2020, tras la renuncia de Evo Morales). La tercera incluye mandatos interinos de brevísima duración: Isabel Perón en Argentina (1974-1976), Rosalía Arteaga en Ecuador (cuatro días en 1997) y Ertha Pascal-Trouillot en Haití (1990). Equiparar estas tres realidades en un mismo conteo distorsiona el análisis político.

Los países que nunca han tenido presidenta

Quedan fuera de cualquiera de esas categorías, entre los países más poblados o políticamente relevantes de la región: Uruguay, Colombia, Venezuela, Paraguay, Guatemala, El Salvador, Cuba y República Dominicana. Se trata de naciones con diferencias profundas en sus sistemas políticos, economías y tradiciones culturales, pero que comparten ese denominador común.

Colombia tiene una trayectoria más larga de candidaturas femeninas serias, pero tampoco ha cruzado la barrera presidencial. En 2022, Francia Márquez se convirtió en vicepresidenta bajo el gobierno de Gustavo Petro, siendo la primera mujer afrocolombiana en ese cargo. Es el techo más alto alcanzado hasta ahora.

Venezuela no ha tenido presidenta, ni en la era democrática anterior a 1999 ni bajo el chavismo. La concentración del poder en estructuras personalistas —primero bajo Hugo Chávez, luego bajo Nicolás Maduro— y la represión sistemática a la oposición han impedido cualquier candidatura alternativa viable, independientemente del género.

Ahora está a cargo Delcy Rodríguez, pero hay que agregar un gran asterisco acá porque fue colocada por Donald Trump luego del golpe de Estado a Maduro.

Paraguay presenta un patrón diferente pero con resultado similar. La hegemonía casi ininterrumpida del Partido Colorado desde 1947 y una cultura política marcadamente conservadora han operado como barreras estructurales. El país tampoco ha tenido vicepresidentas con peso político propio.

El cuadro global

A enero de 2026, según el informe “Mujeres en la política” de ONU Mujeres, América Latina, sin ser la región con mayor paridad, es una de las que más ha avanzado históricamente en términos comparados: varias de sus presidentas fueron electas por voto directo y cumplieron mandatos completos, algo que no es la norma global.

Pero ese avance ha sido desigual. Se concentra en menos de la mitad de los países de la región, y la mayoría —incluida Uruguay, con todo su historial progresista— sigue sin haber cruzado esa barrera.

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