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Síndrome de Burnout, cuando el agotamiento físico y emocional supera los límites

Este episodio de MP Talks se disecciona una patología de nuestro tiempo y se traza un mapa hacia la recuperación, recordándonos que el primer paso para sanar es, justamente, permitirse parar.

 

En un mundo hiperconectado que glorifica el rendimiento constante, la pregunta “¿cómo estás?” a menudo se responde con un “agotado”. Pero, ¿cuándo ese cansancio deja de ser estrés cotidiano y se transforma en algo más profundo y devastador? El último episodio de MP Talks, de MP – Medicina Personalizada, se sumergió en las complejidades del síndrome de burnout, desentrañando sus causas desde una doble perspectiva: la experta y la vivida en carne propia.

Con la conducción de Moriana, el espacio reunió a Lilian Ponce, psicóloga especializada en gestión humana, y a Gabriel Colella, emprendedor y fundador de Infocorp, quien compartió su experiencia personal tras sufrir crisis de pánico derivadas del agotamiento extremo.

“El burnout no llega de un día para el otro. Se cuela en lo cotidiano, en el insomnio, en la culpa, en la desconexión, en ese cansancio que no se va”, introduce la conducción, estableciendo el tono de una conversación necesaria. La psicóloga Lilian Ponce precisó la definición: es un síndrome con tres pilares fundamentales: un agotamiento físico y emocional abrumador; la despersonalización (indiferencia, pérdida de empatía, especialmente en trabajos de servicio); y la disminución de la eficacia profesional, con gran dificultad para tomar decisiones.

“Quedamos como en un congelamiento emocional. Ya no sentimos de la misma manera”, describió Ponce, diferenciándolo de una crisis vocacional. Aquí, el problema no es la falta de propósito, sino la incapacidad de conectar con él, sepultada bajo una carga insostenible.

La autopista hacia el colapso: perfeccionismo, comparación y la cultura del “siempre disponible”

Gabriel Colella ofreció un testimonio crudo de cómo se construye, ladrillo a ladrillo, ese estado de quiebre. “Hay ciertas características personales de las que me hago cargo: la exigencia, el perfeccionismo”, admitió. En el ecosistema emprendedor, estas características chocan contra un entorno de comparación constante, primero con otros y después “continuamente contigo mismo”.

Ambos invitados destacaron un catalizador moderno: la tecnología y la cultura de la inmediatez. “El celular intensifica un montón porque ya no tenemos horario laboral. Nuestra casa también es la oficina”, señaló Colella. Lilian Ponce añadió: “La apuesta está en poner límites y gestionar los estímulos. ¿Qué es urgente, qué es importante y qué puede esperar?”.

Sin embargo, Colella fue más allá, señalando a la comparación y la búsqueda del “más” como el núcleo del problema, trascendiendo lo laboral. “No importa por el camino que vos quieras, puede ser el más loable o el más mundano. Si te comparás continuamente y pretendés más, tarde o temprano tu cuerpo no se va a poder recuperar”.

El cuerpo que dice “basta” y el camino de regreso a uno mismo

Para Colella, el punto de inflexión llegó con crisis de pánico. “El cuerpo te para. Podía haber sido un infarto o una depresión profunda. Lo que tiene como consecuencia es que el cuerpo dice ‘hay que parar’”. Su proceso de recuperación pasó por la negación inicial, luego la aceptación y, finalmente, un “trabajo continuo de todos los días” basado en la autoobservación sin juicio.

“Empecé a ser humano, que es algo que pareciera que hoy hay que dar un examen para eso”, reflexionó. Su sanación llegó con gestos cotidianos: escucharse a sí mismo y a los demás, hacer ejercicio por placer y no como meta, meditar, e incluso encontrar paz en lavar los platos. “Poder aceptar lo que me está pasando, no importa lo que sea. Si estoy triste, puedo decir ‘estoy triste’”.

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