El membrillo como herramienta de fuga
Uno de los interrogantes que se plantea ante cada evasión de un centro carcelario, es de qué manera los protagonistas logran vencer los obstáculos. En el caso del 7 de julio los presos violentaron las rejas de la ventana de la celda, por donde se descolgaron hasta llegar a tierra.
Las fuentes policiales consultadas por LA REPUBLICA no quisieron referirse puntualmente a este episodio, ya que se vienen sustanciando sumarios a varios funcionarios.
Sin embargo no descartaron que, como otras veces, en vez de sierras para cortar los barrotes, hayan usado dulce de membrillo. «Es un método muy usado», aseguraron los informantes.
De acuerdo con lo explicado, los hierros que hacen de rejas en las ventanas serían del tipo «dulce», lo cual significa que son más vulnerables que otros. A raíz de esto y por el ácido existente en el dulce, este producto es usado para corroerlo.
El método que emplean se divide básicamente en dos formas, aunque las mismas pueden completarse. O bien se deja el dulce untado sobre los barrotes, o se embadurna un alambre y se frota el hierro buscando corroerlo. Esto despierta menos sospechas que las sierras, ya que ni siquiera hace ruido.
Al consultarse sobre el tiempo que podría demandar para consumar una acción de este tipo, las fuentes señalaron que es mucho, definiendo la situación con un refrán popular: «es un laburo de presos». *
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