NO PASAR

Dos huelgas generales y fuerzas políticas unidas derrocan el paquete de medidas laborales neoliberales

La resistencia contra este conjunto de medidas agresivas hacia la clase trabajadora incluyó dos huelgas generales, desarrolladas en diciembre y junio respectivamente.

Manifestantes en Portugal en contra del Paquete Laboral que precarizaría a los trabajadores.
Manifestantes en Portugal en contra del Paquete Laboral que precarizaría a los trabajadores.

Dos huelgas generales tumbaron el paquete de medidas laborales neoliberales en Portugal

El pasado 19 de junio, el Parlamento de Portugal descartó la propuesta de Reforma de la Legislación Laboral que había presentado el Ejecutivo.

Los 100 legisladores que respaldaban al gobierno —conformados por el PSD, CDS e IL— quedaron en minoría cuando a los 58 votos del Partido Socialista y los 12 de otras fuerzas de izquierda se añadieron, contra todo pronóstico de analistas y periodistas, los 60 sufragios de Chega, partido de extrema derecha.

La movilización obrera en el centro del debate político

La resistencia contra este conjunto de medidas agresivas hacia la clase trabajadora incluyó dos huelgas generales, desarrolladas en diciembre y junio respectivamente. La primera fue convocada conjuntamente por las dos principales centrales sindicales del país, la CGTP y la UGT.

Mirá el día que se trato el proyecto y perdió una batalla más el neoliberalismo gracias al movimiento social y la unión democrática de poderes

De hecho, el paquete laboral únicamente pudo ser rechazado gracias a que quienes protagonizaron los paros y las manifestaciones consiguieron posicionar la temática laboral en el epicentro de la vida política nacional, generando así una conciencia masiva sobre la verdadera naturaleza de la contrarreforma que se pretendía implementar.

Desplazamiento de la agenda cultural conservadora

El protagonismo alcanzado por la cuestión laboral restó espacio a las llamadas guerras culturales impulsadas por la extrema derecha, completamente artificiales —como la prohibición del burka, entre otras— e incluso a la agenda antiinmigratoria que venía ganando terreno de la mano del propio Gobierno.

Simultáneamente, la convergencia sindical frente al rechazo de la propuesta gubernamental —que llegó a su máxima expresión en la huelga general conjunta de diciembre— inyectó confianza a los sectores sociales con capacidad de movilización en estos tiempos complejos.

Fue así como el paquete laboral, más allá de ser antipopular, se transformó en impopular: aprobarlo comenzó a representar un costo electoral considerablemente más alto.

La táctica electoral de Chega y su voto inesperado

A pesar de que el Presupuesto del Estado logró aprobarse con el respaldo de los diputados del Partido Socialista, la derecha tradicional sancionó junto a Chega importantes normativas regresivas en materias como inmigración, nacionalidad e identidad de género.

Esta situación hizo que muchos creyeran que, tras el fracaso de los intentos reiterados por someter a la UGT para arrastrar al PS, la presión empresarial y financiera sobre Chega conduciría al partido a rescatar la legislación gubernamental. La serie de encuentros de negociación entre Montenegro y Ventura otorgó credibilidad a esa expectativa.

El viernes, el voto negativo de Chega fue recibido con genuina sorpresa, aunque el líder de CHEGA, André Ventura, había advertido repetidamente que su partido rechazaría la legislación a menos que el gobierno accediera a una serie de demandas, entre ellas, reducir la edad de jubilación a 65 años, restablecer los derechos de vacaciones perdidos, una mayor protección para las madres lactantes, derechos de licencia para los abuelos que cuidan a sus nietos y mejores condiciones para los trabajadores por turnos.

Lecciones sobre la lucha sindical y el neofascismo

La victoria conseguida por las huelgas y el poder efectivo de la lucha, incluso en un contexto tan desfavorable, no constituyen la única enseñanza que puede extraerse de este episodio. También quedó en evidencia la especificidad de Chega dentro del espectro de la derecha, su perfil típicamente neofascista.

