Para Orsi la caída de Maduro es “buena noticia”: el canciller venezolano le respondió
Aunque el gobierno, en nombre del Estado uruguayo, remarcó la posición de neutralidad histórica, el presidente habló desde su perspectiva personal sobre la caída de Maduro.

En una declaración que ha desencadenado un intenso debate político interno y ha puesto el foco internacional sobre la tradicional postura de no intervención de Uruguay, el presidente Yamandú Orsi respondió con cautela y una dosis de escepticismo a una pregunta directa sobre el derrocamiento de Nicolás Maduro.
La operación militar estadounidense del pasado 3 de enero, que culminó con la captura y extradición del líder venezolano, ha dividido a la región y colocado a los gobiernos ante el dilema de celebrar la caída de un régimen autoritario o condenar un acto de fuerza que viola el derecho internacional.
Durante una entrevista con Telemundo, al ser consultado sobre si el hecho era una “buena noticia”, Orsi respondió: “En la medida que el régimen autoritario deje de existir y aparezca una democracia, sí. Si no es lo mismo pero con otro color”. Esta frase condensa la posición oficial uruguaya, que no se alinea automáticamente con la narrativa triunfalista de Washington.
Para la administración Orsi, el fin no justifica los medios si el resultado no es una genuina democracia.
La periodista profundizó, preguntando por qué el comunicado oficial de la Cancillería uruguaya, emitido horas después del ataque, no condenaba explícitamente al régimen de Maduro. La respuesta del mandatario fue contundente y reveladora de su estilo político. “Ya lo hice, hablé 15 veces de esto. No lo voy a decir de nuevo”, afirmó primero, para luego añadir una crítica de fondo: “Condenando algo que existió, me parece de cobarde incluso. Decilo cuando lo tenés que decir. Yo dije que era un autoritarismo, un régimen autoritario. Decir después de que pasó… ¡Seguro!”.
Este comentario no es solo una defensa de su historial, sino una crítica velada a lo que Uruguay percibe como hipocresía de ciertos actores internacionales que guardaron silencio durante años y hoy se suman a una condena tardía. El comunicado al que se refiere, emitido el sábado 4 de enero, fue claro en su rechazo al uso de la fuerza, reafirmando los principios de la Carta de las Naciones Unidas y la integridad territorial de los estados.
Sin embargo, esa omisión específica sobre Maduro fue la piedra de tope que impidió un pronunciamiento unánime del Parlamento uruguayo, donde la oposición rechazó una declaración de la Comisión Permanente por no incluir una condena al chavismo.
La postura de Orsi no es nueva ni oportunista. Desde antes de asumir la presidencia el 1° de marzo de 2025, y durante su campaña, fue crítico del autoritarismo en Venezuela. En octubre de 2024, durante el America Business Forum, lo calificó sin ambages como una dictadura. Una vez en el poder, su gobierno adoptó una línea compleja: no reconoció la legitimidad de Maduro tras las polémicas elecciones de julio de 2024, pero tampoco otorgó un reconocimiento formal al candidato opositor Edmundo González Urrutia. Esta posición de “no reconocimiento” buscaba presionar por una solución interna y democrática, sin avalar a ninguna de las partes en disputa.
La posición crítica de Orsi sobre el autoritarismo de Maduro
En la última Cumbre del Mercosur, en diciembre de 2025, Orsi abogó explícitamente por una “restauración pacífica del orden institucional y democrático en Venezuela”, siempre dentro del marco del derecho internacional. Este contexto es crucial para entender su reacción actual. La operación “Determinación Absoluta” de Estados Unidos representa exactamente el tipo de solución que Uruguay ha rechazado históricamente: una intervención militar unilateral que, si bien eliminó a una figura autoritaria, no garantiza el advenimiento de la democracia y establece un peligroso precedente.
Los hechos en el terreno parecen darle la razón al escepticismo expresado por Orsi. La rápida sucesión de Delcy Rodríguez, vicepresidenta y figura dura del chavismo, en el cargo de Maduro, demuestra que la operación estadounidense no logró una ruptura con el régimen, sino un cambio de figura dentro del mismo círculo de poder.
La “transición segura” ofrecida por Washington parece orientada más a la estabilidad geopolítica y al acceso a recursos energéticos que a un auténtico proceso democratizador. La propia administración Trump ha descartado públicamente a la líder opositora María Corina Machado como figura de consenso.
Canciller venezolano crítico con Orsi por su opinión
El canciller de Venezuela, Yván Gil Pinto, replicó a la opinión de Orsi sobre la “buena noticia” del derrocamiento de Maduro. “El presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, carece de autoridad sobre la vida política de la República Bolivariana de Venezuela. Nuestro país es un Estado soberano, con instituciones legítimas y un pueblo que decide su destino sin tutelajes externos ni lecciones de nadie”, escribió el canciller a través de su cuenta de Telegram.
Y añadió: “Aún más grave, deliberadamente, omite que el Presidente Constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, ha sido secuestrado de su residencia en Caracas, en un ataque armado que ha costado la vida de civiles y militares, violando la inmunidad personal como jefe de Estado, inmunidad de la cual el propio Presidente Orsi goza y que nosotros reivindicamos y defendemos”.
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