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MP Talks: La maternidad no siempre es perfecta, y no está mal que así sea

Una ginecóloga y dos madres primerizas desarman el relato rosa del posparto. Hablan del amor que no llega a primera vista, la culpa paralizante, la tormenta hormonal y la presión social por ser “la madre perfecta”.


El más reciente podcast de MP – Medicina Personalizada ha puesto sobre la mesa un tema tan crucial como silenciado: la verdad emocional y física de los primeros pasos en la maternidad. Lejos de los relatos idílicos y las fotografías pulcras de las redes sociales, la ginecóloga Claudia Torrado y las madres primerizas Isabel Sanguinetti y Alexa Lenoble compartieron una conversación cruda y necesaria sobre el amor, el miedo, la culpa y la profunda transformación que vive una mujer tras el nacimiento de su hijo.

La charla comenzó derribando la primera gran expectativa: la experiencia del parto. Para Isabel, fue un proceso intenso y abrumador (“yo decía que esto termine, que me saquen al bebé y que arranque a disfrutar”), mientras que para Alexa, quien supo a los tres meses que su hija Lucero tendría síndrome de Down, los miedos fueron otros, focalizados en lo desconocido. Ambas coincidieron en un punto clave, expresado por Isabel: “Recién ahí arranca realmente lo que es la maternidad… lo intenso es la maternidad”. El parto, sea traumático o tranquilo, es solo la puerta de entrada a un tsunami de cambios.

El “enamoramiento” inmediato: un mandato que no siempre se cumple (y no está mal que así sea)

Uno de los momentos más reveladores fue cuando Isabel describió el instante en que le pusieron a su hija Alma en el pecho. Lejos del cliché del amor instantáneo e incondicional, ella confesó: “No sentí eso de ‘ay, es mi hija, es el amor de mi vida instantáneo’… tampoco es una cosa tipo te enamorás a primera vista”.

Esta honestidad encontró eco médico en la Dra. Torrado, quien explicó que esa conexión no es automática, sino que “se construye”. “Tu bebé se va a acostumbrar a la vida extrauterina, vos tenés que acostumbrarte a él. Y esa conexión es una construcción”, afirmó, normalizando así los sentimientos de miles de mujeres que no experimentan el flechazo.

La tormenta perfecta: hormonas, culpa y un cuerpo desconocido

La profesional detalló lo que sucede en esas primeras horas y días: una “tormenta hormonal” donde bajan los estrógenos y la progesterona y suben otras hormonas, generando tanto contracciones uterinas como una labilidad emocional extrema. A esto se suma la presión social y la autoexigencia. “Esa sensación de labilidad, la tendencia al llanto, la crisis de ‘no sé si voy a poder con esto’… es muy frecuente”, señaló Torrado.

La culpa se erigió como un personaje central en la charla. Isabel la sintió de manera desgarradora cuando su hija debió ir a cuidados intensivos: “Yo lloraba sola… ‘debe creer que la abandoné'». Incluso en situaciones cotidianas, la culpa acecha: por no entender el llanto, por olvidar cambiar un pañal, por necesitar tiempo propia. Alexa, en cambio, explicó su estrategia racional para manejarla: “Intento no tenerla… hacemos lo mejor que podemos”. La Dra. Torrado enfatizó la importancia de pedir ayuda y comunicar lo que se siente como una fortaleza, no una debilidad.

La dupla vital: pareja y red de apoyo

Ambas madres destacaron el rol fundamental de sus parejas. Para Isabel, su marido Beto fue un pilar que incluso le enseñó a calmar a la bebé. “Armar equipo, 100% equipo”, resumió. Alexa coincidió en la importancia de la división de tareas y la comprensión mutua. Más allá de la pareja, la red de apoyo –familia, amigas– es indispensable. Isabel reconoció que su madre fue un “pilar fundamental”, especialmente en momentos de agotamiento acumulado. La recomendación fue unánime: hay que pedir ayuda sin vergüenza.

La ginecóloga abordó con claridad el trastorno del estado de ánimo posparto. Aclaró que síntomas como ansiedad, angustia, irritabilidad y llanto son “casi la regla” en las primeras dos semanas, producto de los cambios bruscos. La alarma debe saltar si estos síntomas se intensifican o prolongan más allá del primer mes. “No hay que tener miedo”, afirmó, explicando que existen herramientas y tratamientos, incluso compatibles con la lactancia, que se abordan con un equipo interdisciplinario.

Expectativas vs. realidad: el cuerpo, el trabajo y el control

La conversación también tocó otros frentes de batalla:

  • El cuerpo: Ambas madres hablaron de la presión por recuperar la figura. Isabel confesó que le afectó la aparición de estrías. La Dra. Torrado pidió paciencia: “No es inmediato… va a pasar”.

  • El trabajo: Sus experiencias fueron opuestas. Alexa, que imaginaba volver a la oficina al mes, se encontró queriendo quedarse en casa. Isabel, con un trabajo flexible, pudo incorporarse antes. La clave, otra vez, fue la flexibilidad y abandonar las propias expectativas rígidas.

  • El control: Ambas coincidieron en que la maternidad te enseña a soltar. “Vos no podés controlar nada”, admitió Isabel. Alexa lo resumió en aprender a estar “abierto al cambio”, porque todo se transforma constantemente.

¿Cómo acompañar de verdad?

Al cerrar, dieron consejos para el entorno: preguntar qué necesita la madre, visitas cortas, llevar comida y, sobre todo, escuchar sin juzgar. “Cada madre es diferente”, recordó la Dra. Torrado.

El mensaje final fue de validación y calma. Como concluyó Alexa: “Vivilo como puedas, como salga… es un momento y pasa muy rápido”. Esta conversación sirve como un faro para todas las mujeres que navegan las aguas turbulentas del posparto, recordándoles que no están solas, que lo que sienten es normal y que la única maternidad perfecta que existe es la que se vive, con todos sus claroscuros, día a día.

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