Al igual que el fascismo histórico, el neofascismo, antes de acceder al poder, evita aprobar las medidas impopulares de los liberales (especialmente aquellas que aplicará con mayor celeridad si llega al Gobierno). Similar al Frente Nacional francés ante la reforma jubilatoria, Chega ha priorizado la acumulación de fuerza electoral por sobre la obediencia orgánica al plan patronal, diferenciándose así del resto de la derecha. Por eso también ha ocultado su primer programa, de 2019, el más sinceramente ultraliberal.

Argentina: se aprobó la reforma laboral más regresiva de su historia

El Gobierno aprobó una modificación clave que afecta directamente el bolsillo de los trabajadores…

Quedó demostrado que la suma de los votos de la derecha tradicional y de los neofascistas es peligrosa, pero lo más interesante es que, por el momento, la táctica de Chega hace que esa mayoría sea demasiado inconsistente como para lanzarse a enfrentamientos frontales contra las mayorías sociales, constituyendo una alianza estratégica para las mismas.

El repliegue gubernamental y la disputa por la agenda

Aplicar el paquete de medidas laborales implicaría un enfrentamiento con la mayoría de los trabajadores y trabajadoras, incluido el proletariado industrial que trabaja por turnos, cuyo componente salarial por horas extras se veía afectado por la nueva ley.

Al perder la hegemonía en el tema laboral, la derecha huyó de él tan pronto como pudo. Una vez descartada la posibilidad de un acuerdo con la UGT, Chega eligió como «exigencia negociadora» la reducción de la edad de jubilación, un anatema para Montenegro. Derrotado, el Gobierno tiró la toalla: con el apoyo de Chega, adelantó la votación parlamentaria y ni siquiera intentó remitir la ley, sin votación, a la comisión especializada (lo que habría prolongado la centralidad del tema en la agenda política).

Los desafíos para la izquierda y el movimiento social

Ahora, el PSD y Chega intentarán devolver al país a la agenda conservadora y antiinmigración, el terreno de juego preferido de la disputa entre las derechas. En cuanto al PS, se prepara para, «en nombre de la estabilidad», volver a dar luz verde al presupuesto del PSD.

La izquierda que se enfrenta al neofascismo y al Gobierno no debe morder el anzuelo de las guerras culturales: es hora de tomar la iniciativa junto al pueblo que, de hecho, ganó el viernes, la mayoría social que rechaza la precariedad.

Las propuestas más lesivas contra los derechos laborales

Entre las disposiciones propuestas más perjudiciales para la clase trabajadora se encontraban:

1. Desregulación laboral y fomento de la precariedad
Extensión de la jornada de trabajo: Implementación de «bancos de tiempo» que habilitaban a las empresas a prolongar la jornada hasta 10 horas diarias (agregando 2 horas adicionales a las 8 convencionales), lo que incrementaba el tope de trabajo semanal hasta 50 horas.

Facilitación y abaratamiento del despido: Supresión de las compensaciones por despido improcedente e incorporación de cláusulas mediante las cuales, en caso de que un tribunal declarara ilegal el despido, el empleador podía eludir la reincorporación del trabajador.

Supresión de restricciones a la subcontratación: Habilitar la tercerización de servicios sin limitaciones, generando mayor inestabilidad y temporalidad en el empleo.

2. Ofensiva contra derechos sindicales y derecho a huelga

Restricción del derecho de huelga: Imposición de servicios mínimos extremadamente rigurosos en prácticamente todos los rubros, lo que en los hechos desnaturalizaba el derecho a la huelga.

Limitación de la actividad sindical: Prohibición de la organización sindical en aquellas compañías donde no hubiera representación sindical previamente establecida.

3. Retroceso en derechos sociales y de maternidad

Recorte a la protección de la familia: Supresión de los permisos de lactancia para bebés hasta los 2 años de edad.

Disminución de licencias: Reducción del período de licencia por duelo en situaciones de aborto espontáneo.

4. Políticas de ajuste histórico (década de 2010)

Durante el período de la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), se aplicaron las famosas y ya conocidas medidas de shock que contemplaron drásticas reducciones salariales en el sector público, congelación de jubilaciones y pensiones, incrementos del IVA y recorte de los presupuestos destinados a salud y bienestar social, medidas que impactaron directamente en la calidad de vida de la clase trabajadora.

Redacción LARED21
Redacción LARED21
Leé más de Redacción LARED21

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje