genocidio en gaza

Netanyahu habló en la ONU: casi todas las delegaciones se retiraron entre abucheos

Netanyahu en la ONU: Aislamiento, críticas y un desafío frontal al mundo que lo señala como un criminal por los crímenes de lesa humanidad cometidos por orden suya en Gaza.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, pronunció un discurso incendiario ante la 80ª Asamblea General de la ONU, en un contexto de creciente aislamiento internacional. La sala, semivacía tras el retiro masivo de delegaciones, resonó con abucheos mientras defendía la ofensiva en Gaza, rechazaba acusaciones de genocidio y arremetía contra países que reconocen a Palestina.

Su alocución, transmitida en vivo a Gaza mediante altavoces en la frontera, buscó enviar un mensaje directo a los gazatíes y los rehenes retenidos por Hamás. Sin embargo, el gesto de las delegaciones, descrito como un «acto de repudio sin precedentes» por analistas, reflejó el deterioro de la posición de Israel en la arena global. Solo la delegación estadounidense y algunos invitados proisraelíes permanecieron, aplaudiendo en momentos clave de un discurso que duró unos 25 minutos.

Netanyahu defendió con firmeza la guerra en Gaza, iniciada tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, que dejaron miles de muertos y desataron una crisis humanitaria. Insistió en que Israel debe «terminar el trabajo» para eliminar la amenaza terrorista, rechazando demandas de cese al fuego. Acusó a Hamás de desviar la ayuda humanitaria, afirmando que Israel ha enviado «más de dos millones de toneladas de alimentos» a Gaza.

Desestimó las acusaciones de genocidio como un «ultraje» orquestado por «medios sesgados y turbas antisemitas«. En un tono desafiante, comparó la situación con la lucha contra el nazismo, asegurando que las acciones de Israel son defensivas y buscan proteger a civiles. Sus palabras, sin embargo, chocaron con las recientes críticas de líderes mundiales, como el secretario general António Guterres, quien calificó la ofensiva como «inhumana», y con la orden de arresto de la CPI contra Netanyahu.

El punto más polémico fue su ataque a los países que han reconocido al Estado palestino, como Francia, Bélgica y Canadá. Netanyahu calificó estas decisiones como una «capitulación vergonzosa» que equivale a «dar un Estado a terroristas». En una analogía provocadora, comparó reconocer a Palestina con otorgar a Al Qaeda un territorio cerca de Nueva York tras el 11 de septiembre. «Esto es pura locura», afirmó, generando murmullos en la sala, entre las poquísimas delegaciones que se quedaron escuchándolo..

Su retórica buscó deslegitimar el creciente apoyo internacional a la causa palestina, con más de 50 países reconociendo a Palestina en los últimos dos años. También se dirigió a los gazatíes, exigiendo la liberación inmediata de los cerca de 100 rehenes retenidos por Hamás, en un mensaje amplificado por altavoces en la frontera, lo que generó indignación en Gaza por considerarse propaganda.

El retiro masivo de delegaciones, descrito como «casi total» por fuentes diplomáticas, marcó un hito en la diplomacia de la ONU. Países de la Unión Europea, el Sur Global y el bloque árabe abandonaron la sala al inicio del discurso, en un gesto coordinado de protesta contra las políticas de Israel. Solo la delegación de EE.UU., principal aliado de Israel, permaneció, junto con invitados de la misión israelí que ovacionaron puntos clave. Fuera de la sede, manifestaciones en Times Square exigían el fin de la guerra y la liberación de los rehenes.

En redes sociales, especialmente en X, el discurso generó reacciones polarizadas: algunos elogiaron la postura de Netanyahu, mientras otros lo compararon con líderes autoritarios. La etiqueta #NetanyahuSpeech se volvió viral, con críticas centradas en su tono desafiante.

El discurso también abordó a Irán, prediciendo la caída de su régimen y una futura alianza con su pueblo. Netanyahu mencionó un «plan de paz de 21 puntos» propuesto por EE.UU., pero no ofreció detalles. Su intervención, teatral y combativa, refuerza su imagen de líder inflexible, pero a costa de un aislamiento creciente. La reunión con el presidente Trump el lunes podría consolidar el apoyo de EE.UU., pero la ONU podría impulsar resoluciones contra Israel en el futuro.

Mientras, en Gaza, la invasión y el genocidio continúan, con un saldo de decenas de miles de muertos y una crisis humanitaria sin precedentes. El discurso de Netanyahu, lejos de tender puentes, profundizó las divisiones, dejando a Israel en una posición cada vez más solitaria en el escenario global.

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