Primer año de Orsi: inflación fue del 3.7%, por debajo de la meta y el mejor número desde 2001
El Índice de Precios al Consumidor de Uruguay registró una variación negativa de -0,1% en diciembre, culminando el año con una inflación del 3,65%, inferior a la meta oficial del BCU.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) confirmó que la inflación en Uruguay registró un incremento del 3,65% durante todo el año 2025. Este dato culmina por debajo de la meta oficial del 4,5% establecida por las autoridades monetarias. La cifra representa el menor cierre anual desde el año 2001, cuando el indicador se situó en el 3,6%. Además, el índice completó un período de 31 meses consecutivos dentro del rango de tolerancia del Banco Central del Uruguay (BCU), fijado entre el 3% y el 6%.
En el último mes del año, se observó una variación negativa en los precios. El mes de diciembre registró una caída del -0,1% en el Índice de Precios al Consumidor. Este resultado se situó por debajo de las expectativas de analistas privados, quienes, según la encuesta del BCU, proyectaban en mediana un aumento del 0,1%. La medición mensual contrasta con la tendencia positiva acumulada a lo largo de los doce meses.
Por su parte, la inflación subyacente, métrica que excluye los precios volátiles de frutas, verduras y combustibles, mostró un avance mínimo del 0,04% en diciembre. A nivel interanual, este indicador se ubicó en el 3,89%. La brecha entre la inflación general y la subyacente evidencia el impacto de las bajas registradas en productos específicos durante el último mes del ejercicio.
Un escenario inflacionario estable
El contexto de la desaceleración de precios precede a decisiones de política monetaria. En su reunión de diciembre, el Comité de Política Monetaria (Copom) del BCU resolvió por unanimidad un recorte de la tasa de interés. La tasa de política monetaria se redujo en 50 puntos básicos, pasando del 8% al 7,5% anual. La determinación se adoptó en un escenario donde la inflación se encuentra por debajo del objetivo y las proyecciones del organismo anticipan una posible profundización de esta tendencia.
El presidente del BCU, Guillermo Tolosa, se refirió a la coyuntura en días previos. “Cumplir la meta de inflación es un creciente desafío, pero por primera vez con riesgo de sobrecumplir o errarle por abajo”, afirmó. Tolosa subrayó que este escenario representa una novedad para la política monetaria local, aclarando que una inflación más baja no es negativa per se, pero reiterando que el objetivo vigente se mantiene en el 4,5%.
En la argumentación de su decisión, la autoridad monetaria dejó abierta la posibilidad de implementar una política monetaria más expansiva durante el 2026. Esto implicaría ubicar la tasa de interés por debajo del nivel considerado neutral, aquel que no estimula ni contrae la economía. La condición para este movimiento es que la trayectoria de la inflación y sus determinantes continúen alineados con las proyecciones del instituto emisor en los próximos meses.
Proyecciones y determinantes de la política futura
El concepto de política expansiva indica que el Banco Central buscaría estimular la actividad económica y la demanda agregada. El objetivo final de esta herramienta sería favorecer que la inflación converja hacia la meta en el horizonte de política monetaria. Este enfoque reactivo se plantea en un marco de expectativas de un crecimiento económico más débil de lo inicialmente previsto.
Las expectativas de inflación de los analistas privados, sin embargo, se mantienen por encima de la meta para los próximos períodos. Según la última encuesta del BCU, la mediana de las proyecciones para el cierre de 2026 es del 4,52%. Para el horizonte a 24 meses, la expectativa se ubica en el 4,63%. Estas cifras contrastan con la actual tendencia descendente y las proyecciones internas del organismo emisor.
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