Sin pruebas, Milei acusó a Brasil y México de financiar campañas difamatorias contra Argentina
El presidente argentino aseguró que gobiernos extranjeros financiaron críticas contra Argentina tras el Mundial 2026, sin aportar documentos ni datos que respalden la denuncia.

El presidente argentino Javier Milei acusó este domingo a los gobiernos de Brasil y México, además del Partido Demócrata de Estados Unidos, de haber financiado una supuesta «campaña antiargentina» desatada tras la final del Mundial 2026, sin presentar ninguna prueba que sustente sus declaraciones.
En una entrevista con Radio Mitre, Milei fue tajante: «Quién puso más plata en esta campaña antiargentina… el gobierno de Brasil. El 25% de los recursos salió del gobierno de Brasil», afirmó, sin aportar documentos, cifras verificables ni fuentes que avalaran el señalamiento. Acto seguido, ironizó sobre las críticas que su propio gobierno ha recibido por presunta injerencia en asuntos de otros países: «Y después me vienen a hablar de interferencia».
El mandatario amplió la acusación al asegurar que la campaña también fue «financiada… por México, por el partido Demócrata en Estados Unidos», a quienes calificó como «las cabezas progresistas que no quieren que las ideas de la libertad funcionen». Según su interpretación, los ataques contra Argentina responden a una reacción frente al avance de su modelo económico: «Si la economía progresa y la gente está mejor, tienen un problema enorme».
Un Mundial con final polémica y los insultos a Brasil
Las declaraciones de Milei llegan en el marco de las tensiones derivadas del Mundial 2026, donde Argentina cayó ante España en la final disputada el 19 de julio. El presidente hizo referencia a una serie de críticas contra el seleccionado y el país que circularon en redes sociales durante el torneo, vinculadas a supuestas irregularidades arbitrales y a manifestaciones de apoyo de referentes del gobierno israelí hacia la selección española, entre otros episodios que, según su lectura, formarían parte de una operación coordinada.
El trasfondo inmediato de la denuncia es la escalada de tensión entre Buenos Aires y Brasilia. El sábado, Milei viajó a San Pablo para participar del acto que oficializó la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, de cara a las elecciones de octubre.
Durante su intervención en la convención del Partido Liberal, el mandatario argentino cargó duramente contra Luiz Inácio Lula da Silva, a quien calificó de «presidiario» y «ladrón», además de acusarlo de «diseminar el socialismo« en América Latina y de conducir a Brasil hacia una crisis fiscal.
Milei también volvió a quejarse por la negativa que recibió de la Justicia brasileña para visitar en prisión a Jair Bolsonaro, condenado por su participación en un intento de golpe de Estado en 2022: «A mí no me dejaron visitar a mi amigo», que está «injustamente» preso, sostuvo.
La respuesta de Brasilia no tardó en llegar. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, en protesta por «las ofensas proferidas» por el presidente argentino, según confirmó un portavoz de la cartera a la agencia AFP. Se trata de una medida diplomática poco habitual entre países vecinos y que refleja la magnitud del deterioro del vínculo bilateral.
Críticas incluso desde su propio espacio
El nivel de la controversia generó reacciones incluso en sectores afines al presidente. El diario argentino La Nación, de línea editorial conservadora, cuestionó a Milei y sostuvo que «la lista de lesiones autoprovocadas, a sí mismo y al país, no tiene ni parece tener fin», tras calificar lo ocurrido como «la mayor crisis diplomática del último medio siglo entre la Argentina y Brasil». El medio remarcó que diplomáticos, exfuncionarios y especialistas en relaciones internacionales de ambos países coinciden en esa lectura.
Brasil enfrentará elecciones presidenciales en octubre, con Lula buscando un cuarto mandato no consecutivo frente a Flávio Bolsonaro como principal rival de la derecha. El respaldo explícito de Milei a esa candidatura, sumado a sus declaraciones contra Lula, alimenta las denuncias de injerencia electoral que el propio gobierno brasileño ya había planteado en el pasado respecto a la relación de Milei con sectores de la oposición local.
Hasta el momento, ni el gobierno argentino ni Milei ofrecieron pruebas adicionales que sustenten la acusación sobre el financiamiento externo de la supuesta campaña «antiargentina».

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